=
Buscar

- Resultados

Si usted no encuentra lo que necesita, intenete nuevamente con otra combinación de palabras.

55

El ritmo vertiginoso que la sociedad globalizada actual impone se traduce en nuevas formas de vivir, relacionarse con los demás, consumir y pensar. Lo que antes era blanco, hoy es negro, y viceversa.

En esta nueva época predomina el individualismo, el relativismo y el consumismo: cada quien crea un mundo a su medida. La tecnología avanza más rápido que la caridad; las redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea se han hecho indispensables al resolver una necesidad de contacto social con inmediatez, pero con poca sustancia.

Estamos inmersos en un mar de información; estímulos constantes que demandan nuestra atención y ponen a prueba nuestro discernimiento. Y, sin embargo, aún predomina el consumismo y las ideologías líquidas.

Y es que vivimos en la contradicción continua: una sociedad que se jacta de tolerante, pero que reprime y ridiculiza opiniones diferentes; todo el conocimiento al alcance de la mano, donde predomina la ignorancia y los prejuicios; una sociedad madura e informada que continúa excluyendo a personas de las periferias.

¿Pero acaso vivimos una época de terror? No. Simplemente debemos adaptarnos a esta nueva forma de ser sociedad, y la Iglesia sabe el reto que esto implica: “Esta nueva época exige acompañar a cada persona y renovar con valentía nuestro profetismo evangélico, anunciando con fuerza el valor inestimable de la persona, denunciando todo lo que se opone a su plena realización y discerniendo a la luz del Evangelio esta nueva realidad, para encarnar la experiencia de la misericordia, de la comunión y la solidaridad en esta nueva época” (CEM, Proyecto global de pastoral, 24).

Podemos sumirnos en un mar de desilusión pero, como cristianos, estamos llamados a ser una luz de esperanza; no sólo ver lo negativo, sino aprovechar lo que este cambio de época nos ofrece y potenciar nuestra contribución a esta nueva sociedad.

Suscríbase a Signo de los tiempos
Revista mensual
1 año: $350
2 años: $600
Teléfono: 5661-4465
E-mail: martha.crm@imdosoc.org

118

Con este número de La cuestión social cerramos un agitado 2018 con artículos enfocados en la dinámica social, tanto de las relaciones internacionales como la violencia y la protesta.

José Luis Gallegos Quezada escribe “La racionalidad del imperialismo estadounidense en América Latina”, donde comparte un repaso de las malas prácticas de nuestro vecino del norte por conservar su poder e influencia a nivel global sin importarle los efectos adversos que pueda ejercer sobre los países latinoamericanos que, de por sí, son inestables. También, nos comparte el efecto que genera la palabra ‘imperialismo’ y cómo se considera anacrónica en nuestros días, donde hay supuesta democracia y soberanía en el continente.

“El arte como protesta y salvación: un vistazo a la obra de Ai Weiwei” es el artículo de Gerardo Cruz González acerca del artista chino que desafió a su gobierno a través de sus fotografías que impactaron al mundo. Daremos un recorrido por diversos periodos de la vida del artista, así como por algunas de sus obras, donde prima la belleza estética, pero que retrata vidas llenas de sufrimiento en busca de la libertad.

¿Qué obliga a individuos y familias a desplazarse? Rafael Alonso Hernández López nos presenta una radiografía de este fenómeno que queja a gran parte del globo, en el artículo “Violencia social, económica, política y cambio climático”. Como el mismo título indica, son diversos los factores que influyen en la migración, y los números que se muestran dan luces de problemas cercanos a las comunidades como la violencia intrafamiliar, las pandillas, el cambio climático y un sinfín de problemas, todos acentuados por la crisis humanitaria que impide una adecuada resolución de la raíz de los problemas.

Daniel Cuéllar Jasso nos comparte una reflexión del libro Violencia y procesos de reconciliación política, de José Sols Lucia, y lo aterriza al caso mexicano con la violencia estructural, las autodefensas y la apología de la violencia por mantener un clima de falsa seguridad. Todo nos conduce a que la sociedad actual está inculturada en la violencia; debemos reivindicar la esperanza y la paz que nos den la tranquilidad que nuestro país y el mundo demanda.

