Sin familia no hay futuro

Junio 11, 2012 Sin comentarios


“¡Familia, cree en lo que eres! ¡Familia, sé lo que eres!” (Beato Juan Pablo II).

México está pasando por un proceso histórico que hace apenas unos meses no lo hubiéramos imaginado, los jóvenes han despertado, jóvenes comprometidos con lo que creen y que ante la situación que les ha tocado vivir, no están dispuestos a quedarse callados y no hacer nada. Son hijos de familia que, de una u otra manera, quedaron marcados por ella; sé, sin temor a equivocarme, que fue ahí donde se les ha inculcado la lucha por la verdad, la solidaridad, la justicia y la paz.

La jerarquía está consciente de que sólo en el núcleo familiar, encaminado al bien común, se puede llegar a tener un mundo más humano y fraterno.

Es por eso, que a partir de1994 y cada tres años se han venido realizando los encuentros mundiales de las familias. A México le tocó ser sede en 2009. Sus participantes han variado desde 700,000 hasta cuatro millones en Manila, Filipinas. Lo que nos hace ver que los bautizados debemos de re-valorar lo que es la familia, en especial la familia cristiana, y lo que se espera de ella como pilar de la sociedad.

Del 30 de mayo al 3 de junio de este año, Milán abrió sus puertas al VII Encuentro con el tema: La familia, el trabajo y la fiesta.

SS Benedicto XVI resaltó que “hoy en día, por desgracia, la organización del trabajo, diseñada y puesta en práctica en función de la competencia del mercado y de la ganancia máxima, y el concepto de la fiesta como oportunidad para la evasión y el consumo, contribuyen a la disgregación de la familia y la comunidad y a difundir un estilo de vida individualista. Por eso —continúa—, es necesario promover una reflexión y un compromiso para conciliar las exigencias y los tiempos del trabajo con los de la familia y a recuperar el verdadero sentido de la fiesta, especialmente del domingo, pascua semanal, día del Señor y día del hombre, día de la familia, de la comunidad y de la solidaridad“.

La unión de los jóvenes nos muestra que el individualismo no tiene cabida en su proyecto de vida y la preocupación por crear una conciencia social que pueda cambiar a México repercute en bien de la familia.

El cardenal Antonelli, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, se refirió a los problemas que afectan a la familia. “Se privatiza y se reduce a un lugar de afectos y de gratificación individual; no recibe el adecuado apoyo cultural, jurídico, económico y político; sufre el gravoso condicionamiento de dinámicas desintegradoras complejas, entre las que tienen una influencia significativa la organización del trabajo y el declive de la fiesta a ‘tiempo libre“. En este sentido, subrayó que el tema del Encuentro de Milán “puede suponer una importante contribución a la defensa y promoción de los valores humanos auténticos en el mundo actual, empezando por nuevos estilos de vida familiar“.

En México, el pasado 20 de abril, concluyó la XCIII Asamblea Plenaria de los obispos con el tema: La misión de la familia en la verdad y la esperanza en el México del tercer milenio, en el que les recuerdan a las familias mexicanas que han sido llamadas por Dios a ocupar el lugar que les corresponde en la Iglesia y en la sociedad.

Los obispos han constatado que la familia es la institución más importante en la vida social de los mexicanos y reconocen que se está dando un proceso de cambio en las llamadas estructuras familiares. Por un lado, existen aquellas que todavía creen en su unidad y pertenencia, en la solidaridad y generosidad, en el sentido de fiesta y su dedicación al trabajo, en el gran valor de su fe y confianza en Dios.

Y por otro lado, están aquellas que han sido impactadas por los cambios que se van dando y que hacen surgir sombras o circunstancias difíciles y dolorosas como el numeroso crecimiento de las uniones libres, padres solos, divorciados, abandono de los hijos, violencia intrafamiliar y social, trato injusto a la mujer, trata de personas, migración, alcoholismo y drogas que propicia la desintegración familiar con un costo humano y social.

Ante este panorama, los obispos nos preguntan si ¿no sería ahora el momento de que la familia cristiana sea el factor decisivo que oriente esos cambios? La familia está llamada a ser un reflejo del amor y de la vida trinitaria en Dios y la reconocen como corazón y rostro de la esperanza para la Iglesia y la sociedad en México, ha de ser sujeto activo y protagonista de la evangelización y del desarrollo social en todas sus dimensiones. Esto es el centro de su ser y de la misión que Dios le encomienda hoy. Es tiempo de la familia, en ella está el futuro de la evangelización como de la humanidad misma.

¿Cuántos padres de familia están apoyando a estos jóvenes? ¿Cuántos maestros han sido ejemplo a seguir para ellos? Sepamos ver en esto un signo de los tiempos esperanzador para México y para toda la humanidad.

Gabriela Pacheco – IMDOSOC

Artículos Relacionados


Tags: , , , , , , , , , , ,

DSC hoy, Doctrina Social Cristiana





Vistas -558 -

Deje un mensaje

(requerido)

(requerido)