Desigualdades en México

Desigualdades en México

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México es, ya se sabía pero ahora se sabe más trágicamente, un país de enormes desigualdades sociales y económicas. Es todavía más injusta la situación ya que la brecha económica se ha ensanchando en las últimas dos décadas. La riqueza de los hombres más acaudalados en México se quintuplicó en este lapso de tiempo. Por supuesto que esto exacerbó la brecha de desigualdad en el país.

Estas conclusiones se encuentran en el estudio de Oxfam “Desigualdad en México, Concentración del poder político y económico”, publicado recientemente. Gerardo Esquivel quien presenta ese estudio reveló entre otras cosas que en México el 10% más rico gana 30.5 veces más que el 10% más pobre.

El problema es con tal desigualdad económica en México, la lucha contra la pobreza quedará obstaculizada y por otra parte no permite que nuestro país tenga un crecimiento sostenible.

Salario Mínimo y millonarias ganancias

El salario mínimo en nuestro país, a pesar de haber tenido incrementos en los últimos años, en realidad es insuficiente para que una persona y su familia puedan vivir de manera solvente. Mientras esta es la situación del salario mínimo con la que deben conformarse millones de mexicanos, los multimillonarios en México han visto crecer su fortuna.

Para hacer notar la diferencia entre los dos polos, uno extremadamente empobrecido y el de los multimillonarios, que por cierto en 4 manos concentra una fortuna equivalente al 9% del PIB, mientras, en contra parte, existen en promedio 3 millones de trabajadores que reciben apenas un salario mínimo, propone el profesor Esquivel que hipotéticamente en 2014 estos 4 multimillonarios podrían haber contratado hasta 3 millones de trabajadores pagándoles el equivalente a un salario mínimo sin perder un solo peso de su riqueza.

En el mundo la riqueza de los millonarios disminuyó 0.3% entre 2007 y 2012. Por el contrario en México la riqueza de los millonarios 32% en el mismo periodo.

La desigualdad auspiciada

Según el estudio, el sistema tributario mexicano beneficia a los sectores privilegiados.  Ello da razón, en parte, a la desigualdad. Es decir, a quienes perciben más ingresos, le son menos fuertes las cargas tributarias. Por ejemplo, la estructura fiscal en México está mucho más orientada a gravar el consumo que el ingreso personal o empresarial, lo cual tiene un carácter regresivo porque los hogares relativamente pobres tienden a gastar un porcentaje más alto de su ingreso que los hogares relativamente ricos.

Con estos esquemas fiscales, según el investigador, los hogares pobres pueden terminar pagando, en forma de impuestos, más que los hogares ricos, a pesar de las exenciones en algunos productos. Otras formas en que el sistema tributario mexicano favorece a los que más ingresos perciben son la falta de impuestos a las ganancias de capital en el mercado accionario y las herencias, la tasa marginal del Impuesto sobre la Renta (ISR) y la no existencia de tenencia y predial en varios estados del país, según el economista.

Propuestas por un México más justo

Gerardo Esquivel propone cinco soluciones para reducir la pobreza:

  1. Crear un“auténtico Estado Social” y un cambio de enfoque, de un Estado “dador” a un Estado que garantice el acceso a los servicios básicos bajo un enfoque de derechos.
  2. Crear una política fiscal progresivay una distribución más justa para poder hablar de una política más acorde con los objetivos a mediano y largo plazo.
  3. Focalizar el gasto en educación, salud y acceso a servicios básicos, en infraestructura, en escuelas que cuenten con los servicios para que la brecha de desigualdad no crezca más.
  4. Cambiar la política salarial y laboral. “Es impostergable fortalecer el nivel de compra del salario mínimo”.
  5. Fomentar la transparencia y rendición de cuentas. “Si realmente se quiere combatir la corrupción, las declaraciones fiscales de todos los miembros del gobierno deben hacerse públicas.Sólo así se fortalecerá el Estado de Derecho”.

El problema es muy complejo, trae cargando enormes estructuras de privilegios, sistemáticas faltas de oportunidades, carencia de servicios básicos que imposibilitan el desarrollo, educación nula y capacitación par ale trabajo deficiente, leyes y disposiciones tributarias con enormes privilegios para unos cuantos, etc. En síntesis estructuras sociales, políticas y económicas que favorecen y acentúan la desigualdad.

Una ciudadanía organizada que exija y fomente políticas públicas justas pueden contribuir a la reducción de la desigualdad y la pobreza e nuestro país.

Gerardo Cruz González
26 de junio de 2015