El “secreto” de la doctrina social cristiana

El “secreto” de la doctrina social cristiana

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El “secreto mejor guardo por la Iglesia”, como lo consideraba Lorenzo Servitje —la doctrina social cristiana—, es una parte de la teología moral, cuyos fundamentos están basados en el documento Gaudium et Spes,32 aunque sin duda esta doctrina tiene antecedentes en la encíclica Rerum Novarum de León XIII, que atañe a los hombres como comunidad, en los problemas de justicia, libertad, desarrollo, equidad, paz. La doctrina social cristiana tiene como fin conducir a través de un camino de esperanza, a la salvación. Sus fuentes se encuentran en la Sagrada Escritura, en la tradición de la Iglesia y su Magisterio (Iglesia como maestra).

Otros documentos que aportan al fortalecimiento de esta doctrina son el de Medellín, que contiene las conclusiones de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano,33 que se enfoca en la presencia de la Iglesia para transformar a América Latina a la luz del Concilio y la carta Octogesima Adveniens, en la que Pablo VI amplía esta doctrina con motivo del LXXX aniversario de la publicación de la Rerum Novarum en 1971. Todos estos documentos dieron lugar a un cuestionamiento muy serio sobre el papel de la Iglesia en México, y en el laicado que en su mayoría había permanecido al margen, sumiso a los obispos, y falto de compromiso con sus tareas como cristianos “pueblo de Dios”.

El ascenso de Juan Pablo II al pontificado romano, su visita a México y la celebración de la III Conferencia General del Episcopado Mexicano en 1979, tuvo una gran trascendencia: la visita a la Ciudad de México tuvo un significado, sobre todo, de índole sociopolítico, en tanto que su visita a la Conferencia en Puebla tuvo implicaciones doctrinales. El Papa consideraba que la única respuesta que podía ofrecer la Iglesia como pueblo de Dios, la podía ofrecer la doctrina social o enseñanza social de la Iglesia.34

El llamado del Sumo Pontífice para estudiar los contenidos y confiar en la doctrina social de la Iglesia fue vista por el núcleo que desarrolló el IMDOSOC “como un acicate y como un apoyo para la idea de dar vida a una institución laica, autónoma pero en comunión con la Iglesia, desde la que se pensaran y plantearan algunos de los problemas más serios del país a partir de las ideas fundamentales, de las intuiciones y de las recomendaciones de la DSI”.35

El IMDOSOC se constituiría entonces, como hasta la fecha, como un lugar de debate donde se analiza la realidad y se busca transformarla mediante la aportación de nuevas reflexiones que den lugar a pensar en la importancia de nuevos planteamientos en las mentes de cristianos comprometidos con las realidades emergentes.

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