Por último, les compartimos el mensaje del Papa Francisco sobre la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, donde el pontífice destaca la importancia del agua como fuente de purificación, elemento de identidad para algunos pueblos, fuente de sustento para millones de familias, pero sobre todo como derecho indispensable para la humanidad.

Suscríbase a La cuestión social
Revista académica trimestral
1 año: $330
2 años: $580
Teléfono: 5661-4465
E-mail: martha.crm@imdosoc.org

125
DESCARGA AQUÍ

Queridos hermanos y hermanas:

Agradezco la invitación extendida por los organizadores del Foro Social Mundial de las Migraciones, a dirigirles algunas palabras de aliento al comienzo de las sesiones de trabajo.

El programa de acción de la octava edición del foro Social Mundial de las Migraciones recuerda el mandato del profeta Jeremías, enviado por Dios «para extirpar y arrasar, para destruir y derrocar, para reconstruir y plantar» (Jr 1,10). Como en el tiempo del profeta, hoy hay maldades que extirpar, injusticias que arrasar, discriminaciones que destruir, privilegios que derrocar, dignidades que reconstruir y valores que plantar.

La transformación positiva de nuestras sociedades comienza por el rechazo de todas las injusticias, que hoy buscan su justificación en la “cultura del descarte” —una enfermedad “pandémica” del mundo contemporáneo—. Esta oposición se pone como una primera actuación de justicia, sobre todo cuando ella logra dar voz a los “sin voces”. Y entre estos últimos están los migrantes, los refugiados y los desplazados, que son ignorados, explotados, violados y abusados en el silencio culpable de muchos.

54

El éxodo que viven los migrantes hondureños en su travesía para llegar a EU no es indiferente a la Iglesia Latinoamericana y, a través de la Red CLAMOR, hacen un llamado a la solidaridad a los países por donde cruza la movilización, en especial México.

Las organizaciones católicas que forma parte de la Red Latinoamericana y Caribeña de Migración, Refugio y Trata de Personas (CLAMOR), entre ellas Cáritas, expresó en un comunicado su preocupación por las condiciones de criminalización y violencia en la que se ha visto envuelta la “Caravana de Migrantes Hondureños Hacia Estados Unidos”.

“Este tránsito lo hacen afrontando difíciles y duras condiciones en su viaje, que atentan contra sus derechos fundamentales e incluso no pocas veces contra su vida”, indican en el documento.

También piden a los gobiernos de los países por donde está pasando el movimiento tengan en cuenta acciones de respeto a la integridad física, emocional y psicológica de los migrantes; además de promover los mecanismos para garantizar una migración segura y ordenada. La Red llamó con especial atención al gobierno mexicano para atender las recomendaciones, por su cercanía territorial con Estados Unidos.

Desde el inicio de la caminata, diversos organismos de la Iglesia Católica, entre ellos la red de Cáritas, han brindado, y continúan haciéndolo, ayuda a la Caravana, mediante las Casas de Migrantes, parroquias, centros comunitarios, etc. Por tanto, la Red CLAMOR enfatizo su admiración a estas acciones.

 

173

22 de octubre del 2018

 

Con relación a los acontecimientos en la casa del Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo emérito de la Arquidiócesis de Mexico, las personas que integramos el consejo y colaboradores operativos, lamentamos profundamente estos hechos violentos y manifestamos nuestra cercanía y oraciones con la familia de la persona fallecida y con el Sr. Cardenal.

Pedimos a Dios nuestro señor y a nuestra Madre Santísima de Guadalupe nos ayuden a construir una sociedad más justa, y solidaria que promueva el desarrollo de todas las personas en un ambiente de paz.

IMDOSOC

 

7011

Ciudad de México a 16 de octubre 2018

 

Muy estimados hermanos en el Episcopado.
Respetables autoridades federales de la SEGOB, SRE, PGR, Salud, CNDH Todas las personas de buena voluntad.

Les saludamos con afecto en Cristo migrante, que acompañado y protegido por José y María, nos recuerda nuestra identidad como personas en movilidad constante.

