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Les compartimos una reflexión de un alumno nuestro taller:  Fe y Política

Mi intención no es banalizar la política electoral con la siguiente comparación. En México, difícilmente he visto a alguien cambiar de equipo de futbol, a pesar de perder partidos constantemente o de tener mucho tiempo ya de no ganar un campeonato, en comparación de un político mantenerse en su partido o al menos en su ideología original.

No estoy diciendo que el fútbol es más importante que la política en nuestro país, aunque haya momentos en que esto es verdad. De la misma manera que hay momentos políticos más importantes, como éste, un año de elección presidencial y de infinidad de cargos representativos, en el que no podemos ser indiferentes, ni ignorantes de nuestra historia, ni de nuestra proyección como nación.

Estamos a pocos meses de celebrar esta fiesta democrática y como tal, también hay que ir previendo cuál será el remedio para esta cruda electoral, pues después de tanto baile de dimes y diretes, después de tanto desvelo de descalificación y confrontación, el clamato principal debe saber a esperanza.

A una esperanza cristiana, que no solo es una esperanza escatológica, sino una esperanza en el Dios de Jesús, que nunca ha sido paternalista, sino respetuoso de nuestra libertad, de nuestra voluntad y nuestras decisiones. De ahí que estas tienen que ser verdaderamente conscientes y responsables.

Eduardo Pérez Rojas.  Participante

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Paz para Siria Shalom, Salam

 

 

Al pueblo fiel de Dios de nuestros países de América Latina y El Caribe, y a los hombres y mujeres de buena voluntad: “Así dice el Señor: Escuchen en Ramá, (Siria) se oyen lamentos y llanto amargo. Es Raquel que llora inconsolable a sus hijos; que ya no viven.” (Jer. 31, 15)

Consternados por las noticias de ataques con gases tóxicos a una población ya crucificada por años de una guerra interna con crueldades indecibles, turbios intereses e injusticias, se suman los bombardeos de Estados Unidos, Reino Unido y Francia durante la noche del viernes 13 de abril. La violencia y la guerra no son solución a los graves problemas de ese hermoso y atormentado país.

Como equipo de Derechos Humanos del Departamento de Justicia y Solidaridad (DEJUSOL) del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y del Secretariado Latinoamericano y del Caribe Cáritas (SELACC), unimos nuestra voz a la del Santo Padre Francisco, quien nos hizo este llamamiento por la paz en Siria el pasado miércoles 8 en el rezo del Reina del cielo: “Llegan de Siria noticias terribles de bombardeos con decenas de víctimas, muchas de ellas son mujeres y niños. Noticias de muchas personas golpeadas por los efectos de sustancias químicas contenidas en las bombas. Rezamos por todos los difuntos, por los heridos, por las familias que sufren. No hay una guerra buena y una mala, y nada, nada puede justificar el uso de tales instrumentos de exterminio contra personas y poblaciones inermes. Recemos para que los responsables políticos y militares elijan el otro camino, el de la negociación, el único que puede llevar a una paz que no sea la de la muerte y de la destrucción”.

Pedimos a toda la Comunidad Católica de América Latina y El Caribe, a otras comunidades de fe y a los hombres y mujeres de buena voluntad, comprometidos con la justicia, la paz, el desarrollo integral de nuestros pueblos y el cuidado de nuestra Madre Tierra que se sumen a este llamamiento y, en la medida de lo posible, organicen momentos de oración, reflexión y solidaridad por la paz en Siria, haciendo participes a los mismos hermanos y hermanas de Siria como también pedimos a la comunidad internacional a construir la paz con justicia, entendiendo que la paz es camino de la cultura del encuentro . Con el Papa Francisco y sus antecesores, una vez más, afirmamos: “Todo se pierde con la guerra. Todo se gana con la paz”.

Que Jesús, vencedor de la muerte y de todas las injusticias, sea nuestra luz en el camino de ser constructores de Paz.

