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El Papa propone un desarrollo de la mano de una ecología integral, una ecología humana: Cardenal Rodríguez Maradiaga

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  • En la Encíclica Laudato Si´, el Papa Francisco llama a toda la sociedad a hacer cambios en el modelo de vida para cuidar nuestra casa común, propiciando una sociedad más justa y un cuidado del medio ambiente. Resaltó, que el recurso más importante que tiene la tierra, es el ser humano, que debe aprovechar los recursos naturales, pero también cuidarlos y custodiarlos.
     
  • El Cardenal participó en la presentación de la Encíclica a través de un video mensaje presentado ante académicos, filósofos,  empresarios y religiosos, reunidos en el Centro Universitario Cultural Ciudad Universitaria.

La sociedad actual debe reconsiderar su modo de entender el progreso para erradicar la cultura del descarte, así como la imposición de grupos de interés y el deterioro del medio ambiente, afirmó, el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga. Hoy más que nunca es necesario que el progreso vaya de la mano de un desarrollo humano sostenible, subrayó.

“En la humanidad no puede haber descarte ni descartados”, estableció al comentar aspectos centrales de la nueva encíclica Laudato Si, del Papa Francisco, documento que equiparó con un “programa para el futuro” que plantea una interpelación a toda la sociedad, “una revolución” pacífica en la que nadie debe quedar ausente.

Este evento estuvo organizado por el Instituto Mexicano de Doctrina Social (IMDOSOC),  la Confederación de la Unión Social de Empresarios de México (USEM) y las Dimensiones de Cultura y de Educación de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

Subrayó que los planteamientos sobre el ambiente, están estrechamente conectados con las reivindicaciones sociales de los pobres y de los países menos desarrollados, de manera que la cuestión ambiental se sitúa en el marco del reconocimiento del otro.

El Papa nos dice a todos, creyentes o no creyentes: reparen nuestra casa común, reparen nuestra civilización, reparen nuestro ambiente.

Aunado a ello, se habla de una ecología integral que incorpora, de manera interdisciplinar, los múltiples aspectos de la problemática: económicos, culturales, sociales, principalmente.

Sobre todo plantea reflexiones profundamente humanistas, no sólo porque recoge el pensamiento del filósofo Romano Guardini, entre otros, sino porque desde una perspectiva de apuesta educativa orienta a liberarnos de la actual cultura del descarte, del paradigma tecnocrático, así como de una econonomía que en muchas ocasiones privilegia exclusivamente el criterio del lucro, de la utilidad.

Dijo que sería “muy superficial” afirmar que es esta una encíclica contra la tecnología, como han dicho algunos, “porque nadie pretende volver a la época de las cavernas”. Por el contrario, es un fuerte cuestionamiento al tremendo poder ligado al paradigma tecnológico económico actual, que condiciona la vida de las personas y el funcionamiento de la sociedad.

Señaló que el Papa Francisco es exigente y crítico con respecto a las cuestiones sociales  y humanas que están alrededor de esta ecología integral. Citó como ejemplo la falta de diversidad productiva, la contaminación, los oligopolios, los derechos de los pobladores locales, entre otros.

Para Francisco,  subrayó el cardenal Maradiaga, en todos esos rubros y problemáticas existe una parcialización constante de la información y de la manera de entender la realidad. Citó el numeral 135 de la encíclica que plantea: “A veces no se pone sobre la mesa la totalidad de la información que se selecciona de acuerdo con los propios intereses, sean políticos, económicos o ideológicos”.

En su mensaje videograbado, debido a una lenta recuperación de una intervención quirúrgica que le impide estar físicamente en México, como lo explicó él mismo al principio del mensaje, el Cardenal Rodríguez Maradiaga dejó en claro que la exigencia de inclusión de los pobres en el tejido social, en el mercado de trabajo, reaparece reiteradamente en este nuevo documento del Papa. Por ejemplo, cuando pide sustituir la dádiva por la creación de puestos de trabajo. También, el documento expresa con elocuente dolor la constante desaparición de algunas especies que las futuras generaciones ya no podrán contemplar y apreciar.

Señaló que donde el Papa Francisco hace señalamientos más proféticos es en lo referente al cambio climático, ya que increpa fuertemente a la política internacional. Citó textualmente el numeral 54 de la encíclica: “Llama la atención la debilidad de la reacción política internacional. Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común”. Luego,  agregó: “Quienes sufrirán las consecuencias que nosotros intentamos disimular, recordarán esta falta de conciencia y de responsabilidad. Muchos de aquellos que tienen más recursos o poder económico o político, advirtió,  parecen concentrarse, sobre todo, en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas”.

Ante un auditorio de más de 650 personas, explicó que si bien el blanco fundamental de la crítica de la Encíclica es el poder tecno-económico, también convoca a los poderes políticos a no descuidar su responsabilidad, sobre todo con una pregunta que se formula en el numeral 57 del documento del Papa Francisco: “Los diseños políticos no suelen tener amplitud de miras.  ¿Para qué se quiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo?”.

La sociedad en general también es interpelada en el documento, precisó el cardenal Maradiaga. Recordó que el texto señala que: “El ser humano se las arregla para alimentar todos los vicios autodestructivos intentando no verlos, luchando para no reconocerlos, postergando las decisiones importantes, actuando como si nada ocurriera”.

Enseguida incorporó otro pasaje: “La falta de reacciones ante estos dramas de nuestros hermanos y hermanas es un signo de la pérdida de aquel sentido de responsabilidad por nuestros semejantes sobre el cual se funda toda sociedad civil”, dijo.

Hoy, dijo el Coordinador del Grupo de Cardenales para la Reforma de la Santa Sede, el ser humano debe plantearse en serio ciertas preguntas que no están resueltas: ¿Para qué pasamos por este mundo? ¿Con qué finalidad pasamos por este mundo? ¿Para qué trabajamos? ¿Para qué luchamos? ¿Para qué y por qué nos necesita esta tierra? Inmediatamente afirmó que ya no basta decir que debemos preocuparnos por las futuras generaciones. Se requiere darnos cuenta que lo que está en juego es nuestra propia dignidad dice el Papa.

Señaló que la riqueza del documento radica en que hace un enérgico llamado a todos: ricos y pobres; gobernantes y gobernados, interpela hasta al ciudadano más humilde porque todos tenemos algo que hacer para cuidar la casa común. Todos tenemos algo que modificar en nuestra conducta, en nuestra manera de consumir, en nuestra manera de vivir, de acuerdo a la perspectiva del Papa. Por eso nos habla de una auténtica revolución. No son sólo los políticos en esta cumbre, es cada ciudadano en su casa, en su hogar, en su trabajo, en su estudio, en su diversión. El papa nos interpela a todos.

Finalmente el Cardenal Rodríguez Maradiaga en su mensaje destacó que la Encíclica Laudato Si nos recuerda la importancia de la espiritualidad en la vida de todo ser humano. El Santo Padre nos recuerda que nosotros no somos solo máquinas de consumo, que no solo somos animales racionales, si no que somos seres espirituales. Y la espiritualidad no es una evasión de la realidad, si no vivir esta vida con profundidad, dándole contenido.

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