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Desde IMDOSOC les envíamos un abrazo fraterno a todos y esperamos se encuentren bien, pero los invitamos a reflexionar que esta situación NO es un momento coyuntural, no se trata de salir sólo de la emergencia, si no que de aquí en adelante participemos todos los días en la construcción de un mejor país y participemos todos los días en la transformación de las realidades injustas. #MxSolidario #Terremoto #FuerzaMéxico #SomosMéxico

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Delante de las circunstancias que provocan el dolor humano nos asalta el cuestionamiento angustioso del ¿por qué? ¿Quién permite eso? ¿Será Dios quien juega con el temor del hombre o lo castiga para definir su destino?

Está claro que nadie invoca el sufrimiento ni está del todo preparado para afrontarlo sorpresivamente, está claro, además, que la conciencia del individuo se perturba ante el infortunio y busca justa o injustamente una salida, un responsable, una satisfacción de la pena.

El ser creado es limitado, el hombre tiene delante de sí la vida y la muerte porque su naturaleza es precaria, el conocimiento de esa limitación es imperceptible la mayoría de las veces, y tampoco es agradable aceptar una realidad de cambio. El sufrimiento de la persona aumenta cuando hay confusión de principios y rencor en la memoria, más aún, cuando somos conscientes del pecado propio y del de los demás entramos en un estado de desesperación, sentimos que con nada nos conformamos y terminamos achacando la culpa a quien no causó el daño, aumentando la pasión de las víctimas. Ante estas coordenadas de la vida del hombre, Cristo vino al mundo para compartir la experiencia de dolor, verificada desde su propio nacimiento en la carne, en la soledad e incomprensión de sus familiares y contemporáneos, en su sacrificio en la cruz por perdonarnos.

Llama la atención sus palabras: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen (Lc 23,34), Padre, que pase de mí este cáliz pero que no se haga mi voluntad sino la tuya (Lc, 22,42), Padre en tus manos encomiendo mi espíritu (Lc, 23,46). Con la esperanza de la Resurrección del Señor, el creyente tiene un principio de fe y de esperanza que no falla, porque es la certeza de la vida y no de la muerte, es la fuerza de la alegría y no del llanto, es la llamada a una vida superior y no de una realidad de pérdida la que levanta al cristiano por el paradigma de la fuerza de amor de Jesús que nos liberó del pecado (es la consciencia del pecado fuente de sufrimiento), porque él nos desató de la cadena de la angustia y nos premió con la corona de la gloria por su sangre derramada para perdonarnos.

Ante estos momentos de dolor y de angustia debemos ser fuertes en demostrar solidaridad a ejemplo de Cristo, Hijo de Dios quien dejando su condición divina se hizo pequeño para hacernos grandes (Fil 2,6), hagámonos pacientes, nobles, humildes, generosos en el don de sí mismos. Algo que hemos aprendido en las brigadas de este sismo son las señales, los lenguajes de la ayuda: ‘silencio, nadie se mueve, sigamos trabajando, necesitamos agua’. Cristo guardó silencio ante el dolor, no se movió ante los insultos, pero tampoco se mostró pasivo, él tendía internamente hacia la voluntad de su Padre, en los momentos del suplicio seguía trabajando por la salvación del hombre, porque él es la fuente de agua que brota hasta la vida eterna (Jn 4,14).

En efecto hay mucho que hacer en estos momentos de dolor y de incertidumbre, pero la fe siempre debe salir adelante, es el faro que nos guía. Los mexicanos tenemos confianza, y recordando los principios de nuestra fe cristiana sabemos que Cristo es nuestra paz y la vida verdadera, ¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? (Rom 8,35-39) La fe es un acto necesario en las labores de rescate, el Señor nos rescató porque tuvo fe en su Padre, nosotros hemos de salvar la vida encomendados a la fuerza vivificadora de su amor salvador.