Mons. Gustavo Rodríguez Vega. Presidente del DEJUSOL y Arzobispo de Yucatán, México

Mons. José Luis Azuaje. Presidente del SELACC y Obispo de Barinas, Venezuela

DESCARGA AQUÍ 

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA
GAUDETE ET EXSULTATE
DEL SANTO PADRE
FRANCISCO

SOBRE EL LLAMADO A LA SANTIDAD
EN EL MUNDO ACTUAL

1. «Alegraos y regocijaos» (Mt 5,12), dice Jesús a los que son perseguidos o humillados por su causa. El Señor lo pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la cual fuimos creados. Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada. En realidad, desde las primeras páginas de la Biblia está presente, de diversas maneras, el llamado a la santidad. Así se lo proponía el Señor a Abraham: «Camina en mi presencia y sé perfecto» (Gn 17,1).

2. No es de esperar aquí un tratado sobre la santidad, con tantas definiciones y distinciones que podrían enriquecer este importante tema, o con análisis que podrían hacerse acerca de los medios de santificación. Mi humilde objetivo es hacer resonar una vez más el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades. Porque a cada uno de nosotros el Señor nos eligió «para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor» (Ef 1,4).

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¡En cada migrante que es lastimado en su dignidad y en sus derechos, Jesucristo vuelve a ser crucificado!

Por la dignidad de los migrantes
Declaración de los obispos de la frontera norte de México
y del Consejo de Presidencia de la Conferencia del Episcopado Mexicano
7 de abril de 2018

A todos los mexicanos en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras
A todos los creyentes y no creyentes en Jesucristo en México y en los Estados Unidos
Al Presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump
Al Presidente de México, Lic. Enrique Peña Nieto

1. Por primera vez en la historia de la Iglesia católica en México los obispos abajo firmantes nos dirigimos a todos los habitantes de México y de Estados Unidos, independientemente de sus convicciones religiosas, y de manera muy especial y con gran respeto, a los Presidentes de nuestros respectivos países, con motivo del despliegue de tropas de la Guardia Nacional norteamericana en la frontera que delimita nuestros territorios.

2. La Iglesia católica, en fidelidad a la fe en Jesucristo, no puede pasar de largo ante el sufrimiento de nuestros hermanos migrantes que buscan mejores condiciones de vida al cruzar la frontera para trabajar y contribuir al bien común no sólo de sus familias sino del país hermano que los recibe.

3. Sabemos que los presentes y futuros flujos migratorios requerirán de una renovada regulación por parte de ambas naciones. Así mismo, no nos es ajeno que una dimensión constitutiva de una sociedad próspera y pacífica es la verdadera vigencia del Estado de Derecho. Sin embargo, no toda norma, ni toda decisión política o militar, por el mero hecho de promulgarse o definirse, es de suyo justa y conforme a los derechos humanos.

4. Si ha habido una lección histórica que todos como sociedad hemos aprendido tras los conflictos mundiales vividos durante el siglo XX es que lo legal requiere de ser legítimo; es que la dignidad inalienable de la persona humana es la verdadera fuente del derecho; es que el dolor de los más vulnerables debe ser entendido como norma suprema y criterio fundamental para el desarrollo de los pueblos y la construcción de un futuro con paz. Ese es el origen profundo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Ese es el fundamento universal de una convivencia fraterna entre las naciones.

5. Por estas razones, los obispos mexicanos deseamos repetir lo que dijimos hace un año: “el grito de los migrantes es nuestro grito”. ¡Su dolor es nuestro dolor! ¡En cada migrante que es lastimado en su dignidad y en sus derechos, Jesucristo vuelve a ser crucificado!

6. Los gobiernos mexicanos del pasado y del presente tienen una grave responsabilidad al no haber creado las oportunidades suficientes de desarrollo para nuestro pueblo pobre y marginado. Por eso, nuestra incipiente democracia tiene un enorme reto en el futuro próximo: escoger a quienes deben de realizar de manera honesta, sin corrupción e impunidad, un cambio histórico que ayude a que el Pueblo de México realmente sea el protagonista de su desarrollo, con paz, justicia y respeto irrestricto a los derechos humanos. Un camino que implica, también, no cerrarse sino abrirse a la dinámica del nuevo mundo global, cada vez más interdependiente y necesitado de solidaridad y cooperación.

