Hambre de muchos: vergüenza de todos
Marzo 2, 2012 Sin comentarios
La ONU ha declarado que toda persona tiene derecho “a tener acceso, de manera regular, permanente y libre, sea directamente, sea mediante compra en dinero, a una alimentación cuantitativa y cualitativamente adecuada y suficiente, que corresponda a las tradiciones culturales de la población a que pertenece el consumidor y que garantice una vida psíquica y física, individual y colectiva, libre de angustias, satisfactoria y digna.” Desafortunadamente para miles de mexicanos y de personas en el mundo, el derecho a la alimentación no está garantizado y es causa de un sufrimiento humano sin parangón.
Algunos hablan de 35 mil niños que mueren diario por causa del hambre y la desnutrición en el mundo, otros han llegado a decir que en el mismo período, en México, el hambre ha causado más muertes que el combate al narcotráfico. Lo cierto es que basta con que una sola persona pase hambre para estar todos indignados. El hambre de muchos es la vergüenza de todos.
El “estómago vacío” es una de las experiencias más dolorosas de la existencia humana. No comer y sentir cómo se consume el propio cuerpo y la vida en medio de dolores y malestares entrelazados, es una de las pesadillas que nadie está llamado a vivir, que nadie puede dejar pasar sin cometer un pecado de omisión grave, sea por pereza, indiferencia, insolidaridad o injusticia.
¿Cómo es posible que en nuestro tiempo haya todavía quien muera de hambre? Las causas pueden ser variadas —desde el desperdicio de algunos hasta los monopolios en la industria, de los problemas de tenencia de la tierra a los intermediarios rapaces, de políticas comerciales despreciables al egoísmo de grupos que impiden una distribución de alimentos equitativa—, pero en última instancia es inadmisible que esto en un tiempo de gran capacidad para producir, almacenar, transportar, preparar y conservar alimentos. Por lo demás, los desajustes del sistema económico mundial tienen en este problema del hambre su expresión más grave.
Benedicto XVI afirmó en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Alimentación del 2011: “Ante la magnitud del drama del hambre, no basta invitar a la reflexión, analizar los problemas y ni siquiera la disponibilidad a intervenir… Se trata, en definitiva, de asumir una actitud interior de responsabilidad, capaz de inspirar un estilo de vida distinto, con la sobriedad necesaria en el comportamiento y el consumo, para favorecer así el bien de la sociedad”.
Si bien el problema es estructural y global, su solución pasa por el mundo de lo pequeño, de lo que está al alcance de la mano; es decir, por el ámbito educativo en las escuelas y en los hogares, por los hábitos de consumo, por la capacidad de dejarnos interpelar por la realidad del hambre y, también, por la necesidad de ser agradecidos si tenemos un plato en la mesa.
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Signo de los tiempos – marzo 2012
En este número:
Editorial
Hambre de muchos: vergüenza de todos
Ver-juzgar-actuar
Exigencia ética de cumplir el derecho a la alimentación
Gisela Herrerías Guerra y Raúl Hernández Garciadiego
Qué enseña el Magisterio de la Iglesia sobre… el derecho a la alimentación
Verónica Morales Gutiérrez
¿Escasez de alimentos o reparto injusto y despilfarro?
Isabel Pérez López
Para profundizar en el tema del derecho a la alimentación
Educación
Familia-escuela: ¿antítesis o síntesis?
Isauro Blanco
Pensamiento de Benedicto XVI
¿Teología política o compromiso político?
P. Mario Ángel Flores Ramos
Indicadores sociales
El derecho a la alimentación en México: una agenda pendiente
Romualdo Gallardo Carrillo
Ensayo
Ética y política
Umberto Mauro Marsich
Año electoral
Responsabilidad electoral: dos fábulas
Víctor Manuel Pérez Valera
Valores
La responsabilidad, un valor necesario en el México actual
Imelda Baca
Libertad religiosa
El Estado laico
Raúl González Schmal
Para recordar
Testimonios que interpelan
Semilla de la esperanza
Poesía
Oración al Cristo del Calvario
Gabriela Mistral
Visita papal
Benedicto XVI y el doloroso anuncio de lo esencial
Dr. Manuel Olimón Nolasco
Obra social
Doble sufrimiento
Ana Alicia Ávila Ortega
Espiritualidad
Hablar de interioridad
Padre Ignacio Larrañaga
¿Ya lo sabías?
De aquí y de allá
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