José Alberto Hernández Ibáñez

Secretario general UPM

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Septiembre, mes de la Patria. Ante la realidad de nuestro país y sus graves problemas de pobreza, desigualdad, corrupción, impunidad y delincuencia organizada debemos hacernos algunas preguntas todos los mexicanos: ¿qué hemos hecho mal o qué hemos dejado de hacer para tener un México así?, ¿la culpa es sólo del gobierno y de los políticos?, ¿qué corresponde hacer a los empresarios, universidades, iglesias, organizaciones de la sociedad civil, familias y personas en particular?

La calidad de nuestra democracia deja mucho que desear. Sólo como ejemplo: en pobreza, los datos recientes hablan de 53.4 millones de pobres, de los cuales más de 10 millones se encuentran en extrema pobreza.

El artículo 3º constitucional sostiene que la educación debe tender al desarrollo armónico de la persona, fomentará el amor a la patria, a la solidaridad y la justicia; además “será democrática, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”. ¿Por qué no se ha conseguido esto?

En nuestro país, la corrupción es un cáncer que se resiste a ser curado y la narcocultura ha sentado sus reales en muchas comunidades. La pobreza material y humana ha sido tierra fértil para estos males.

Sacar a este país adelante es tarea de todos. El mensaje del Papa Francisco en su visita a México es aleccionador: “Cada sector tiene la obligación de velar por el bien del todo; todos estamos en el mismo barco”. Pero también expresa la importancia de participar: “Cada vez que la integridad de una persona es violada, toda la sociedad es la que, en cierta manera, empieza a deteriorarse. Y esto que dice la doctrina social de la Iglesia no es en contra de nadie, sino a favor de todos”.

Ante el divorcio fe-vida, en México debemos afirmar: no podemos ser verdaderos cristianos si no somos verdaderos ciudadanos. Otro México es posible.

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Sociedad civil y la Iglesia católica urgen a mejorar las condiciones que viven migrantes en México.

Ante la preocupación de la crisis migratoria en nuestro país, el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC) realizó el Foro: La migración, tres miradas desde la iglesia y la sociedad civil, donde se presentaron dos informes muy completos sobre las situaciones que viven a diario las personas que deciden migrar a México por distintas circunstancias.

Con la presencia de Patricia Zamudio Grave, presidenta del Consejo Ciudadano del Instituto Nacional de Migración (INM) se dio a conocer el informe “Personas en detención migratoria en México” en el cual se muestra el monitoreo a estaciones migratorias y estancias provisionales del INM durante 2016, donde se encontró que en la mayoría de los casos existe la violación de los derechos de los migrantes debido a que las personas detenidas desconocen sus derechos y no tienen conocimiento de los procedimientos, posibilidades y alternativas con las que cuenta; además de ser detenidos en situaciones deplorables.

Zamudio Grave, lamentó que los operativos hacia los migrantes sean redadas donde no se respeta ninguna de las leyes en la materia. Para la realización de este estudio se visitaron 17 centros de detención, se revisaron más de 150 expedientes, libros de incidencia y otros registros; se entrevistaron autoridades y personal, con un toral de 122 entrevistas.

En el mismo tenor se presentó el informe de la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes (REDOREM) por parte del padre Arturo González, SJ, Director del Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) y del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM). Este documento que es la recopilación de información de 23 instituciones que trabajan con migrantes en México, muestra datos alarmantes ya que afirman que el 74% de los migrantes han sido victimas de algún delito durante su trayecto siendo Chiapas, Oaxaca y Veracruz los estados donde sufren más vejaciones.

Durante el 2016 se tiene el dato que estas casas, albergues, comedores o estancias, recibieron a 34, 234 personas. El padre González lamentó la ausencia del gobierno mexicano para responder a necesidades básicas de la población migrante en México y aseguró que es la sociedad civil la que ha asumido labores de ayuda humanitaria, asistencia jurídica, médica, psicosocial y de acompañamiento.

