Educación, instrucción y humanismo
Mayo 3, 2012 1 Comentario
No es casual que en muchos países —desarrollados o no— la educación esté en una severa crisis. Parecen disociadas educación y humanismo, educación y civilidad, educación y productividad, educación y bien común, educación y felicidad, educación y esperanza. La mala educación (instrucción), o su escasa cobertura, son causa de sufrimiento a la vez que caldo de cultivo para conflictos sociales.
El Primer Ministro de Gran Bretaña, David Cameron, a propósito de un conjunto de disturbios juveniles en su país, dijo en agosto del 2011: “con los fracasos tan profundos de nuestro sistema educativo, no podemos contentarnos con decir: ‘éstos son nuestro planes y creemos en ellos, esperemos mientras dan resultados’”. Estas reflexiones también valen para nosotros.
Octavio Paz afirmó: “Cuando la virtud flaquea y nos dominan las pasiones —casi siempre las inferiores: envidia, vanidad, avaricia, lujuria, pereza— las repúblicas perecen. Cuando ya no podemos dominar a nuestros apetitos, estamos listos para ser dominados por el extraño. A medida que la virtud se debilita, crece el río de la sangre”.
Si queremos resultados distintos, tendremos que hacer cosas distintas, y más nos vale ser capaces de hacerlo bien, pues sólo con educación nos alejamos de las bestias. La verdadera educación forma y transforma hombres: humaniza la cultura.
Es una tarea que comienza por abrir a la persona a la conciencia de su propia dignidad y la de los demás; es despertar en ella el hambre por la justicia, la solidaridad y el respeto por la vida de cualquier ser humano. Éstas son palabras de Mons. Samuel Ruíz † y estamos de acuerdo con su contenido de verdad, pero se soportan en otra verdad: la educación necesita un sujeto, un modelo de hombre: “dime qué antropología tienes y te diré cómo educas”.
La educación es un arte cuyos resultados son benéficos para todos, arte cuya complejidad aumenta en la medida que perdemos el orden de los fines y los medios, arte que requiere vocación y pasión.
Hay cosas que se deben replantear desde la raíz (y eso significa ser radical) o es mejor no tacarlas. La educación es una de ellas. Las preguntas clave al respecto es: educar, ¿para qué? Ojalá que como país no demoremos mucho en responder y en atrevernos a hacer una verdadera e integral reforma educativa.
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Signo de los tiempos – mayo 2012
En este número:
Editorial
Educación, instrucción y humanismo
Ver-juzgar-actuar
El futuro depende del presente
Isauro Blanco
Para profundizar en el tema de la educación
Ver-juzgar-actuar
Cuando hablo de educación, la reclamo para todos…
Isabel Pérez López
Qué enseña el Magisterio de la Iglesia sobre… la educación
Verónica Morales Gutiérrez
Ver-juzgar-actuar
La educación, las elecciones y la democracia
Leopoldo Sánchez Zúber
Poesía
Las manos de mi madre
Alfredo Espino
Espiritualidad
¿Qué nos falta para ser felices?
José Antonio Pagola
Pensamiento de Benedicto XVI
No sólo hay déficit económico
Pbro. Mario Ángel Flores Ramos
Indicadores sociales
Reto educativo en México
Romualdo Gallardo Carrillo
Ensayo
La educación y las fábricas del saber
Eletta Paola Leoni Moreli
Aquí y ahora
Futuro esperanzador
Isabel González Llorente
Reflexión
¿México libre?
Jesús Ignacio Panedas Galindo
Testimonios que interpelan
Dios le da a uno lo que necesita
Para recordar
Año electoral
¿Es opcional participar en política?
Gerardo Fernández Fernández
Testigo
“Vivir para Cristo”
Mercedes Acevedo Cruz
Obra social
Nuevo espíritu empresarial
Ana Alicia Ávila Ortega
¿Ya lo sabías?
De aquí y de allá
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agradezco la elaboracion de este espacio., es muy acertado., enhorabuena, por sobretodo en el año de la fé., que se requiere mayor énfasis. Estaré al alba del boletin. saludos