La Cartografía Eclesiástica Mexicana: una forma de conocernos y de hacer pastoral

La Cartografía Eclesiástica Mexicana: una forma de conocernos y de hacer pastoral

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“La renovación es una gracia o don de Dios. La Iglesia no puede renunciar a la renovación, es su condición de vida y de permanencia en el mundo” (LG, 8).

La Encuesta y el
Aggiornamento

El 11 de octubre de 1962, el Papa Juan XXIII habló de aggiornamento en su discurso Gaudet Mater Ecclesia (n. 5) cuando inauguró el Concilio Vaticano II. Tras más de cincuenta años de la apertura de dicho sínodo, la Iglesia Universal y cada Iglesia local están forzadas a actualizarse. El aggiornamento (ponerse al día), no es “echarse para delante” sin más. Una efectiva actualización tiene que ver con el propio conocimiento de sí y de su entorno. Conocer la realidad y discernir los signos de los tiempos es una tarea profética y humana que requiere realización constante. Como un esfuerzo para conocer la realidad de la Iglesia mexicana, el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC) realizó la Encuesta Nacional de Cultura y Práctica Religiosa, IMDOSOC 2013, “Creer en México”. Ese estudio, fundamental para entender algunos aspectos socio-religiosos de México, es una investigación sólida y robusta. Fueron entrevistadas 4,313 personas a lo largo de todo el país en prácticamente todas las diócesis de México. El público objetivo fueron hombres y mujeres de 18 años y más que viven tanto en poblaciones rurales como urbanas; el tipo de entrevista fue “cara a cara” en hogares. Se preguntó respecto de creencias y prácticas acerca de lo trascendente; estilo de vida y actitudes; capital social y participación; percepción de la Iglesia católica y los católicos; creencias y prácticas de católicos; cultura de la vida y cultura de la muerte (aborto, eutanasia, pena de muerte); medios de comunicación; prácticas religiosas previas de no católicos; creencias y prácticas previas de no religiosas y ateos: situación actual del país y actitudes en la esfera pública. Las unidades de muestreo fueron las secciones electorales del entonces Instituto Federal Electoral (IFE), las cuales corresponden a las unidades geográficas electorales mínimas en las que se encuentra dividido el país. A partir de ello, se establecieron cinco regiones para poder especificar más el estudio. Esas cinco regiones en que se dividió el país fueron definidas con base en el porcentaje de población católica de los estados, resultando en la siguiente clasificación: En la encuesta “Creer en México” está el origen de la Cartografía Eclesiástica Mexicana. En el cuestionario de la encuesta se preguntó exclusivamente a católicos: “¿conoce usted cuál es su diócesis?”, se hizo después la pregunta: “¿podría decirme cuál es su diócesis?”. Análogamente, se preguntó sobre el conocimiento de obispos: “¿conoce usted el nombre de su obispo?”, “¿podría decirme cómo se llama su obispo?”. Estas preguntas nos llevaron a elaborar una base de datos que pudiera validar las respuestas, es decir que para cada persona que contestó estas cuatro preguntas tendríamos que saber si estaban contestando acertadamente o no, para ello fue necesario ese banco de información.

Esta necesidad cristalizó la idea de hacer la Cartografía Eclesiástica, que además de cubrir el objetivo de cotejar las respuestas a las preguntas sobre conocimiento de diócesis y obispos, otorga enormes posibilidades de conocimiento pastoral, económico, social, estadístico, demográfico, cultural y geográfico.

 

Una cartografía
Eclesiástica

La voz ‘cartografía’ es de origen griego: χάρτις (chartis), puede traducirse como “mapa”, y proviene también del sufijo ‘grafía’, que desciende de γραφειν (graphein), que significa “escribir”. Una cartografía es un recurso de expresión gráfica que en cierto lugar y en determinado momento tenga una comunidad específica de su entorno. Es decir, podemos entender por cartografía el conjunto de documentos que de una manera selectiva, abstracta, estadística y simbólica, representan rasgos físicos (como ríos, montañas o lagos), ficticios (como lindes y límites) o estadísticos (como el índice de desarrollo humano o el nivel de estudios de su población) de un territorio determinado. En esta noción de cartografía podemos situar a la cartografía eclesiástica de la que hablamos. En efecto, la Cartografía Eclesiástica Mexicana es un instrumento que permite conocer cada una de las circunscrip ciones eclesiásticas de México; con esta herramienta podemos analizar de una manera científica, selectiva, abstracta, simbólica y estadística los rasgos de los elementos geoespaciales y de la realidad de las diócesis y prelaturas mexicanas. La cartografía pone en contacto a las personas con su espacio, en este caso de la Cartografía Eclesiástica vincula a la Iglesia con sus fieles.