“La política migratoria en México cada vez es más violenta, que atenta de manera sistemática contra los derechos humanos de las personas migrantes y refugiados. Todo va de la mano de la crisis de derechos humanos que existe en México… Una política migratoria de desprecio e indiferencia por el sufrimiento de las personas migrantes y refugiadas, ¿no será que en la práctica el Estado Mexicano comparte la misma política del presidente Trump? ” señaló.

Finalmente Fr. Robert Stark, SSS. Coordinador regional de la sección de migrantes y refugiados del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral de El Vaticano, adelantó que este tema es muy importante para el Papa Francisco por lo que en agosto pasado escribió un mensaje para la Jornada Mundial del migrante y del refugiado 2018 que se celebrará el 14 de enero del próximo año y donde propone cuatro verbos para mejorar la situación de migrantes, refugiados y víctimas de la trata de personas: Acoger, Proteger, Promover e Integrar.

Fr. Robert Stark, también presentó un documento titulado “Hacia los pactos globales sobre migrantes y refugiados 2018” donde el Dicasterio de El Vaticano consultó a 40 instituciones y representantes de todos los países sobre este tema y se proponen 20 puntos para mejorar la situación de migrantes y refugiados en el mundo:

  1. Se debe evitar la expulsión colectiva o arbitraria de migrantes y refugiados.
  2. Deben multiplicarse las vías jurídicas para la migración o la reubicación segura y voluntaria.
  3. El valor de la seguridad de cada persona, arraigado en un profundo respeto por los derechos inalienables de los migrantes, lo solicitantes de asilo y los refugiados, debe estar correctamente equilibrado con las preocupaciones de seguridad nacional.
  4. Los migrantes deben estar protegidos por sus países de origen.
  5. Los inmigrantes deben ser protegidos por sus países de llegada, a fin de prevenir la explotación, el trabajo forzoso y la trata de personas.
  6. Los migrantes, los solicitantes de asilo y los refugiados deben estar facultados para aprovechar sus habilidades y competencias para mejorar su propio bienestar y la prosperidad de sus comunidades.
  7. La vulnerabilidad de los menores no acompañados y de los menores separados de sus familias debe abordarse de conformidad con la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño.
  8. Todos los migrantes menores de edad deben ser protegidos de conformidad con la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. Registro obligatorio de todos los nacimientos y garantizando que no sean irregulares y cuando lleguen a edad adulta puedan seguir con su educación.
  9. Debe garantizarse el acceso a la educación de todos los migrantes, solicitantes de asilo y refugiados menores de edad.
  10. Respetar el derecho a la salud, otorgándoles el acceso a seguridad social.
  11. Los migrantes nunca deben ser apátridas, siempre deben tener derecho a la nacionalidad.
  12. Garantizar la igualdad de acceso a la enseñanza superior, los cursos de especialización, los aprendizajes y las pasantías, validando las cualificaciones obtenidas en otros lugares.
  13. Inclusión social y profesional, reconociendo su libertad de movimiento y su derecho a elegir dónde vivir, facilitando la información en sus lenguas de origen; y su derecho al trabajo.
  14. La integridad y el bienestar de la familia siempre deben ser protegidos y promovidos, independientemente de su condición jurídica.
  15. Deben ser tratados igual que los ciudadanos con las mismas condiciones.
  16. Se deben aumentar los fondos para el desarrollo internacional y el apoyo humanitario, enviados a los países que reciben una afluencia significativa de refugiados y migrantes que huyen de un conflicto armado, para que puedan satisfacerse las necesidades de las poblaciones.
  17. Debe garantizarse el derecho a la libertad religiosa -en términos tanto de creencias como de prácticas-.
  18. Se debe promover la integración, como un proceso bidireccional que reconoce y valora las riquezas de ambas culturas.
  19. Debe promoverse una narrativa positiva de solidaridad hacia los migrantes, los solicitantes de asilo y los refugiados.
  20. Aquellos que se ven forzados a huir de crisis humanitarias y posteriormente son evacuados o inscritos en programas de repatriación asistida deben tener condiciones adecuadas para la reintegración en sus países de origen. 

