Vivir y morir como cristiano en Irán

Septiembre 29, 2011 Sin comentarios


O los nuevos macabeos del siglo XXI

Youcef Nadarkhani es un ciudadano iraní condenado a muerte por el régimen musulmán ahí implantado. Además de pastor es esposo y padre de 2 hijos.

Hace dos años, el 12 de octubre de 2009, fue detenido por protestar contra una determinación del gobierno de aquel país que ordenaba que todos los niños tenían la obligación de aprender el Islam en las escuelas. Youcef Nadarkhani se negó y fue encarcelado. El cargo que le imputaron las autoridades fue por protestar. Después cambiaron los delitos por apostasía y por evangelización a los musulmanes, delitos castigados por la ley islámica.

Anteriormente, en diciembre de 2006, fue encarcelado acusado esa vez también de apostasía, es decir, abandonar el islam y convertirse al cristianismo, y por difundir el mensaje del Evangelio. Esta primera vez fue liberado. En la posterior detención de 2009 no tuvo la misma suerte y fue encarcelado para no salir más de ahí.

Estando en la cárcel por segunda vez, también su esposa fue detenida y condenada a cadena perpetua bajo los mismos cargos de parte del gobierno muláh. Fue puesta en libertad gracias a que apeló la sentencia.

Sin embargo, el matrimonio fue amenazado por el gobierno de separarlos de sus hijos y entregar a éstos a una familia musulmana como una nueva forma de forzarlos a renegar de su fe.

El 21 de septiembre del año pasado, Nadarkhani fue sentenciado a la pena de muerte. Gracias a que sólo le fue dada verbalmente su sentencia, no hay fecha de ejecución. La ley de ese país determina que una vez que un veredicto se entrega por escrito, tiene 20 días el reo para apelar.

Pero Youcef Nadarkhani no tiene abogado ni le han permitido que le asista alguno por lo que no puede apelar a la Corte Suprema de Irán. De hecho está totalmente incomunicado. No lo han visto ni su familia, ni amigos, ni hermanos de religión, ni abogados.

Además del pastor, hay varios cristianos detenidos en Irán bajo los mismos cargos y se teme que tengan la misma sentencia. Los argumentos de las autoridades musulmanas basan sus propósitos en defender lo que ellos llaman “valores islámicos” de esa nación.

Un juez pidió a Yousef Nadarjani que se retractase de su fe, a fin de evitar la ejecución, cosa que no aceptó el joven cristiano. Este acto me recuerda el relato bíblico de la madre macabea que no claudicó en su fe. Con ella sus 7 hijos fueron cruelmente atormentados, pero prefirieron toda clase de tormentos por parte de Antíoco antes que renegar de su fe.

Apresados los 7 hermanos macabeos fueron, junto con su madre, flagelados con azotes y fuetes de cuero, mutilados de sus miembros incluyendo el corte de lengua por parte de alguno de ellos.

Uno de los jóvenes replicó ante el rey Antíoco que pretendía alejarlos de su religión: “¿Qué pretendes de nosotros? Estamos dispuestos a morir, antes que desobedecer las leyes que Dios les dio a nuestros antepasados“.

El rey lleno de rabia, mandó prender fuego debajo de sartenes y calderas, e hizo echar allí la lengua del que había hablado en nombre de los demás. La misma suerte corrieron sus hermanos y su madre.

Esa historia bíblica es también una historia contemporánea. En muchos países islámicos la pena capital para quienes no son musulmanes es común. A pesar de ello, en Irán hay unos cien mil cristianos dispuestos a ser testigos del Evangelio.

Los derechos fundamentales de estos cristianos son gravemente violentados. En Irán parece que sólo se puede creer en Alá, ya que tener un credo distinto, no es posible a pesar de que es derecho universal.

La crueldad de este caso no deja de llamar nuestra atención y nuestro repudio. La verdad no se impone sino por la fuerza de la misma verdad.

Gerardo Cruz González – IMDOSOC

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