Fuentes

 Un mapa tiene características momentáneas, circunstancias que están determinadas por las características temporales y espaciales, pero también está delimitado por el conocimiento que se tiene de esas características. Por eso, mientras mejores fuentes y mientras más conocimiento de diversas fuentes en la construcción de la cartografía, cada mapa será más cercano a la realidad.

Para la construcción de la cartografía de la Iglesia mexicana hemos recurrido a diversas fuentes. Destacan los mapas que la propia Conferencia del Episcopado Mexicano tiene en sus archivos históricos, así como los múltiples archivos cartográficos de las diversas arquidiócesis, diócesis y prelaturas de nuestro país, lo que incluye mapas en línea de algunas diócesis.

Otros estudios cartográficos de gran valor histórico, así como directorios parroquiales de cada una de las circunscripciones eclesiásticas y el conocimiento in situ de algunas diócesis, han sido piedras y cimientos de este trabajo de investigación. De igual modo, algunos trabajos académicos, mapas y software del INEGI nos han dado elementos y herramientas esenciales para este trabajo.

Pero cada mapa está inacabado en el sentido de que requiere necesariamente actualización. Por ello, los datos nuevos de conocimiento que cada obispo adquiera de su territorio podrán ser nuevas fuentes que ayuden a la actualización de cada mapa diocesano. La división de los territorios diocesanos o la erección de nuevas diócesis son ejemplos de la necesaria actualización de la Cartografía Eclesiástica Mexicana.

Cartografía y pastoral

La Cartografía Eclesiástica Mexicana no es un fin, es sólo un medio. Este estudio tiene la finalidad de ser un instrumento pastoral, además de académico, para cada circunscripción eclesiástica. Es una herramienta que ayuda a escrutar los signos de los tiempos y, con ello, poder interpretarlos a la luz del Evangelio, de modo que la Iglesia pueda responder a las perennes interrogantes de la humanidad, sobre el sentido de la vida presente y futura y a mutua relación de ambas (cfr. GS, 4).

La doctrina social de la Iglesia, específicamente con el método de discernimiento, propone precisamente que para poner en práctica los principios y orientaciones éticas se requiere conocer la realidad, es decir, tener sobre la realidad un discernimiento adecuado que lleve a toda la comunidad cristiana y a cada uno a escrudiñar los signos de los tiempos para poder interpretar la realidad a la luz del mensaje evangélico (cfr. OEEDS, 4). Este conocimiento corresponde a la parte del ‘ver’ del método de la doctrina social; al respecto, afirma la Congregación para la Educación Católica: “El ver en percepción y estudio de los problemas reales y de sus causas, cuyo análisis corresponde a las ciencias humanas y sociales” (cfr. OEEDS, 7).

En este sentido, Juan Pablo II reconocía el valor de las ciencias y las disciplinas para poder realizar la labor pastoral fundamental que es la evangelización (cfr. CA, 59). Si bien no corresponde directamente a la Iglesia científicamente la realidad social (cfr. LE, 1), el discernimiento cristiano como búsqueda y valoración de la verdad lleva a investigar las causas reales del mal social, especialmente de la injusticia, y a asumir los resultados verdaderos, no idealizados, de las ciencias humanas (cfr. AVT, 59).

Los estudios de las ciencias proporcionan una contribución significativa a la doctrina social (cfr. CDSI, 78), que no es un saber puramente especulativo, sino que busca la praxis de lo que delibera. Precisamente, siguiendo al Compendio de Doctrina Social, reconocemos que de todas las aportaciones cognoscitivas, provenientes de cualquier saber, se sirve la doctrina social, la cual tiene una importante dimensión interdisciplinar (cfr. CDSI, 76). Gracias a las ciencias, la Iglesia puede comprender de forma más precisas al ser humano en sociedad, dialogar y cumplir de manera más conveniente su tarea de encarnar en la conciencia y en la sensibilidad social de nuestro tiempo, la Palabra de Dios (cfr. CA, 58).

Conviene citar nuevamente a la Congregación para la Educación Católica para resaltar el papel de estudios científicos — como es el caso de la Cartografía Eclesiástica Mexicana— en la pastoral: “En esta perspectiva, el discernimiento cristiano no sólo ayuda a esclarecer las situaciones locales, regionales o mundiales, sino también, y principalmente, a descubrir el plan salvífico de Dios, realizado en Cristo Jesús para sus hijos en las diversas épocas de la historia. Es evidente que el discernimiento cristiano debe situarse en una actitud de fidelidad no sólo a las fuentes evangélicas, sino también al Magisterio de la Iglesia y a sus legítimos pastores” (OEEDS, 8).