Además adelantó que el próximo 27 de septiembre el Papa Francisco lanzará una campaña mundial “Acompañar el viaje” donde se pondrá énfasis en los 20 puntos señalados y sobre todo se insistirá en presionar a los funcionarios responsables de las negociaciones hacia los Pactos Globales y presentarles esta información para mejorar las políticas migratorias y de refugiados en el mundo.

Durante este foro se contó con la asistencia de Mons. Kevin Randall, representante del Nuncio Apostólico en México, Franco Coppola que se encuentra tratando este mismo tema en la reunión de obispos de la frontera México-Estados Unidos.

Los informes y el video del evento pueden encontrarlos en www.imdosoc.org/web/foromigracion/

 

 

 

 

 

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Mérida, Yucatán / Lunes 14 de Agosto de 2017

Presente(s):

Mi nombre es Jesús David Álvarez Flores, originario de una pequeña localidad de Comalcalco, Tabasco.

Estudiante de la licenciatura de diseño gráfico en la Universidad Marista de Mérida y tuve la oportunidad de asistir al taller caminando con un migrante del 3 al 14 de julio del presente.

He escrito las presentes líneas con el objetivo de hacerles llegar mi más sincero agradecimiento tanto por la beca que me fue otorgada, como por el trato tan amable y humano que recibí por todo el personal dentro de sus instalaciones. Gracias por “mantener la puerta siempre abierta”

Por otra parte igual quisiera compartirles sin duda alguna, que el taller caminando con un migrante 2017 ha sido hasta el momento una de las mejores experiencias de mi vida; esto por dos motivos, primero porque a través de este pude ponerme en los zapatos de mis hermanos “los desplazados”, quienes están más cerca y presentes de lo que parece; buscando y soñando una vida mejor. Y segundo porque pude coincidir con diferentes personas; las cuales desde la realidad de sus contextos, buscan responder al llamado urgente de la solidaridad.

Para despedirme quisiera agradecerles de nuevo y pedirle a Nuestro Buen Padre que bendiga todos sus proyectos para que sigan dando frutos que alimenten el dialogo intercultural en la construcción de una realidad social justa.

Para servirles.

 

Atentamente

Jesús David Álvarez Flores

 

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El Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC) presenta un panel multidisciplinario experto en ciencia social y dura, religión, teología, sociedad civil y doctrina social cristiana; unidos en un solo método: salvar al planeta, resguardar a la humanidad, respetar a la naturaleza y restaurar el ministerio de amor de Dios por cada uno de los seres vivos de la hermosa Creación.

Compartimos en esta obra dos de las presentaciones sobre Laudato Si’ del 26 de agosto de 2015, en el Auditorio del Centro Universitario Cultural (CUC) de la Ciudad de México, correspondientes al Cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga y al Dr. José Sarukhán Kermez; completadas magistralmente con la intervención de ocho especialistas desde diversos ámbitos humanos fieles a la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco para salvar y conservar a perpetuidad, y de una vez por todas, a nuestra casa común: la Tierra.

Eduardo Garza Cuéllar (coordinador)

IMDOSOC, México, 2016

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TRANSMISIÓN EN VIVO 

 

Este viernes 1 de septiembre en las instalaciones del IMDOSOC tendremos el Foro: La Migración. Tres miradas desde la Iglesia y la Sociedad Civil.

Que contará con la participación de:

  1. Fr. Robert Stark SSS. Coordinador regional. Sección de Migrantes y Refugiados. Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral de El Vaticano.  MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO 2018.
  2. P. Arturo González SJ. Director del SJM y SJR México. Presenta el Informe de REDODEM 2016. CONSULTA EL INFORME AQUÍ.
  3. Patricia Zamudio Grave, Presidenta del Consejo Ciudadano del INM. Informe  “Personas en detención migratoria en México”.  CONSULTA EL INFORME AQUÍ. 

