Agradecemos a nuestros participantes del concurso ‘carta ecológica’, durante los ‪#‎CursosdeVerano2015‬.

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La carta de nuestra ganadora: Norma Peschard Gutiérrez será publicada en la próxima edición de la revista “Signo de los tiempos”

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Barrio inundado

—Muy buenos días, mi amigazo “Chuy”. Por fin encontré el domicilio de tu casa, pues parece que va a llover, el cielo se está nublando.

Bienvenido seas, mi recordado amigo Rodolfo. Siéntate, compartamos un café y una plática. Ya se siente el viento que anuncia una próxima lluvia. Qué bueno que llegaste antes, así no te mojaste tus pies; cuando llueve se hace una corriente con el agua, acompañada de mucha basura y se inicia la inundación por el barrio, pues las alcantarillas se tapan y comienza a elevar el nivel del agua, formándose una presa cuya agua se mete e inunda las casas, causando que los pisos se llenen de agua y se mojen las cosas del piso y causen perjuicios en los muebles y las macetas.

 Es una lástima que eso ocurra, ya que no hay la preocupación por no tirar basura en la calle, especialmente las bolsas de plástico que son las que impiden el flujo de agua a las alcantarillas.

 Las molestias de las inundaciones se acabarían si todos los vecinos y los que transitan por las calles del barrio tuvieran la conciencia de poner la basura en su lugar y trabajar colectivamente para poner botes en dónde depositar la basura.

 Se necesita hacer una junta con las personas del barrio y tratar el tema, a fin de llegar a hechos prácticos, como: conseguir tambos para recoger la basura, hacer letreros que avisen dónde depositarla, contactar con el camión de la basura, dando una gratificación de parte de los vecinos.

 La unión hace la fuerza y todos nos beneficiaríamos, viviendo tranquilamente, sin los temores de la inundación de nuestro barrio.

 José Ramiro Montaño Sánchez

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A la comunidad
P R E S E N T E

 Por este medio me dirijo a ustedes para tratar un tema muy delicado, que es el cuidado del medio ambiente; hoy en día es importante darnos cuenta que nuestras acciones pueden ayudarlo o, de lo contrario, deteriorarlo.

Acciones tan sencillas como generar y tirar basura puede dañar nuestro entorno. La generación de basura —en nuestros hogares, comercios, escuelas, etc.— en grandes cantidades es algo inevitable de acuerdo a nuestro modo actual de vida; sin embargo, esto causa que ya no haya lugares dónde almacenarla, puesto que los lugares que se dispusieron para esta tarea se encuentran llenos a más de su capacidad y en malas condiciones, así que nos vemos en la necesidad de crear basureros clandestinos. En ambos casos, los malos olores, el lixiviado, los vectores de infección (ratas, cucarachas, moscas) contaminan nuestro medio, siendo un problema no sólo para el ambiente, sino también para nuestra salud.

¿Cómo se puede evitar esto? Pues eso nos lleva a la segunda acción que mencionamos anteriormente: tirar basura. Esta simple acción podría ayudarnos a dimsminuir nuestra problemática; sin embargo, no debe ser tirar por tirar, lo que debemos hacer es generar un hábito de separar la basura antes de tirarla; de esta manera facilitamos la disposición de residuos, porque al separarla adecuadamente algunas de las cosas que consideramos basura pueden ser reutilizadas o recicladas, tal es el caso de las botellas de PET, pilas, cartón, papel, vidrio, aparatos electrónicos. Así, se disminuye el volumen generado, se le da una mejor disposición a los residuos y nuestro problema va disminuyendo.

Así que, por favor, no menosprecien la separación de basura, no es con el afán de molestar sino para detener el deterioro y así poder dejarles a nuestros hijos un ambiente en el que se puedan desarrollar libre y saludablemente.

Alma Delia Vargas Colín

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A mi comunidad:

De la manera más humilde, pido la oportunidad de expresar esta pequeña reflexión:

Hoy, nuestra casa mayor —que es este mundo que se nos ha dado para cuidarlo y protegerlo— nos hace un llamado de conciencia. Hoy, buscamos las cosas esenciales de la manera más rápida y cómoda, por ejemplo: al comer lo que nos llene y no nos quite tiempo ni esfuerzo, el transporte más rápido aunque vayamos como sardinas, en el trabajo lo que nos deje más ganancia esforzándonos lo menos posible, en el amor lo que no nos pida compromiso y responsabilidad aunque sea efímero.