7. Sin embargo, las carencias que tenemos los mexicanos no pueden ser justificación para promover el antagonismo entre pueblos que están llamados a ser amigos y hermanos. No es conforme a la dignidad humana y a las mejores razones y argumentos concebidos por hombres como Abraham Lincoln o Bartolomé de las Casas, edificar barreras que nos dividan o implementar acciones que nos violenten. Los migrantes no son criminales sino seres humanos vulnerables que tienen auténtico derecho al desarrollo personal y comunitario.

8. De ahí la defensa que la Iglesia hace a nivel universal, y de manera particular a través del trabajo que se realiza entre los pueblos hermanos: México y USA, con Centroamérica, el Caribe, Latinoamérica y Canadá, en esta necesaria atención a nuestros hermanos migrantes.

9. Sólo hay futuro en la promoción y defensa de la igual dignidad y de la igual libertad entre los seres humanos. La frontera entre México y Estados Unidos “no es una zona de guerra”, como han dicho recientemente nuestros hermanos obispos de los Estados Unidos. Al contrario, esta zona está llamada a ser ejemplo de vinculación y corresponsabilidad. El único futuro posible para nuestra región es el futuro edificado con puentes de confianza y desarrollo compartido, no con muros de indignidad y de violencia. Más aún, el Papa Francisco sin ambages nos ha dicho a todos: “una persona que sólo piensa en hacer muros, sea donde sea, y no construir puentes, no es cristiano. Esto no es el evangelio”.

10. Por la dignidad de los migrantes y por la dignidad de todos los habitantes de nuestros países, proponemos consumir nuestras energías en la creación de otro tipo de soluciones. Soluciones que siembren fraternidad y enriquecimiento mutuo en el orden humanitario, cultural y social.

11. Que la Virgen de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive y Patrona de nuestra Libertad, bendiga a nuestros gobernantes y a nuestros pueblos. Que Ella nos sostenga en el esfuerzo por hacer de nuestras naciones, y de toda nuestra región, un espacio de reconciliación fraterna, de desarrollo integral y de servicio solidario a los más pobres que sirva de inspiración para el mundo entero.

Por los obispos del Consejo de Presidencia

Emmo. Sr. Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, Presidente de la CEM
S.E. Mons. Javier Navarro Rodríguez, Obispo de Zamora, Vicepresidente de la CEM
S.E. Mons. Alfonso Miranda Guardiola, Obispo Auxiliar de Monterrey, Srio. General de la CEM
S.E. Mons. Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca, Tesorero de la CEM
S.E. Mons. Carlos Garfias Merlos, Arzobispo de Morelia, Primer Vocal de la CEM
S.E. Mons. Sigifredo Noriega Barceló, Obispo de Zacatecas, Segundo Vocal de la CEM

Por los obispos de la Frontera Norte de México.

S.E. Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey
S.E. Mons. José Guadalupe Torres Campos Obispo de Ciudad Juárez y coordinador por México de la reunión de obispos Tex-Mex.
S.E. Mons. Eugenio Andrés Lira Rugarcía Obispo de Matamoros
S.E. Mons. Jesús José Herrera Quiñonez Obispo de Nuevo Casas Grandes
S.E. Mons. Enrique Sánchez Martínez Obispo de Nuevo Laredo
S.E. Mons. Alonso Gerardo Garza Treviño Obispo de Piedras Negras
S.E. Mons. Raúl Vera López, O.P. Obispo de Saltillo
S.E. Mons. Hilario González García Obispo de Linares

S.E. Mons. Guillermo Ortiz Mondragón Obispo de Cuautitlán y Encargado de la Comisión Episcopal de Movilidad Humana.
S.E. Mons. José Leopoldo González González, Obispo de Nogales, y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social

S.E. Mons. Francisco Moreno Barrón, Arzobispo de la Arquidiócesis de Tijuana, y coordinador por México de la reunión de obispos de las Californias.
S.E. Mons. Miguel Ángel Alba Díaz, Obispo de La Paz, Baja California Sur.
S.E. Mons. José Isidro Guerrero Macías, Obispo de Mexicali, Baja California Norte.

