Hacia una reforma de la Iglesia a partir de Evangelii Gaudium

Hacia una reforma de la Iglesia a partir de Evangelii Gaudium

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La reflexión teológica sobre la Iglesia presente en la exhortación apostólica Evangelii gaudium del Papa Francisco (24/11/2013), sólo adquiere sentido y valor en el marco del proyecto de renovación trazado por el Concilio Vaticano II y la trayectoria accidentada de su aplicación-recepción en el periodo postconciliar. En este orden de ideas, ha sido una apreciación más o menos compartida por un amplio grupo de teólogos y fieles, que los cambios en el imaginario, la teología y algunas prácticas pastorales durante el periodo postconciliar tendientes a un modelo eclesial de comunión, no han venido de la mano de un cambio de igual magnitud y celeridad en las estructuras jurídico-societarias de la Iglesia heredadas de la época de contrarreforma. De modo que se ha dado una situación anómala en la que coexiste una eclesiología de comunión —con sus prácticas pastorales afines— en medio de estructuras, mentalidades y gestos eclesiales preconciliares. A la par de lo antes mencionado, la Iglesia ha experimentado en las últimas décadas una merma considerable de credibilidad en muchos sectores sociales, lo que explica en gran medida la crisis por la que atraviesa actualmente. Cabe hacer mención que es en este marco contextual en el que el Papa Francisco ha llegado al pontificado, contexto que para él no ha pasado inadvertido. Al contrario, gran parte de sus gestos y declaraciones expresadas desde su elección, parecen estar en sintonía con la necesidad de un cambio profundo en la Iglesia, de un aggiornamento, como se decía en la década de los sesenta. Consideremos algunos ejemplos de esta sensibilidad y visión del Papa presentes en Evangelii gaudium:

Sobre el ejercicio del Primado y su relación con los episcopados. “…Tampoco creo que deba esperarse del magisterio papal una palabra definitiva o completa sobre todas las cuestiones que afectan a la Iglesia y al mundo. No es conveniente que el Papa reemplace a los episcopados locales en el discernimiento de todas las problemáticas que se plantean en sus territorios. En este sentido, percibo la necesidad de avanzar en una saludable ‘descentralización’” (EG, 16).

• No todas las verdades de fe tienen la misma importancia. “… el Concilio Vaticano II explicó que ‘hay un orden o jerarquía en las verdades en la doctrina católica, por ser diversa su conexión con el fundamento de la fe cristiana’. Esto vale tanto para los dogmas de fe como para el conjunto de las enseñanzas de la Iglesia, e incluso para la enseñanza moral” (EG, 36).
• La opción por los pobres. “Para la Iglesia, la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica. Dios les otorga su primera misericordia”.

• El sacerdocio ministerial. “El sacerdocio puede volverse particularmente conflictivo si se identifica demasiado la potestad sacramental con el poder. No hay que olvidar que cuando hablamos de la potestad sacerdotal nos encontramos en el ámbito de la función, no de la dignidad ni de la santidad  en la Iglesia las funciones no dan lugar a la superioridad de unos sobre los otros.”

No obstante la importancia de estos señalamientos, algunas voces señalan que, además de lo señalado por el Papa Francisco en su Exhortación, existen una serie de situaciones, omisiones y hechos eclesiales que
reclaman atención en este contexto de conversión y reforma aludido por el Pontífice. Entre otros temas, tenemos la elección de los ministros, el celibato de los sacerdotes, el papel y lugar de la mujer en la Iglesia, la situación de los divorciados en la Iglesia, la necesidad de espacios donde se valore, fomente y tome en cuenta la opinión pública en la Iglesia, entre otros temas. La tarea de renovación/conversión retomada por el Papa, se vuelve más acuciante en cuanto que hoy estamos en un contexto plural y globalizado donde los paradigmas sobre los cuales se atisbó el aggiornamento del Vaticano II, prácticamente han caducado. Quedan entonces una serie de interrogantes cuya pluralidad de posibles respuestas se hace cada vez más necesario reflexionar y dar a conocer; especialmente, entre los creyentes que anhelan una
conversión profunda de la Iglesia.

Coordinador de la Maestría en Teología y Mundo Contemporáneo en la Universidad Iberoamericana y especialista en Eclesiología.

Efemérides

1. Día del trabajo. Hay tres millones de personas que ganan menos de cien pesos al día y tres mil familias que gana más de 80 mil pesos al día. ¿Por qué la mitad de la población en México vive en la pobreza y 5 illones en la extrema pobreza? «La dignidad no la da el poder, el dinero o la cultura; nos la da el trabajo y un trabajo digno» (Papa Francisco).

10. Día de la madre. En seis de cada diez hogares se padece violencia intrafamiliar, principalmente provocada por el padre sobre las mujeres y los hijos. Un verdadero reconocimiento a quienes nos dieron vida y, por el bien del país, desterremos estos males. «Las madres son el antídoto más fuerte ante la difusión del individualismo egoísta» (Papa Francisco).

15. Día del maestro. Aunque México es uno de los países que más invierten en educación, sus resultados son ineficientes y provocan —en buena parte— la pobreza generalizada y el mal manejo político o de grupos cuyo interés está por encima de las necesidades del país. «El testimonio es lo que unge “maestro” al educador y lo hace compañero de camino en la búsqueda de la verdad» (Papa Francisco).

23. Beatificación de Mons. Óscar Arnulfo Romero. Arzobispo de San Salvador, fue asesinado celebrando la Eucaristía el 24 de marzo de 1980. Luchador social que denunció las injusticias de su país. La Iglesia latinoamericana está de fiesta por este testigo y profeta de esperanza.

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