Siendo de esta manera las cosas y situaciones, desde luego que no nos detenemos para analizar el daño que nos causamos y que causamos a los demás, menos aun el daño que le estamos causando a nuestra casa mayor; por eso, lanzo esta propuesta que a mi parecer no es tan descabellada y podría ayudar un poquito o mucho a nuestra ecología y nuestra cultura de un mundo mejor.

La propuesta es que en todo convivio, festejo o reunión se evite comprar materiales desechables para no crear más contaminación; también, como responsabilidad en el cuidado de hábitos que demuestran la propia independencia para con los demás (cada quien lava su plato, vaso y cuchara).

Llevemos esto a la conciencia; parece simple, aunque no lo es, ya que existimos personas que no estamos al tanto de la cantidad tan inmensa de basura que se crea, como el daño al aire, agua, al mismo ser humano, además de que siempre esperamos a que otra persona nos atienda y no queremos valernos por nosotros mismos (machismo, mamitis, flojera, comodidad, por estatus, etc.).

P.D.: Ámate a ti mismo, para que puedas amar todo lo que hay a tu alrededor.

Rocío Landeros Carranza

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Estimados miembros de la comunidad:

Deseando que todas las bendiciones del Señor estén sobre ustedes, me he tomado la libertad de presentarles una serie de problemas que considero deben mejorarse para obtener un mejor funcionamiento de la comunidad de la que todos nosotros somos partícipes, se trata del cuidado del  medio ambiente y me quiero apoyar en éste para presentarles el problema de la basura tirada en nuestras calles.

Me parece preocupante, ya que he visto que no hay muchos espacios libres de basura, lo cual no sólo representa un problema estético, también es un problema que puede llegar a afectar la salud; este último planteamiento es el que me preocupa, ya que he observado que los niños salen por las tardes a jugar en la calle, exponiéndose a todo tipo de enfermedades causadas por el medio en el que juegan.

Recurriendo a los ejemplos, tomo el del futbol, en el que los niños patean el balón que pasa por charcos de agua sucia, basura e incluso excremento de perro; el problema empieza cuando los niños tocan el balón con sus manos, sea por la razón que sea. Éste es sólo uno de los ejemplos que puedo dar.

En vista de esto, quisiera dirigirme a ustedes de la manera más atenta posible para pedirles apoyo, no con un gran proyecto sino con la petición de que nos concienticemos de esto que les he planteado para que, a fin de cuentas, todos nos hagamos cargo de nuestra basura. ¿A qué me refiero? Simple, a que cada uno recoja su basura, no la tire en las calles, barrer el pedazo de calle correspondiente a nuestro hogar, si tuvieran perros recoger las heces… en resumidas cuentas, la idea es que cada uno use su ingenio para limpiar nuestra gran comunidad, que es el fin específico de esta carta.

Sé que quizá no suena muy ambicioso, pero he escuchado que pequeñas acciones hacen grandes cambios, y que si cada uno hace lo que le corresponde podremos vivir en una comunidad con espacios libres de contaminación y, quizá, con el paso del tiempo, podamos implementar proyectos de mayor magnitud para hacer de nuestro ambiente el lugar ideal. Por su atención, muchas gracias.

Adolfo Antonio González

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Hermanos:

¿Qué es más importante que amar a Dios y al prójimo? Fuera de la religión católica varias respuestas podrían ser dadas, pero como creyente fiel y consciente, no.

No hay nada más importante que amar a Dios y al prójimo. Pero el amor es una virtud que se demuestra, no sólo se expresa verbalmente.

 Ahora bien, en nuestro afán de amar a los demás como a nosotros mismos, es imprescindible la idea de no sólo preservar, sino fomentar la vida. La naturaleza es la única herencia terrenal que tenemos. Nosotros mismos somos parte de ella, en consecuencia es vida. Es complicado abordar un tema tan complejo y extenso como es el cuidar y cultivar la naturaleza. Es por eso que los exhorto a enfocar nuestros esfuerzos, a cuidar un elemento vital: el agua.