S.E. Mons. Rafael Valdez Torres, Obispo de Ensenada, Baja California Norte.

S.E. Mons. Ruy Rendón Leal, Arzobispo de la Arquidiócesis de Hermosillo
S.E. Mons. Constancio Miranda Weckman, Arzobispo de la Arquidiócesis de Chihuahua.

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EL ACUÍFERO GUARANÍ EN EL DÍA MUNDIAL DEL AGUA

El agua está en el comienzo de todas las cosas

El 22 de marzo de cada año y desde 1993 se celebra el Día Mundial del Agua en el marco de lo dispuesto por la Resolución A/RES/47/193 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Merece recordarse que el 6to. de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible en la Agenda 2030 establece que se debe “Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”.
Ello está en consonancia con lo que desde la Iglesia Católica se viene predicando en el marco de la defensa inclaudicable del primario derecho a la Vida, el innegociable derecho al acceso al agua pura.
Así lo acaba de expresar el Papa Francisco en el Seminario sobre “Derecho Humano al Agua” organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias (24 de febrero de 2017) al señalar que “El derecho al agua es determinante para la sobrevivencia de las personas y decide el futuro de la Humanidad. Es prioritario también educar a las próximas generaciones sobre la gravedad de esta realidad. La formación de la conciencia es una tarea ardua; precisa convicción y entrega. Y yo me pregunto si en medio de esta ´tercera guerra mundial a pedacitos´ que estamos viviendo, no estamos en camino hacia la guerra mundial por el agua”.
Contundentemente la Encíclica “Laudato Si”, del Papa Francisco centrada en el cuidado de la Casa Común -una referencia que redignifica y resignifica el compromiso con la Creación en la que vivimos- convoca a todos, cristianos y no cristianos, a convertir una civilización del derroche y del descarte en otra del amor y el cuidado integral de todas y cada una de las criaturas.
“Mientras se deteriora constantemente la calidad del agua disponible, en algunos avanza la tendencia a privatizar este recurso escaso convertido en mercancía que se regula por las leyes del mercado. En realidad, el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos. Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable. (…) Algunos estudios han alertado sobre la posibilidad de sufrir una escasez aguda de agua dentro de pocas décadas si no se actúa con urgencia. Los impactos ambientales podrían afectar a miles de millones de personas, pero es previsible que el control de agua por parte de las grandes empresas mundiales se convierta en una de las principales fuentes de conflictos de este siglo”. (Laudato Si,30-31)
En esta perspectiva, desde el 2017, organizaciones ligadas a la Doctrina Social de la Iglesia de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay conformamos la Red Ecológica Integral del Cono Sur (Reicosur), cuya Declaración Inicial pone atención prioritario en el agua, su valoración y defensa así como en el trabajo colaborativo para generar conciencia e incidir en su preservación. Alentados por Laudato Si, “reafirmamos que todo está conectado y que no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino que se trata de una única y compleja crisis socioambiental”.

Nuestro compromiso:
Con ocasión del Día Mundial del Agua, parece oportuno y necesario poner en conocimiento del público en general, la trascendencia regional, americana y universal del cuidado integral del Acuífero Guaraní. El Acuífero constituye una de las reservas de agua dulce más grande del Mundo abarcando regiones de Brasil, Uruguay Paraguay y Argentina en 1.200.000 km2. Su volumen de agua dulce se estima en 40.000 km3, equivalente al caudal del Río Paraná durante 125 años.
No sorprende que sea crecientemente objeto de interés de grandes empresas, muchas trasnacionales que presionan a nuestros gobiernos, la mayoría de las veces solapadamente y otras tantas aprovechando el desconocimiento relativo de su importancia para nuestros pueblos y para la humanidad, tanto de las poblaciones como de las autoridades, con el objeto de privatizar este recurso o actuar sin adecuado control regulatorio de semejante reserva de agua.
Los glaciares son otro foco de atención, porque también tienen tantas potencialidades, como amenazas su deshielo.
En esta ocasión, desde Reicosur deseamos llamar la atención de todos y extender la invitación de sumar esfuerzos en el cuidado de estas riquezas que la Creación nos ha confiado.