Por los medios nos hemos enterado de que ha iniciado una caravana de migrantes salidos de nuestra hermana república de Honduras. No sabemos cuántos son con exactitud, ni quién los convocó, los guía; hemos investigado para estar atentos al proceso pero no hemos recibido respuesta. No sabemos si las autoridades de su país de origen están informadas y si nuestras autoridades como el INAMI, y las de seguridad, tienen datos precisos.

Ante este panorama queremos invitar una vez más a nuestras Autoridades a unirnos, en la conciencia de que reconocen la labor siempre inmediata de la Iglesia a favor de estos hermanos migrantes en tránsito, aún ante situaciones inesperadas, y actuar conforme a la Ley de Migración cuyos siguientes artículos recordamos:

• 7 “…La libertad de toda persona para ingresar, permanecer, transitar y salir del territorio nacional tendrá las limitaciones establecidas en la Constitución, los tratados y convenios internacionales de los cuales sea parte el Estado mexicano, esta Ley y demás disposiciones jurídicas aplicables.
• El libre tránsito es un derecho de toda persona y es deber de cualquier autoridad promoverlo y respetarlo. Ninguna persona será requerida de comprobar su nacionalidad y situación migratoria en el territorio nacional, más que por la autoridad competente en los casos y bajo las circunstancias establecidos en la presente Ley..”
• 8. Los migrantes podrán acceder a los servicios educativos provistos por los sectores público y privado, independientemente de su situación migratoria y conforme a las disposiciones legales y reglamentarias aplicables.
• Los migrantes tendrán derecho a recibir cualquier tipo de atención médica, provista por los sectores público y privado, independientemente de su situación migratoria, conforme a las disposiciones legales y reglamentarias aplicables.
• Los migrantes independientemente de su situación migratoria, tendrán derecho a recibir de manera gratuita y sin restricción alguna, cualquier tipo de atención médica urgente que resulte necesaria para preservar su vida.
• En la prestación de servicios educativos y médicos, ningún acto administrativo establecerá restricciones al extranjero, mayores a las establecidas de manera general para los mexicanos.
• 10. El Estado mexicano garantizará a los migrantes que pretendan ingresar de forma regular al país o que residan en territorio nacional con situación migratoria regular, así como a aquéllos que pretendan regularizar su situación migratoria en el país, el derecho a la preservación de la unidad familiar.

• 11. En cualquier caso, independientemente de su situación migratoria, los migrantes tendrán derecho a la procuración e impartición de justicia, respetando en todo momento el derecho al debido proceso, así como a presentar quejas en materia de derechos humanos, de conformidad con las disposiciones contenidas en la Constitución y demás leyes aplicables.
• En los procedimientos aplicables a niñas, niños y adolescentes migrantes, se tendrá en cuenta su edad y se privilegiará el interés superior de los mismos.
• 12. Los migrantes, independientemente de su situación migratoria, tendrán derecho al reconocimiento de su personalidad jurídica, de conformidad con lo dispuesto en la Constitución y en los tratados y convenios internacionales de los cuales sea parte el Estado mexicano.

Así mismo, invitamos a Su Excelencia a ponerse en contacto con los Delegados Estatales de Migración, con autoridades federales, estatales, municipales de seguridad y salud, especialmente, para poder proteger a estos hermanos, entre los que vienen niños, niñas, mujeres, familias, jóvenes y adultos.

Por los hechos ocurridos en otras ocasiones, sabemos que los dirigentes de esta caravana no informan a las Casa de Migrantes ni a otros centros de atención a ellos; a veces llegan a parroquias que no tienen los elementos para atenderlos. Vienen personas, especialmente niños, con enfermedades gastrointestinales, personas con los pies dañados, y otros malestares del camino.

Insistimos en procurar una acción conjunta que nos permita acoger y proteger a nuestros hermanos migrantes, sobre todo cuidar que no caigan en manos de personas que, sin escrúpulos, se aprovechan de ellos de muchas maneras: trata de personas, esclavitud laboral, grandes cuotas para asegurarles llegar a su destino, etc.

Que la Sagrada Familia nos ilumine para cuidarlos en la persona de estos hermanos nuestros que buscan un mejor modo de vida, más digna, con oportunidades para su desarrollo integral y su inserción más plena en la sociedad.