El agua, símbolo de purificación y de vida, signo de nuestro bautizo, es también de suma importancia no sólo en nuestro metabolismo, sino también en todas las actividades cotidianas.

 ¡Ahorren, cuiden el agua! Sean conscientes de todas las acciones que impliquen su utilización y optimicen su uso. De hacerlo no sólo estarán contribuyendo a su bienestar y el de su familia, también al del mundo y el de futuras generaciones.

 Que su amor a Cristo se refleje en el actuar diario, en su respeto por la creación. Y recuerden: está en nuestras manos el futuro de nuestro planeta.

 Que Dios esté con ustedes, bendiciones.

Miguel Ángel Barrera Reyes

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Si quieres promover la paz, protege la creación.

Si tuviera la posibilidad de dirigirme a la creación que no pertenece al género humano, sabiendo que ella me entendería y que acogería mis palabras, comprendiéndolas y haciéndolas suyas, no desaprovecharía la oportunidad para pedirle que colaborara con la humanidad en la construcción de la paz. Mas no lo podría hacer con mi propio lenguaje, ya que sería incapaz de describir la grandeza del don y misterio que la naturaleza representa para mí.

Aun así, si pudiera dirigirme a la creación, lo haría como lo hizo el profeta Daniel1: invitando a los cielos, a las aguas del espacio, al sol y a la luna, a los montes y cumbres, a los mares y ríos, y a los astros del cielo, a bendecir al Señor y a construir la paz. Igualmente, me dirigiría a cuanto germina en la tierra, a cada planta, árbol y ser vegetal, a los cetáceos y peces, a las aves del cielo, a las fieras y ganados, y a todo ser animal, exhortándolos a ensalzar a Dios con himnos por los siglos, buscando de esta forma construir el Reino de justicia y de paz.
Desafortunadamente, ninguno de estos seres podrá comprenderme, ninguno podrá acoger mis palabras, ni reflexionarlas o valorarlas; ya que, aunque son seres hermosos y maravillosos que con su simple existencia alaban a Dios, no son seres racionales, no pueden comprenderme, no pueden ayudarme en la construcción de la paz, al menos no de forma consciente. Sin embargo, existe un ser, también creado, que sí puede hacerlo, un ser bello, racional y reflexivo, un ser que sabe que sabe2, y que puede construir la paz.
Ese ser eres tú que lees estas líneas, ningún otro ser existente podría hacerlo, sólo tú, ser humano que eres perfecto, creado a imagen y semejanza de Dios, que posees consciencia y que te diferencias del resto de los seres creados por tu capacidad para amar. Es por eso, que hoy dirijo esta breve invitación a ti, mujer y hombre, que habitas la casa común llamada planeta Tierra, y que también estás llamado a bendecir al Señor con tu existencia:

Ama y protege lo que Dios te ha dado, empezando por toda la humanidad y continuando con todo lo creado; no olvides que tú mismo eres tierra (Gn 2,7), y que tu propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta; su aire es el que te da el aliento y su agua te vivifica y restaura3. Tú que buscas la paz de múltiples maneras, y que esperas confiado la instauración definitiva del Reino de Dios, debes renovar y reforzar “esa alianza entre ser humano y medio ambiente, que ha de ser reflejo del amor creador de Dios, del cual procedemos y hacia el cual caminamos”4. Y es que, la búsqueda de la paz por parte de todos los seres humanos se verá realizada, sin duda, sólo cuando reconozcas, vivas y promuevas la relación inseparable que existe entre el Creador, la humanidad y la creación5. En otras palabras, la paz está en tus manos, tú eres el único ser que puede construir o destruir, que puede transformar la realidad o ser indiferente a ella de manera consciente. Trata de hacer la diferencia, la paz está en ti y en tu relación con lo que Dios te ha confiado, porque sólo de esta forma, protegiendo todo lo creado, podrás promover y construir la paz.

(Edgar Alvarado.)