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Francisco: cinco años de ser pastor

Al pensar en los cinco años de papado de Su Santidad Francisco, me viene a la mente un signo recurrente: un pastor. Me parece que desde el primer día que lo vimos aparecer en el balcón de la Plaza de San Pedro con su cruz pectoral sencilla, pidiéndonos que hiciéramos oración por él, ya marcaba la pauta que lo distingue hasta hora. Lejos de ser un príncipe de la Iglesia, lo hemos visto caminar por barrios pobres de Roma, lavarles los pies a mujeres en la celebración de los Jueves Santos, convivir con reos y luchar para que la Iglesia sea pobre para los pobres. Ésta —tal vez— una de sus batallas más férreas entre tantos monarcas que caminan entre su grey; pero Francisco no desiste en su deseo de que la Iglesia salga a la periferia para volverse una con los más necesitados.

Su pontificado ha sido de abrir diálogos y construir puentes, no muros, así como dijo en su discurso en Ciudad Juárez: Tender puentes es de cristianos, es lo que está en el Evangelio. Así, ha buscado el diálogo interreligioso, sirvió de interlocutor entre Palestina e Israel, se ha pronunciado por la dignificación de las madres solteras y los gays, impulsado a los jóvenes a que “hagan ruido” y sean revolucionarios. Thomas Reese, en esta línea, comenta que “la gestión de Francisco ha causado un profundo impacto en la Iglesia. Es cierto que no ha cambiado la posición sobre el control de los nacimientos, el celibato, el sacerdocio femenino y el matrimonio gay, pero ha cambiado el modo en el que vemos a la Iglesia”.[1]

Francisco ha tratado de permear una visión de la Iglesia más a la imagen de Jesucristo, Él, que se dio al otro sin medida. En este sentido, hizo una analogía con la que nos exponía que “Jesucristo no se presenta a los suyos sin llagas; precisamente desde sus llagas es donde Tomás puede confesar la fe. Estamos invitados a no disimular o esconder nuestras llagas. Una Iglesia con llagas es capaz de comprender las llagas del mundo de hoy y hacerlas suyas, sufrirlas, acompañarlas y buscar sanarlas. Una Iglesia con llagas no se pone en el centro, no se cree perfecta, sino que pone allí al único que puede sanar las heridas y tiene nombre: Jesucristo”.[2] Y para poder profesar la fe, destaca el papel fundamental de las madres como transmisoras y educadora en la fe. En más de una ocasión ha hecho énfasis en ello y llamado a todos a que por medio de nuestro testimonio seamos ejemplo. Y lo que nunca debemos olvidar es que para el Sumo Pontífice, un católico debe transmitir la alegría del Evangelio, porque es alguien que se encuentra en comunión con Jesús en corazón y vida.

Se ha pronunciado sobre diversos temas como la corrupción, la cual, para él, su vía de erradicación debe ser a partir de la transparencia entre los distintos sectores de la sociedad: instituciones privadas, públicas y sociedad civil. Como cabeza de la Iglesia, también ha hecho referencia a sus males y en una ocasión hizo una lista de los ‘antibióticos’ que se podían usar para sanarla: honestidad, humanidad, racionalidad y bondad, respeto, lealtad y sobriedad, son algunos de los remedios.[3]

El Papa Francisco llega al cumplimiento de sus cinco años de pontificado sumido en uno de los males que ha afectado a la Iglesia por más de una década: la pederastia. En su reciente visita realizada a Chile en enero, los católicos de ese país le exigían que la Iglesia se responsabilizara sobre estos actos. Los chilenos sólo son un ejemplo de lugares en los que no sólo se ha ido perdiendo la fe, sino que también han tomado una postura anticlerical y no dudaron en demostrárselo a Francisco con duras manifestaciones en su contra. Sin duda, su visita al territorio del Cono Sur ha sido la más confrontada y desafortunada de su pontificado. Tan es así, que se emitió un comunicado notificando la visita de Charles Scicluna para sostener un encuentro con las víctimas de pederastia.

