Caminando juntos: el Sínodo sobre la familia

Caminando juntos: el Sínodo sobre la familia

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Hoy en la Iglesia y en la sociedad civil hay un creciente interés sobre la familia. En estos días, del 5 al 19 de octubre, se realizará un Sínodo de Obispos con el tema “Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”, convocado por el Papa Francisco en octubre del año pasado.

Hablar sobre la familia no es una moda, ni es la familia un tema meramente especulativo; por el contrario, constituye una parte fundamental de la acción pastoral de la Iglesia y, para gran parte de la sociedad civil, motivo de trabajo organizado.

En la Encuesta Nacional sobre Cultura y Práctica Religiosa, Creer en México, que hemos realizado recientemente en IMDOSOC, entre otros puntos constatamos que la familia es una institución fundamental para los mexicanos. Pero tristemente también hemos constatado que los valores fundamentales cívicos y de fe, muchas veces no se transmiten con tanta facilidad o simplemente ya no existen.

El Papa pregunta y convoca

En 2012, el Papa Benedicto XVI señaló, con preocupación y voz profética, que no hay futuro para la humanidad sin la familia. Esta preocupación la compartimos muchos. La familia es un tema que también le interesa al Papa Francisco. De hecho, el Papa ha convocado un sínodo extraordinario precisamente con el tema de la familia.

El primer trabajo fue una encuesta que hizo el Papa a nivel mundial, y que sirvió de medición o análisis de la realidad de la familia en el mundo. Francisco preguntaba cuáles son los desafíos pastorales de la familia. Esta encuesta del Papa que constituye el Documento Preparatorio se organizó en ocho grupos de preguntas relativas al matrimonio y la familia.

Las conclusiones de las respuestas llegadas a Roma son sorprendentes. El comité organizador del Instrumentum Laboris con el que trabajarán los obispos en el sínodo, sintetizó en tres cuestiones fundamentales los desafíos pastorales de la familia: la crisis de la fe en relación con la familia; los desafíos internos y los desafíos externos relativos a la realidad familiar; y algunas situaciones difíciles vinculadas a la cultura del individualismo y a la desconfianza en las relaciones estables .

La consulta mundial que hizo el Papa reunió respuestas de las diversas Conferencias Episcopales, los dicasterios de la Curia Romana, los Sínodos de las Iglesias Orientales Católicas sui iuris, la Unión de los Superiores Generales. También la Secretaría General del Sínodo recibió  las respuestas llamadas “observaciones” de diversas diócesis, parroquias, movimientos, grupos, asociaciones eclesiales, realidades familiares, instituciones académicas, especialistas en el tema, fieles y otras personas.

Camino compartido: el Sínodo

La palabra sínodo, en sentido etimológico, refiere la acción de caminar juntos. Para caminar juntos, el Papa hizo esa consulta tan amplia a nivel planetario. Posteriormente, Francisco estableció un itinerario de trabajo en dos etapas.

Primero, la Asamblea General Extraordinaria de este año, donde los Padres sinodales evaluarán y profundizarán los datos, los testimonios y las sugerencias de las Iglesias particulares, a fin de responder a los nuevos desafíos de la familia. Posteriormente la realización de una Asamblea General Ordinaria para el próximo año 2015, sobre las temáticas afrontadas para abordar líneas pastorales específicas.

La Iglesia y el mundo en preparación al Sínodo

La convocatoria y la propia realización del sínodo han causado enorme interés en el ámbito católico y fuera de él. En septiembre pasado, en una reunión del grupo de ocho Cardenales que asesora al Papa en la reforma de la Curia, se trataron asuntos relacionados con laicado y familia, el rol de las mujeres en la Iglesia, los jóvenes, etc. El cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga ha hablado en esa reunión sobre la importancia de la familia como preámbulo al sínodo.

Es tal la envergadura del tema que tratará el sínodo, que de diversos modos se prepara la Iglesia. El domingo 28 de septiembre toda la Iglesia (Iglesias particulares, comunidades parroquiales, institutos de vida consagrada, movimientos, grupos y asociaciones) hizo oración por la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos que se está realizando en Roma. Incluso las personas de modo personal y familiar pueden unirse a esta intención. La capilla de la Salus Populi Romani de la Basílica de Santa María la Mayor se dispuso para realizar oración diaria a favor del Sínodo.

El periódico estadounidense The New York Times propuso una consulta en línea sobre divorciados católicos en la que se preguntaba si bajo esa situación de divorciado, la persona encuestada se volvió a casar y si bajo esa condición frecuentaba la comunión en Misa. También cuestionaron sobre la tramitación de la nulidad, si el divorcio afectó la identidad de católico que poseía y cómo se siente como divorciado dentro de la Iglesia. Algunas de esas consultas también fueron motivo de publicación como historias más completas. La consulta por internet fue hecha en tres idiomas: inglés, español y portugués.

Lo que esperamos

El Papa, en un mensaje al Primer Congreso Latinoamericano para la Pastoral Familiar congregado en Panamá en agosto pasado, se preguntaba: “¿Qué es la familia?” Una pregunta, sin duda, hoy más que nunca difícil de contestar. Sigue el Papa: “Más allá de sus problemas y necesidades urgentes, la familia es un ‘centro de amor’, donde reina la ley del respeto y de la comunión, capaz de resistir a los ataques de la manipulación y de la dominación de los ‘centros de poder’ mundanos. En la familia, la fe se mezcla con la leche materna. Por ejemplo, ese sincero y espontáneo gesto de pedir la bendición, que se conserva en muchos de nuestros pueblos, refleja perfectamente la convicción de que la bendición de Dios se transmite de padres para hijos”.

Por otra parte, con todo y la riqueza del Magisterio, muchos obispos reconocen que su discurso no ha permeado a los católicos y que, por ello, es necesario replantearnos pastoralmente la atención a los matrimonios y a las familias. Lo que no debemos olvidar es que muchas familias experimentan nuevas formas de organización o se fragmentan, no por voluntad propia.

Muchas veces, los sistemas políticos o económicos determinan nuevas formas de relacionarse en las familias. La pobreza y la violencia determinan diversas formas de ser familia, o de no ser familia. Del sínodo, más que una Exhortación Apostólica, más que un documento que engruese nuestras bibliotecas, esperamos una reflexión que nos ayude no a excluir o condenar, sino a poder leer los signos de los tiempos en torno a la familia.

Gerardo Cruz González

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