El acercamiento de los jóvenes a la Iglesia: un objetivo primordial

El acercamiento de los jóvenes a la Iglesia: un objetivo primordial

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Ser joven en nuestros tiempos significa, más que nunca, percibir la realidad de una manera mucho más compleja de la que la vieron nuestros padres cuando eran jóvenes; significa tener a la mano un bagaje de información nunca antes visto; significa tener acceso a grandes posibilidades de crecimiento, conocimiento, cultura, arte, espiritualidad… pero también de materialismo, consumismo, adicciones, perdición…

En este escenario, vale la pena voltear la mirada hacia las circunstancias en que nuestros jóvenes se acercan a la Iglesia, así como los motivos por los que no se acercan, ya que a lo largo del tiempo se ha generado una situación dual: si bien la participación y el acercamiento de los jóvenes ha ido disminuyendo, también es cierto que la calidad de la participación es más intensa.

Aun cuando muchos jóvenes en la actualidad no logran entender el significado de ser cristiano y de ser católico, tienen dentro de sí una energía y unas ganas enormes de participar, de acercarse a la Iglesia y a Dios, de integrar grupos juveniles para poder trabajar a favor de los jóvenes. Asimismo, se muestran dispuestos a evangelizar mediante actividades, a veces lúdicas, que en algunos casos no son del todo comprendidas por los sacerdotes.

También, se ha registrado una paulatina disminución en la frecuencia con que los jóvenes asisten a Misa, que en muchos casos se ha convertido en una actividad repetitiva y monótona que se ve como una obligación más que como una forma de comunión con Dios, y en la que, lamentablemente, se ha perdido el sentido del sacramento (Gráfica 1).

Gráfica 1. PORCENTAJE DE PERSONAS QUE ASISTE A MISA POR GRUPOS DE EDAD

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Se aprecia cómo, de una manera evidente, las personas en el rango de edad entre los 45 y 59 años son los que asisten de manera más frecuente a Misa, y los jóvenes de 18 a 29 de una manera menos frecuente. De hecho, en ese rango de edad la cantidad de personas que asisten semanalmente, mensualmente o con menos frecuencia, son equivalentes.

Por otra parte, se aprecia también que ningún rango de edad se separa demasiado del promedio nacional de asistencia mensual a Misa, que es del 28%.

Fuente: Encuesta Nacional de Filantropía (ENAFI) 2013

No obstante lo anterior, se ha registrado desde hace décadas —y a raíz del llamado del Papa Juan Pablo II a la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud— una creciente participación, tanto en las diócesis de manera anual en el Domingo de Ramos como en las ciudades del mundo donde se ha llevado a cabo, de tal modo que durante su realización en 1995 en Manila, Filipinas, llegó a reunir a más de 5 millones de jóvenes, y durante la última, celebrada en Río de Janeiro, Brasil —durante el inicio del pontificado del Papa Francisco—, se llegó a congregar a casi 4 millones. Y en estos momentos el Papa Francisco ya se encuentra en Cracovia, Polonia, donde también ya se encuentran millones de jóvenes; hay que recordar que el Papa ha nombrado a Juan Pablo II como santo patrón de las Jornadas Mundiales de la Juventud.

Por otra parte, es importante observar que para los porcentajes de participación de los jóvenes en los grupos u organizaciones, la Iglesia y las restantes organizaciones de carácter religioso, ocupan el primer lugar en membresía, lo que da una idea de la importancia que puede llegar a tener como factor de evangelización (Gráfica 2).

Gráfica 2.  ¿ES USTED MIEMBRO DE LOS SIGUIENTES GRUPOS U ORGANIZACIONES?

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Aunque al observar que uno de cada diez jóvenes participa en organizaciones de la Iglesia, se puede considerar poco; no hay que perder de vista que ese porcentaje está muy por arriba, por ejemplo, de la participación que se registra en agrupaciones vecinales e, incluso, en partidos o agrupaciones políticas.

Fuente: Encuesta Nacional de Valores 2011.

Estos datos nos dan luz sobre el verdadero potencial que se encuentra en los jóvenes que se han acercado a la Iglesia, por lo que es deber de todos fomentar una efectiva comunicación con ellos y no sólo solicitar su ayuda para participar en coros o eventos parroquiales, sino trabajar para que entiendan y sientan el significado del servicio al prójimo como parte de la esencia del ser católico. Ese debe ser uno de nuestros objetivos primordiales.

*Romualdo Gallardo Carrillo.  Sociólogo, colaborador del IMDOSOC.