Con todo, el pontificado de Su Santidad Francisco ha sido —y sin duda seguirá siendo— uno de la esperanza; que invita al católico de a pie a acercarse a su pastor para seguir los pasos de Jesucristo. Tenemos una Iglesia más humana que intenta incluirnos a todos y que persigue una única verdad: la verdad del Evangelio.

[1] Thoma Reese, en: Algañaraz, Julio, “El cuarto aniversario del difícil y desafiante papado de Bergoglio”, Clarín Mundo, consultado en línea: https://www.clarin.com/mundo/cuarto-aniversario-dificil-desafiante-papado-bergoglio_0_SyAQucbje.html

[2] Francisco, Encuentro con los sacerdotes, religiosos/as, consagrados/as y seminaristas. Discurso del Santo Padre. (2, párrafo 7). Consultado en línea: https://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2018/january/documents/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html

[3] “El Papa Francisco cumple hoy 4 años de pontificado”, Misiones Online, consultado en línea: http://misionesonline.net/2017/03/13/papa-francisco-cumple-hoy-4-anos-pontificado/

María Luisa Aspe Armella*

PRESENTACIONES DOCAT 

En un trabajo conjunto con la Fundación Konrad Adenauer México, el IMDOSOC ofrece a todos los grupos juveniles interesados la Presentación del DOCAT, un manual, una herramienta que nos da la oportunidad de desempolvar La Doctrina Social de la Iglesia de una forma atractiva para los jóvenes.

El DOCAT es un libro que con preguntas y respuestas nos da una guía de qué es lo que nos enseña la Iglesia católica sobre temas sociales que están sucediendo y afectando al mundo.

El Papa Francisco en el prólogo de este libro hace un llamado a la acción,  manifiesta que “el mundo, con todo lo que está pasando no puede seguir así… Pónganse ustedes mismos  en movimiento. Si son muchos los que lo hacen, el mundo será mejor”.  Y reafirma: “Mi sueño es más ambicioso: deseo un millón de jóvenes cristianos, o mejor, toda una generación que sea para sus contemporáneos ‘la doctrina social con pies’”.

Ese es el reto: lograr una generación que sea ‘la doctrina social con pies’

SOLICITA TU PRESENTACIÓN enviando un correo a lgomez.comunica@imdosoc.org

 

TALLERES DOCTRINA SOCIAL CON PIES

Además de la presentación de esta herramienta, se están ofreciendo 4 talleres que se realizarán en la instalaciones del IMDOSOC y en instalaciones de GRUPEDSAC en Huixquilucan.

14 de abril ¡Seamos la doctrina social con pies! ¿Cómo crear un proyecto social?  Presentación del proyecto, detectar un problema en la comunidad. Testimonios de cómo crear un proyecto social.  Ponentes: Personas que trabajan con personas de la calle. Fundadora de Brigadas Honduras. Asociación que trabaja con personas de la tercera edad.  (De 10am a 2pm, SEDE IMDOSOC)

28 de abril. Transformemos la política. ¡El bien común nos necesita! . (De 10am a 2pm, SEDE IMDOSOC)

26 de mayo. “Cuidado de nuestra casa común” Aprende a utilizar ecotecnologías.  Recorrido por el centro ecológico, 3 talleres: pintura con baba de nopal, construcción con Cob y construcción de huertos. Tiempo aproximado:  (Salida 7am DE IMDOSOC a SEDE HUIXQUILUCAN.)

