Reconciliación social

Agosto 7, 2012 Sin comentarios


En México, los últimos años han estado marcados por distintas formas de violencia, pero destaca la originada por la lucha entre grupos del crimen organizado, principalmente narcotraficantes, muchos de los cuales han ampliado su espectro a todo tipo de tropelías. El gobierno federal centró su política de seguridad en el ataque frontal al crimen organizado sin una verdadera estrategia fruto de un trabajo de inteligencia, lo que provocó una escalada de terror.

Miles de personas han muerto, muchas han resultado heridas, poblaciones han sido desplazadas, regiones del país se encuentran bajo el dominio del crimen organizado, y miles de jóvenes encuentran una salida “fácil” al desempleo y la pobreza en estas actividades ilícitas.
La solución no es sencilla dado que es un problema multifactorial; entre las causas más importantes: leyes inadecuadas, corrupción de policías, jueces y autoridades administrativas, educación moral y profesional deficiente, desintegración familiar, falta de oportunidades laborales, la “narcocultura” que promete dinero fácil…

Muchas personas han sido secuestradas o asesinadas por no ceder ante una extorsión. Entre las víctimas hay periodistas, alcaldes, políticos, sacerdotes, empresarios, jóvenes y niños, campesinos, personas de todas las edades y sus familias quedan destruidas después de semejantes experiencias.

Poner rostro y nombre a las víctimas es un paso importante para despertar nuestra conciencia y asimilar que si lastiman a uno nos lastiman a todos. Debemos tener en cuenta que si un joven se pierde en la drogadicción o en este mundo de muerte, no sólo fallaron sus padres, familiares y amigos: fallamos todos. Dostoievsky en este sentido dijo que “todos somos responsables de todos”.

Aunque con dificultades, se espera la expedición de la Ley General de Víctimas que promoverá los derechos humanos y afianzará el Estado de derecho. También, la sociedad civil se moviliza cada vez más para enfrentar el problema y en muchos casos ha rebasado ya a la clase gobernante. Sin embargo, se necesita una nueva cultura política y de modo urgente una cultura del perdón y la reconciliación, que permita romper los círculos de violencia dando paso a círculos virtuosos de reconocimiento, tolerancia, diálogo, justicia y paz. Aún falta mucho por hacer.

Suscripción: 1 año (12 ejemplares) por $350.00

Signo de los tiempos – agosto 2012

En este número:

Editorial
Víctimas de la violencia

Ver-juzgar-actuar
Organizarse para la denuncia
Gabriel Zaid

Para profundizar en el tema sobre víctimas de la violencia

Educación
Educación de calidad
Isauro Blanco Pedraza

Ver-juzgar-actuar
Víctimas de la violencia
Sergio Ferragut

Para recordar

Ver-juzgar-actuar
La reconciliación empieza con el diálogo entre las víctimas
José Sols Lucia

Indicadores sociales
Víctimas de la violencia en México y en el mundo
Romualdo Gallardo Carrillo

Qué enseña el Magisterio de la Iglesia sobre las víctimas de la violencia
Verónica Morales Gutiérrez

Reflexión
No es de ayer, sino que viene de antaño
Nemesio Rodríguez Lois

Ensayo
La conciliación de los opuestos
Lorenzo Servitje Sendra

Aquí y ahora
Corresponsabilidad, armonía y respeto: tres rasgos de civilidad política
Juan Carlos López Sáenz

Libertad religiosa
Derecho a la libertad religiosa
Alberto Patiño Reyes

Poesía
Luis de Camões

Testigo
“El Concilio sigue siendo una tarea”
Óscar Campana

Testimonios que interpelan
Jacinta Rosas

Espiritualidad
Como también nosotros perdonamos
Eleonore Beck

Obra social
Responsables unos de otros
Jorge Navarrete Chimés

¿Ya lo sabías?
De aquí y de allá

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