Día Mundial contra la corrupción

Día Mundial contra la corrupción

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Este 9 de diciembre se celebra el día internacional contra la corrupción. Desde el año 2003, la Asamblea General de la ONU aprobó la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción que entró en vigor en el 2005 y además designó esta fecha del 9 de diciembre como Día Internacional contra la Corrupción como una forma de crear conciencia de este delito grave que a su vez es un complejo fenómeno social, político y económico que está presente por todas partes.

Según la ONU la corrupción socaba las instituciones democráticas al distorsionar los procesos electorales, pervertir la ley y generar estancamientos burocráticos, con la intención de realizar sobornos; pero también perjudica el desarrollo económico ya que desalienta la inversión extranjera directa y a las pequeñas empresas nacionales[1]

Cada año se paga un billón de dólares en sobornos y se calcula que se roban 2,6 billones de dólares anuales mediante la corrupción, suma que equivale a más del 5% del producto interior bruto mundial. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se calcula que en los países en desarrollo se pierde, debido a la corrupción, una cantidad de dinero diez veces mayor que la dedicada a la asistencia oficial para el desarrollo. La corrupción también impacta en la educación, la sanidad, la justicia, la democracia, la prosperidad y el desarrollo[2]

Para Transparencia Internacional, reducir la corrupción es una condición clave para una sociedad justa y equitativa, y combatirla eficazmente fortalece las iniciativas de desarrollo, la promoción de derechos humanos y libertades y la erradicación de la pobreza global.

En el informe de Transparencia Internacional 2017, “Las personas y la corrupción: América Latina y el Caribe”, México ocupa el primer lugar con 51% de los encuestados que afirmaron el pago de soborno a un funcionario público. El promedio de inversión del PIB en justicia y seguridad de los países de la OCDE es de 4 puntos porcentuales. México invierte sólo 1 punto del Producto Interno Bruto. En el Índice Global de Impunidad del 2017, el país se situó en el lugar 66 de 69, posición que lo coloca entre los países en que la impunidad prevalece.

La corrupción costó al país 10 puntos del PIB. México está entre los cuatro países —los otros son Colombia, Perú y Venezuela— en los que la corrupción es un problema grave para sus habitantes. En México entre 3 y 4 de cada 10 personas han pagado un soborno para tener acceso a la educación, a la salud, a los trámites de documentos de identidad y a los servicios públicos. [3] Sin embargo también hay cifras de esperanza en este estudio ya que el 74% de los mexicanos están dispuestos a realizar acciones que ayuden al combate de la corrupción.

¿Qué tenemos que decir los cristianos ante esta realidad que cada vez deteriora más el tejido social y desestabiliza la sociedad democrática que se quiere construir?

Las palabras del Papa Francisco son contundentes e iluminadoras.  En un discurso que dirigió a la delegación de la Asociación internacional de Derecho Penal en 2014,  denunció que “la escandalosa concentración de la riqueza global es posible a causa de la complicidad de los responsables de la cosa pública con los poderes fuertes”. “La corrupción es en sí misma también un proceso de muerte: cuando la vida muere, hay corrupción”,  y enfatizó “la corrupción es un mal más grande que el pecado. Más que ser perdonado, este mal debe ser curado”.

En ese sentido, denunció que este flagelo “se ha vuelto natural, al punto de llegar a constituir un estado personal y social ligado a la costumbre, una práctica habitual en las transacciones comerciales y financieras, en las contrataciones públicas, en cada negociación que implica a agentes del Estado. Es la victoria de la apariencia sobre la realidad y de la desfachatez impúdica sobre la discreción honorable”.

Y es que el Papa Francisco ha sido muy enfático en esta problemática, desde decir que la corrupción apesta y es la gangrena de un pueblo, hasta poner en la mesa la posible excomunión de todos aquellos que incurran en un acto de corrupción y mafia.

Estamos convencidos que la corrupción la pagan los más pobres (materiales y espirituales) las personas que no tienen acceso a los servicios básicos para vivir,  los niños sin educación, los hospitales que no tienen medicinas, los enfermos sin cuidados, las personas que se quedaron sin casa tras el pasado sismo del 19 de septiembre.

Y ¿cómo atender está problemática? El Papa Francisco también nos da una guía de 3 puntos:

  1. Es necesario contar con las leyes e instituciones idóneas para lograr el objetivo.
  2. El accionar de la sociedad deben ser tal que el éxito de la lucha contra la corrupción no dependa de la voluntad política de unos cuantos.
  3. Todos, absolutamente todos, debemos ser conscientes de lo que implica, cómo destruye nuestro corazón y el de nuestras familias y amigos.

Por eso apelamos a las palabras del entonces sacerdote jesuita Jorge Mario Bergoglio ¡Pecador sí, corrupto no! Pues no se debe aceptar la corrupción como un pecado más.

[1] www.un.org/es/events/anticorruptionday/background.shtm

[2] www.un.org/es/events/anticorruptionday/

[3]www.eleconomista.com.mx/política/7-datos-sobre-la-corrupción-en-México-según-Transparencia-Internacional-20171014.0001.html

 

 

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