23 de junio. ¿Cómo construir una civilización de paz?  #MéxicoSinViolencia (De 10am a 2pm, SEDE IMDOSOC)

INSCRíBETE A LOS TALLERES AQUÍ

(Los primeros 20 en inscribirse a cada uno de los talleres, obtendrán un DOCAT de obsequio)

 

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“La justicia social no es “una forma de limosna”, sino “una verdadera deuda” del Estado con las familias”. Papa Francisco

A finales del año 2007 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), reconociendo la necesidad de atender al desarrollo social y la justicia social como elementos indispensables para la paz y la seguridad, decidió que a partir del año 2009 se dedicara el 20 de febrero a una jornada que promueva la dignidad humana a través de reflexionar sobre vías para erradicar la pobreza, promover la igualdad de género, el acceso al bienestar y la justicia social para todos, promover el empleo pleno y el trabajo decente.

Si bien esta fecha está cumpliendo su décima edición, la justicia social como término comienza a mediados del siglo XIX. Como todo concepto, tiene detrás una realidad, un proceso y una reflexión, que en este caso conjunta un sistema económico, la desigualdad como parte importante de sus consecuencias y una responsabilidad que involucra a la comunidad; entre otras cosas. Y será el jesuita Luigi Taparelli quien lo utiliza y “pone sobre la mesa”.

Sin duda, integrar la dignad, la igualdad y el empleo en las actuales estructuras sociales y económicas para promover la justicia social, representa un reto enorme. Uno de los grupos más vulnerados en los últimos años, han sido los migrantes; por lo que hoy la reflexión sobre la justicia social, parte de esta realidad como un eje.

Si consideramos tres indicadores base para medir la justicia social en un país, México sale “reprobado”; ya que uno de sus elementos es la igualdad, otro la armonía u orden social, y el tercero el cuidado del medio ambiente. Si además este año le sumamos el trabajo migrante como un tema importante, nos mantenemos no sólo en “números rojos”, sino con gran déficit.

De acuerdo al informe de Oxfam, en México, el 1% de la población posee el 43% de la riqueza del país; en 2002, la riqueza de 4 mexicanos representaba el 2% del PIB, doce años después, en 2014 ese porcentaje subió al 9%. De modo que el problema de la desigualdad se va acentuando y se hace necesario cuestionarnos si esta realidad tiene algo que ver con la grave y también acentuada descomposición del tejido social. Y no partimos de orden social pues las cifras de violencia, inseguridad, desapariciones y muertes en nuestro país, hablan más bien de un desorden social.

Basta hacer un análisis de la realidad y en ocasiones incluso seguir las noticias, para descubrir que muchas comunidades de nuestro país se desgastan en la lucha por la defensa de la tierra y de los recursos naturales, amenazados por empresas extranjeras; sin decir de la explotación y grave violación de ddhh que sufren muchos migrantes.

¿Panorama difícil? Sin duda; ¿Realidad compleja? En extremo; ¿Situación imposible de transformar? NO.

La conciencia sobre la necesidad de promover la justicia social como garante del desarrollo y la dignidad humana, como esfuerzo de un organismo internacional, se refuerza con la convicción y el trabajo de iniciativas de actores sociales, eclesiales e incluso gubernamentales.

Y si analizamos el caminar del Papa Francisco podemos encontrar una clara insistencia por la justicia social. Su participación en foros internacionales, sus visitas a diversos países, especialmente de América Latina y sobre todo su día a día vivido desde el encuentro con los grupos con que hoy se encontraría Jesús, vuelven a poner la justicia social como un eje en la vida de la Iglesia.

La siguiente reflexión en voz del Papa Francisco, en su visita a México, se convierte en una enorme responsabilidad para quienes queremos seguir a Jesús.

Cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano la vida en sociedad se vuelve terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte.

Entonces trabajar por la justicia social, es exigirnos todo lo necesario para construir el bien común, crear mecanismos de redistribución de la riqueza, crecer en solidaridad y trabajar juntos. Saber que todos necesitamos, para tener vida en abundancia, una serie de bienes imprescindibles y, que no poder acceder a ellos es inhumano.

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