223

Notas para entender la canonización de un excluido

Si el grano de trigo no muere Jn 12,24

Sin duda un hecho importante para la Iglesia latinoamericana será la canonización del obispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero. Además de ser el reconocimiento a un pastor que estuvo del lado de los más pobres de su país, la canonización representa una forma de rectificar el camino para la Iglesia que muchos años mantuvo la vida de Mons. Romero desde la invisibilidad y la exclusión, hasta la injusta denostación. Para Juan José Tamayo, Mons. Romero vivió en una especie de “clandestinidad eclesiástica”, la exclusión desde las estructuras y sufrió también un “arrinconamiento” para que no fuera elevado a los altares.

Hacia atrás, la canonización representa la oportunidad de hacer memoria, hacia delante es responsabilidad y compromiso de ese legado y nos reta a la audacia para no hacer de “el Santo de América” un santo de estampita y devoción emocional. Romero es un santo que va más allá de las fronteras del catolicismo. La Iglesia Anglicana, antes que la Católica Romana reconoció la santidad de Mons. Romero y su martirio. En la Abadía de Westminster, también conocida como la Iglesia Colegiata de San Pedro en Londres, fue colocada su figura junto a otros nueve mártires del siglo XX como Martin Luther King y el franciscano Maximiliano María Kolbe.

El Papa Francisco quien ha sido un impulsor de la canonización de Romero, recibió una Iglesia anquilosada y en crisis. Su propuesta de reforma, como toda verdadera reforma, ha encontrado muchas resistencias de parte de quienes han vivido un cristianismo desencarnado, lejano de la historia. Un cristianismo al modo de aquellos que prefieren vivir centrados en sí mismos dando prioridad al culto y las expresiones sólo formales de los ritos que recubren las intenciones de ciertos privilegios de clérigos sobre el Pueblo de Dios. Esa Iglesia esclerótica no es la Iglesia del Vaticano II, ni la de Medellín, ni la del Papa Francisco, ni la de Romero.

Por eso Francisco ha entendido que modelos de vida como el de Mons. Romero son importantes para responder a las exigencias sociales que nos toca vivir. En el fondo se tocan preguntas que versan sobre el sentido de la historia y la responsabilidad histórica de la Iglesia y los cristianos. ¿Tiene sentido apostar por vivir e impulsar un evangelio encarnado en las realidades económicas, políticas y socio-religiosas, o es mejor permanecer en la pasividad de una religión intimista?

Si se opta por la primera posibilidad, se carga de sentido el evangelio y se actualiza el mensaje del Reino que trajo Jesús, pero está el riesgo, para quien la asuma, del martirio y la incomprensión. En ese lugar están Francisco y Mons. Romero. Las verdades de la fe, aprendidas en la teología, permitieron a Mons. Romero reflexionar el mensaje del evangelio; pero no renunció por ello a acercarse a los pobres, a los excluidos y a las víctimas. Francisco, desde el inicio de su pontificado no ha estada en ningún momento lejos de esos mismos excluidos, de los que, según sus propias palabras, son víctimas de una “cultura del descarte”. En esas coincidencias es que podemos entender la importancia que reviste Romero para el Papa.

Mons. Romero, ha dicho el Papa Francisco, fue mártir pero no sólo por haber sido asesinado, sino porque fue difamado en vida y además, lo fue también después de muerto. Al recibir a una delegación de El Salvador en vísperas de la beatificación del obispo, dijo Francisco que siendo él un joven sacerdote fue testigo de las difamaciones posteriores al asesinato de Romero. A tal grado llegó la incomprensión que “su martirio se continuó incluso por hermanos suyos en el sacerdocio y en el episcopado”.

En una carta enviada al Arzobispo de San Salvador, Mons. José Luis Escobar Alas, también con motivo de la beatificación de Romero, Francisco dijo sobre el obispo salvadoreño que “tuvo la capacidad de ver y oír el sufrimiento de su pueblo”. Eso mismo podríamos decir de Francisco. El Papa ha tratado de alzar la voz profética por los descartados y excluidos de este sistema socioeconómico que desecha seres humanos de diversas maneras, y lo ha hecho desde las víctimas.

