Día Mundial de la Educación Ambiental

Día Mundial de la Educación Ambiental

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Te invitamos  a leer y compartir la encíclica Laudato Si’  

El 26 de enero se conmemora el Día Mundial de la Educación Ambiental desde que se debatió la importancia de cuidar el medio ambiente y se expuso la necesidad de unos principios comunes que ofrecieran a la sociedad una inspiración y guía para preservar y mejorar nuestro entorno en la Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente celebrada en Estocolmo, Suecia, en junio de 1972.

Para la UNESCO, la educación ambiental para el desarrollo sostenible procura satisfacer las necesidades del presente sin hipotecar las de las generaciones venideras, hallar un medio para solucionar los problemas sociales y medioambientales de hoy y aprender a vivir de manera sostenible. Tiene por objeto ayudar a las personas a desarrollar actitudes y capacidades, como también adquirir conocimientos que les permitan tomar decisiones fundamentadas en beneficio propio y de los demás, ahora y en el futuro, y a poner en práctica esas decisiones. Debemos pensar en un futuro en el que las consideraciones ambientales, sociales y económicas estén en equilibrio en la búsqueda del desarrollo y una buena calidad de vida.

Un proyecto de educación y gestión para el desarrollo social sostenible tiene como objetivo:

Encaminar a vivir y promover prácticas de desarrollo social sostenible e integral correlacionando la educación y la gestión fortaleciendo una convivencia solidaria e incluyente dentro y con proyección hacia el exterior, para ello:

  • hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos, (LS 202).
  • tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilo de vida, de producción y de consumo, (LS 23).
  • favorecer una solidaridad universal nueva, (LS 14).

La metodología utilizada para la educación para el desarrollo sostenible no sólo debe instruir a los participantes con los saberes específicos de cada tema, sino ofrecer los elementos necesarios para que crezcan como personas buscando desarrollar todas sus características, condiciones y potencialidades, sabiéndose únicos e irrepetibles. Orienta procesos que buscan lograr fundamentalmente su realización plena desde lo que a cada uno de ellos le corresponde y es propio de su vocación personal. Contribuye al mejoramiento de la calidad de vida y del entorno con el objeto de mejorarlo. El cambio se hace realidad en la práctica cotidiana cuando cada uno de los participantes es capaz de tomar decisiones libres, responsables y autónomas. Se espera que comprendan, en la medida de lo posible, la realidad para interactuar con ella y transformarla.

Es de esperar que en todo el proceso de enseñanza-aprendizaje que conlleva la concientización y promoción social sobre los problemas ambientales y sus alternativas de solución, cada participante llegue a:

  • integrar y aplicar con creatividad los saberes en la interacción consigo mismo, los demás y el entorno.
  • actuar significativamente y discernir mensajes con sentido crítico.
  • desarrollar y expresar con creatividad su sensibilidad para cuidar, apreciar y transformar el entorno. • asumir un compromiso solidario y comunitario en la construcción de una sociedad más justa y participativa.

Que pueda alcanzar el “buen vivir” que supone “una visión holística e integradora del ser humano, inserto en la gran comunidad terrenal que incluye además del ser humano, el aire, el a gua, los suelos, las montañas, los árboles y los animales; es estar en profunda comunión con la Madre Tierra, con las energías del universo y con Dios”, (Boff, L. 2015 p. 68).

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