 

 

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Voz de los que no tienen voz, a cien años de su nacimiento.

 Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño,

es decir, en los pobres.

Mons. Romero

Recientemente leía un libro traído de Argentina. Elio Masferrer colabora en él y generosamente me lo hizo llegar. “Hagan lío”, es un texto donde diversos colaboradores tratan de entender el pensamiento social del Papa Francisco. Lo que me llamó la atención es que entre las primeras colaboraciones, el jesuita Jon Sobrino, lúcido y agudo, relaciona la preocupación social de Francisco con la labor pastoral de Mons. Oscar Arnulfo Romero, el obispo de El Salvador de quien este 15 de agosto se cumplen cien años de natalicio.

Estamos ante una de las figuras más significativas del cristianismo en el siglo pasado y lo es, por su cercanía a los pobres. Oscar Arnulfo nació en Ciudad Barrios, Departamento de San Miguel, en El Salvador el 15 de agosto de 1917. En esa pequeña localidad realizó sus estudios básicos, tratando de tener un oficio, enseguida estudió carpintería y música. Pero poco tiempo después ingresó al seminario con tan sólo 13 años de edad. En 1942, con 25 años de edad, concluyó sus estudios de teología en la Universidad Gregoriana. Tras ello vino la ordenación sacerdotal.

El contexto social en Europa, justamente en 1942, estuvo marcado por la Segunda Guerra Mundial. Regresó a El Salvador en 1943 en el barco “Orazio”. En su pueblo natal, San Miguel, celebró su primera misa y tuvo su parroquia en Anamorós, donde se venera la patrona de El Salvador, Nuestra Señora de la Paz, nombre que se articula como premonición de su trabajo pastoral en ese país fuertemente atravesado por la violencia.

Dada su formación, para 1966, fue nombrado Secretario de la Conferencia de Obispos de su país en donde estuvo trabajando once años. En 1970, Oscar fue ordenado Obispo y el 3 de febrero de 1977 Pablo VI lo nombró Arzobispo de San Salvador. Su ministerio de pastor en la capital salvadoreña sólo duro tres años.

Hasta aquí, nada realmente relevante. Sin embrago, la conversión pastoral y personal de Oscar Arnulfo Romero se hizo significativa precisamente porque se situó pastoralmente junto a los pobres y las víctimas de un sistema político, económico y social muy injusto.

En El Salvador a finales de los setenta, el 60% de la tierra, en un país agrícola, pertenecía al 2% de la población. El país estaba en penúltimo lugar en América Latina en ingreso per cápita. Se dice que sólo 14 familias poseían más del 95% de la riqueza de todo el país.

Los tres años que pasó caminando junto al pueblo, presenciando tanto su sufrimiento como sus valores, tuvieron repercusiones importantes. Un acontecimiento fundamental en su conversión pastoral, sin duda alguna, fue asesinato de su íntimo amigo, el padre Rutilio Grande, un sacerdote jesuita que está en proceso de beatificación también. Cuando el Papa Francisco preguntó al postulador de la causa de Rutilo Grande si ya conocía algún milagro, éste le contestó que aún no; pero el Papa para animarlo y abrirle los ojos le dijo: ¡Mons. Romero es su milagro!

La obra de Mons. Romero fue la defensa de los más pobres y de las víctimas de un régimen opresor y violento. Pero además en el plano eclesial, sirvió su martirio para hacer presente que la Iglesia tiene en su horizonte a los valores del Reino: Verdad, Justicia y Paz, Gracias a sus acciones y testimonio ha sido considerado como mártir en Iglesias evangélicas y protestantes, incluso antes que la Católica Romana. Muchas homilías y mensajes de radio de Mons. Romero siguen vigentes como denuncia: “Mi voz desaparecerá, pero mi palabra que es Cristo quedará en los corazones que lo hayan querido acoger”.