En términos de la pastoral, el Magisterio a partir del Concilio Vaticano II, y en especial de la constitución Gaudium et Spes, tiene una apertura atenta y constante a las ciencias, lo que le otorga a la Iglesia competencia, actualidad y concreción (cfr. CDSI, 78). Toda pastoral parte de un diagnóstico de la realidad, la Cartografía ofrece la posibilidad de conocer índices sociales, económicos y demográficos reales, ya que con la clave del INEGI se pueden obtener datos de las dependencias gubernamentales y estudios académicos muy precisos. De tal modo que se puede saber en cada diócesis, pero también a nivel de manzana, indicadores como el producto interno bruto, el número de escuelas de nivel básico, el número de habitantes  católicos y de cada religión, el número de niños en edad preescolar o de madres solteras, etc. Las posibilidades de conocimiento son tantas como las necesidades de conocer esos datos.

Podemos reconocer dos niveles en la Cartografía: el conocimiento de cada territorio eclesiástico de México plasmado simbólica y gráficamente; y el aprendizaje del cual se puede partir para aplicarlos a la pastoral. El conocimiento nos dará el diagnóstico necesario y el aprendizaje que de ello obtengamos será provechoso en la aplicación pastoral. Sin duda, conocer a fondo los datos por municipio nos permite hacer un diagnóstico adecuado de los ciudadanos a los que sirven las diócesis y generar planes pastorales más exactos.

Contribución y
Actualización

En la Cartografía Eclesiástica Mexicana, académicos de diversas áreas podrán indagar sobre múltiples temas sociales, económicos, demográficos o socio-religiosos. Dichas investigaciones académicas pueden cotejarse también con los resultados de la encuesta “Creer en México”. Por otro lado, podemos reconocer la complejidad social que nos hace presente la necesidad de una Iglesia en salida, una Iglesia con las puertas abiertas (cfr. EG, 46).

En este sentido, suscribimos las palabras, tan actuales para nosotros, de la carta Octagesima Adveniens de Pablo VI (1971): “Frente a situaciones tan diversas, nos es difícil pronunciar una palabra única como también proponer una solución con valor universal. No es éste nuestro propósito ni tampoco nuestra misión. Incumbe a las comunidades cristianas analizar con objetividad la situación propia de su país, esclarecerla mediante la luz de la palabra inalterable del Evangelio, deducir principios de reflexión, normas de juicio y directrices de acción” (cfr. OA, 4). El Papa Francisco ha insistido en aprovechar los conocimientos que nos dan las ciencias, y junto con la teología sacar provecho de los conocimientos (cfr. EG, 242).

Con estos estudios de medición se ofrecen herramientas fundamentales, y cada vez más exactas, para cumplir con la labor evangelizadora de la Iglesia y asimismo realizar una progresiva reconciliación de la Iglesia con la sociedad, especialmente con los no creyentes. Además de hacer de la Iglesia, una Iglesia de servicio al mundo; la pretensión es hacer una vida cada vez más humana. Con la Cartografía queremos contribuir a ello.

Sigla                                                                       Documento

AVT              Mensaje para la Jornada Mundial de la PazVous Tous, Juan Pablo II, 1980.

CA                Carta encíclica Centesimus anus, Juan Pablo II,1991.

CDSI             Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, Pontificio Consejo Justicia y Paz, 2004.

EG                Carta encíclica Evangelii Gaudium , Francisco2012.

GS                Constitución pastoral Gaudium et spes, Concilio Vaticano II, 1965.

LE                 Carta encíclica Laborem Exercens, Juan Pablo II, 1991.

LG                Constitución dogmática Lumen Gentium, Concilio Vaticano II, 1965.

OA               Carta encíclica Octagesima Adveniens, Pablo VI, 1971

OEEDS   Orientaciones para el estudio de la enseñanza de la Doctrina Social de la Iglesia en la formación de los sacerdotes, Congregación para la Educación Católica, 1988.

Notas

La Cartografía Eclesiástica Mexicana se actualizó al segundo semestre de 2014, lo que incluye la nueva diócesis de Izcalli (2014). La Cartografía Eclesiástica Mexicana puede consultarse en línea: ht t p://c ar tog ra f ia .imdosoc . org/#5/23.342/-95.493 Los resultados de la encuesta “Creer en México” están disponibles en:http:// encuestacreerenmexico.mx/ Comentarios a la Cartografía pueden ser enviados al correo electrónico: cartografia@imdosoc.org

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