En esta misma línea, Jon Sobrino dice que en la teología del Papa no hay tanta exégesis bíblica, ni crítica histórica. Romero, dice Jon Sobrino, tampoco la tuvo. Pero lo que sí tienen ambos personajes es una actualización del evangelio, más cercana y preocupada por las víctimas que de los dogmas. Esta intuición es de Juan José Tamayo. No podemos hacer de Mons. Romero una devoción piadosa, un santo de estampitas. Tamayo, a propósito de su beatificación, escribió en El País de España, sobre el obispo Romero, que “urge recuperar su figura profética y liberadora, su teología de la liberación, su dimensión política subversiva”. Con la canonización nos conviene aprovechar su espíritu ecuménico, su voz profética que pone al centro a los pobres y reclama las más inhumanas injusticias aún a costa de la propia vida.

Bajo esta clave se puede comprender al verdadero Romero y también podemos entender lo que está pasando en la Iglesia y los ataques a Francisco. El Papa ha tocado de modo significativo las estructuras anquilosadas de una Iglesia aburguesada y esclerótica, autorreferencial y que no quiere tener una lectura de la realidad histórica, sino que se atrinchera en una Iglesia fuera del mundo. Lo que sigue para el Papa, como la experiencia de Romero lo puede confirmar, es la crítica y los ataques, la incomprensión e incluso la difamación.

La recuperación histórica de la figura profética de Romero tiene que ver con lo que dice el filósofo Carlos Díaz en el texto biográfico que sobre él escribió: Donde abundó Auschwitz, [es decir la deshumanización más atroz], sobreabundaron Kolbe y Romero.

El reto para la Iglesia con la canonización es lo que vislumbraba el propio Romero, “Nuestro muertos han de resucitar, y las tumbas de nuestros muertos que hoy están selladas […] un día serán como la de Cristo, tumbas vacías. Mientras tanto hay que luchar, hay que trabajar para que el mensaje de esa tumba vacía de Cristo ilumine de esperanza todo nuestro trabajo en la tierra (Diario, 2 de abril de 1978).

*GERARDO CRUZ GONZÁLEZ, investigador de IMDOSOC, Coordina el Seminario de Teología del Acontecimiento de IMDOSOC.

216

Juana Laynez Mejía

Soy una mujer maya Kiché, que radica en la Ciudad de México como refugiada. Actualmente soy promotora intercultural, artesana. En Promotores Interculturales soy secretaria; tesorera en el Consejo Maya y en la Universidad Indígena maestra. También formo parte de un proyecto de elaboración de libretas con separadores de tejido artesanal, en donde soy artesana, productora y maestra del idioma Maya Kiché.

He participado en encuentros, foros y congresos sobre refugiados, derechos humanos y de comunidades indígenas, sobre identidad y participación de la mujer maya. Uno de ellos fue el de los pueblos indígenas por parte de la ONU; estuve 3 meses en Lyon, Francia en donde hicimos una marcha a caballo hasta llegar a las oficinas de Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, en 1994. Ahí se habló de las situaciones de los pueblos indígenas, sobre Derechos Humanos y Refugiados, entre otros temas. Nos juntamos 3,500 dirigentes indígenas de todo el mundo. El mismo año, fui a un encuentro de jóvenes en Otavalo, Ecuador, sobre un intercambio cultural y de conocimiento en relación a la historia de los mayas y los kechuas. En el marco del mismo encuentro, estuve unos días en Costa Rica compartiendo el sentido del comercio justo.

Mi historia de refugio.

En 1987 nos organizamos, 25 familias de Guatemala como refugiados en México, con nuestra experiencia de trabajo comunitario y cultura de intercambio. Al estar aquí, nos dimos cuenta que en México las cosas son diferentes. Al ver que teníamos que adaptarnos, las familias nos unimos y formamos una cooperativa y posteriormente una asociación civil, aportando cada quien lo que sabe hacer: coser, cocinar, elaborar artesanías, siempre con el objetivo de no perder nuestra identidad y cultura, y enfrentando la difícil situación de ser refugiados, sin saber cómo sobrevivir en México. Ello implica que la gente tiene miedo de nosotros por desconocer qué significa ser un refugiado y nos ve como gente peligrosa.