Fue un verdadero profeta y un promotor de la paz que se asienta sobre la justicia. Motivaba a quienes lo oía desde sus convicciones profundas de que Dios no quería un mundo de desigualdades y violencias. Con fuerza llegó a decir: “Es inconcebible que se diga a alguien “cristiano” y no tome como Cristo una opción preferencial por los pobres”. Nunca promovió la violencia ni la lucha de clases, al contrario llamaba a la reconciliación invitando a la conversión y a dejar de asesinar. Son conocidas sus palabras pronunciadas en su última homilía dominical, a unas horas de ser asesinado: “… Les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡cese la represión!”.

Estas palabras las pronunció en su homilía el domingo 23 de marzo de 1980. Tras esa denuncia, fue asesinado de un balazo directo al corazón, al día siguiente, el lunes 24 de marzo de 1980, mientras celebraba una misa en la Capilla del Hospital de la Divina Providencia en San Salvador donde vivía en una pequeña habitación.

Su martirio estaba anunciado. El periódico Excélsior de México registró en una entrevista dos semanas antes de su asesinato, las siguientes expresiones del Arzobispo: “El sacrificio es una gracia de Dios que no creo merecer. Pero si Dios acepta el sacrificio de mi vida, que mi sangre sea semilla de libertad y señal de que la esperanza será pronto una realidad”; según recuerda el filósofo Carlos Díaz en su biografía de Romero. Parecía que consciente estaba de los riesgos que asumía su posición profética.

Todavía más, Mons. Romero continuó diciendo: “Mi muerte, si es aceptada por Dios, sea por la liberación de mi pueblo y como un testimonio de esperanza en el futuro. Puede usted decir, si llegasen a matarme, que perdono y bendigo a quienes lo hagan”.

Por ello, Sobrino en el texto citado al inicio de este artículo dice que Monseñor Romero denunció de forma inigualable el pecado de esa realidad: “Éste es el gran mal de El Salvador: la riqueza, la propiedad privada, como un absoluto intocable. ¡Y ay del que toque ese alambre de alta tensión! Se quema” (2 de agosto, 1979). “La violencia, el asesinato, la tortura, donde se quedan tantos muertos, el machetear y tirar al mar, el botar gente: esto es el imperio del infierno” (1 de julio, 1979).

Romero también es profeta para nuestro país ensangrentado, empobrecido y mil veces victimizado. Su persona y obra es una invitación para que los pastores sigan su testimonio. Tal vez, con su ejemplo, la Iglesia y la sociedad dejen de ser entes anquilosados.

*Gerardo Cruz González, Investigador de IMDOSOC

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CONTESTA EL CUESTIONARIO AQUÍ 

 

El Papa Francisco preocupado por lo que está pasando con los jóvenes en el mundo, el próximo año celebrará el sínodo “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional” por lo cual está pidiendo la opinión de todas las personas de 16 a 29 años de edad sobre las situaciones que viven actualmente y qué es lo que piensan de la Iglesia.

Este cuestionario de opciones te tomará 10 minutos y al final podrás escribir en preguntas abiertas, experiencias que hayas vivido dentro de la Iglesia y profundizar más acerca de lo qué eres y piensas.

El Papa se muestra interesado en cómo los jóvenes ven el futuro, la confianza que tienen en las instituciones como el gobierno, los partidos políticos, la administración local, la universidad, la Iglesia católica, los sindicatos, las empresas, los bancos, la ciencia, los hospitales. Si se creen capaces y con las oportunidades para cambiar las problemáticas de sus países. Qué piensan de la Iglesia y la fe. Y finalmente cómo utilizan las nuevas tecnologías.

¡Te invitamos a participar para transformar las realidades y construir una realidad más justa!

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