Doctrina y desarrollo en comunidad parroquial

Doctrina y desarrollo en comunidad parroquial

La Iglesia del Sagrado Corazón ubicada en la Arquidiócesis de Tlalnepantla, Edo. de México, es un ejemplo claro de trabajo comunitario basado en la doctrina social cristiana, la parroquia está en una zona popular de Naucalpan y en la colonia habitan aproximadamente 50 mil personas. En esta parroquia se promueve una fe con responsabilidad social, para renovar el tejido social que genere ciudadanía activa. El centro de la atención es la persona en todos sus niveles, siendo prioritaria la pastoral de la salud y la social, sin descuido de la formación espiritual, litúrgica y sacramental.

“La concepción bíblica del ser humano es integral, indisoluble, somos cuerpo, espíritu, alma, seres sociales, situados y relacionales; dar atención al ser humano de forma integral es nuestra tarea, por ejemplo: cuando uno se enferma, primero se va a ver a un médico antes que ver al sacerdote, así es como comprendemos que Cristo nos vino a traer vida y vida en abundancia, vida integral, considerando todos sus aspectos” indicó el padre Agustín Reyes, párroco de la comunidad.

En esta parroquia se imparten cursos de primeros auxilios —para evitar tragedias que ya se han dado a nivel familiar por ignorancia en situación de emergencia—. También se cuenta con cursos de nutrición, asesoría legal, y con una guardería que tiene horario extenso para niños en edad preescolar, entre otros servicios.

La catequesis escolarizada para niños de nivel primaria, tiene un compromiso social para cada generación que se traduce en acciones como: limpiar un parque, poner una cruz, pintar las cornisas de la banqueta, así los infantes se responsabilizan del cuidado de su entorno.

El padre Reyes, explicó: “Creemos que la Iglesia estará comprometida con la responsabilidad social, si fomentamos una contención adecuada en los niños, si construimos adecuadamente el edificio de la personalidad, vamos a formar jóvenes con más probabilidades de proyectos de vida”.

El también miembro de la Comunidad Latinoamericana de Resiliencia, el Padre Agustín Reyes, indicó que “el decálogo de la parroquia incluye un punto para el sentido del humor y cultura de la alegría, dando respuesta a una de las tareas fundamentales de la Iglesia que es fomentar la responsabilidad y liberar de culpas, sobre todo la culpa neurótica y existencial”.

La comunidad femenina de la Parroquia del Sagrado Corazón y el padre Agustín Reyes, tomaron la iniciativa y han trabajado en la transformación de 20 basureros, actualmente son esquinas con áreas verdes enmarcadas con una imagen religiosa, todo con la intención de crear espacios comunitarios dignos.

En unión con las parroquias vecinas fueron ganadores del primer lugar en la campaña Limpiemos México por trabajar unidos con 4 mil vecinos voluntarios que limpiaron las calles de la zona.

“El día que México deje de quejarse y sea un país de propuestas, proactivo; ese día la población va a presionar a las autoridades para que hagan las cosas, porque presionar desde la acción es mucho más comprometedor”, ésta es la convicción del padre Agustín Reyes.

La pastoral con jóvenes de bandas tiene un espacio importante en la parroquia, con cinco celebraciones eucarísticas al año y un festival anual con misa y semana cultural que incluye un concierto de rock, realizado por las bandas unidas desde hace 29 años; su fin es fomentar la solidaridad entre ellos mismos y compromiso hacia la comunidad.

Actualmente la parroquia tiene como proyecto dotar de pupitres los salones para clases de regularización y actualizar el equipo de cómputo, para las clases de informática que reciben mujeres y niños.

PARROQUIA DEL SAGRADO CORAZÓN
PBRO. AGUSTÍN REYES
Sierra San Pedro n. 1
esquina Sierra Madre del Norte
Col. Benito Juárez
Naucalpan, Edo. de México.
Tel. 53 12 49 56
agust_3128@hotmail.com

PARAFRASEANDO LA PARÁBOLA DEL BUEN SAMARITANO: EL VALE DE LA BANDA

Un “vale” bajaba de la Juárez al Molinito y en la combi, lo bajaron, le partieron su madre, le quitaron el celular, los tenis, la mochila…, le dieron una patiza y lo dejaron bien madreado.

Pasó uno de la banda de los Pitufos, y dijo: “pues es su pedo”. Pasó otro de la banda de los “Sam Sam” y dijo: “pues es su bronca”; pasó otro de la banda de los Pañales y le dijo que se lo merecía y pasó otro de la banda de los Arboleda y dijo: “No pues a este vale le partieron su madre, hay que hacer algo por él, qué te parece si lo llevamos a la Cruz Roja”. ¡Vale!

Pues lo llevaron a la Cruz Roja, sacaron una lana, pagaron la atención, llamaron a la mamá, le dijeron: “Señora, la neta a su hijo le partieron su madre y está aquí, venga a verlo”.

Aquí ya juntamos una lana, nos fuimos con otras bandas, pedimos otra lana, hicimos una coperacha, pagamos el tratamiento de este chavo, lo atendieron, regresamos tres días después; ya había salido. Fuimos a visitarlo a su casa, hicimos otra coperacha y se la llevamos a su mamá para que se alivianara con los gastos y les preguntó: ¿Quién se portó como valedor?
No, pues el de la Arboleda. ¿Y no es esto el buen samaritano?

Pbro. Agustín Reyes, Parroquia Sagrado Corazón

Transcribió: Ana Alicia Ávila Ortega

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