Con la “Cooperativa del pueblo Quetzal” empezamos a trabajar en escuelas, donde tuvimos mucho apoyo para hablar de nuestra situación de refugiados y derechos humanos, especialmente en las preparatorias de los Colegios de Ciencia y Humanidades (CCH), en la UNAM y en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Recibimos mucho apoyo de parte de las escuelas. Nos presentamos como refugiados, artesanos, con el deseo de compartir nuestras tradiciones y de sensibilizar y concientizar a los maestros, estudiantes y público en general. Entonces empezamos el trabajo del comercio justo, tras haber diez años de haber dejado Guatemala por la guerra.

La Ibero y el Iteso son universidades de jesuitas. Junto con otras universidades públicas y privadas son espacios que tienen una visión muy amplia para apoyar a grupos como el nuestro y a cooperativas. Desde 1988 se empezó a hacer trabajo de intercambio de conocimiento. En dichas instituciones educativas tuve participación en foros, encuentros de mujeres, en Cooperativas y en congresos nacionales e internacionales. En aquel momento me di cuenta que los más interesados en nuestra situación son los grupos de extranjeros, maestros, sindicatos, la comunidad estudiantil, así como distintas congregaciones religiosas.

Hace 6 años surgió el proyecto de Promotores Interculturales en Casa de Refugiados. Mariana Echandi, que trabaja con el ACNUR, me invitó a participar en el Día del refugiado y en varios eventos sobre refugiados y migrantes. Se comenzó con el proyecto de educación para la paz, con pláticas a estudiantes, pero sin espacio para ventas, lo cual también es nuestro trabajo como promotores, con ello cubrimos las necesidades de cada familia y los gastos que se generan para organizar las actividades.

El proyecto se consolidó con Kevin, un francés que trabajó mucho tiempo con cooperativas en Bolivia y comenzó a trabajar en Casa de Refugiados. El grupo estaba integrado por personas de Colombia, Chile, Congo, Guatemala, El Salvador, Egipto, Indonesia, Haití y Nicaragua. Nos dimos cuenta que cuando trabajas a nivel grupal se logran muchas cosas. También debemos ser conscientes que cada persona es un mundo y no es fácil trabajar a nivel grupal porque cada uno tiene sus propios intereses personales. Desde mi experiencia con artesanos de barro en Francia, me doy cuenta que el comercio justo es practicado en casi todo el mundo: Alemania, Polonia, España y en la mayoría de América Latina.

En las familias mayas de Guatemala, el comercio justo se da especialmente a través del arte textil. El bordado y el tejido es un trabajo fino ancestral. Ahí plasmamos nuestro sentimiento, alegría, tristeza y todos los cambios que ha vivido el pueblo maya. Se transmite de generación en generación porque uno de nuestros principales intereses es mantener viva nuestra cultura y la historia de nuestro pueblo.

Anteriormente, el comercio justo consistía en el intercambio de prendas de vestir, maíz y alimentos que producían las comunidades, siempre con trabajo comunitario. El trabajo comunitario y el comercio, que de ahí se desprende, son actividades que se han realizado tradicionalmente de forma directa entre los integrantes de las comunidades mayas.

Desde el Consejo Maya yo salgo a los estados para  compartir mi conocimiento sobre el trabajo de organización. En el año 2002 fui con un grupo de mujeres a León, Guanajuato, organizado por el maestro Benito Balam, de la Ibero, que trabajaba con mujeres que hacían canastas de palma. Ayudamos a que ellas analicen cuál es su mercado, cómo generar nuevos productos para que tengan más ventas, y no sólo se quedaran con lo que hacen. Uno de los principales problema de los productores es que se quedan con una sola cosa y no logran salir adelante. Entonces se tiene que hacer un estudio de mercado, tienen que trabajar siempre en grupo.

Por eso es tan importante seguir con el apoyo de las instituciones, como lo que ahora está haciendo IMDOSOC con el tianguis solidario. Retomar, trabajar nuevamente con el comercio justo en donde participamos directamente como productores en arte textil, productos de alimentos orgánicos y artesanías, para que no desaparezcan las pequeñas empresas y al mismo tiempo invitar a otras instituciones a que se solidaricen con nuestra causa.

 

 

Destacados

832
El Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC) presenta un panel multidisciplinario experto en ciencia social y dura, religión, teología, sociedad civil y doctrina...