¿Por qué la doctrina social de la Iglesia?: antecedentes

¿Por qué la doctrina social de la Iglesia?: antecedentes

Porque el gran reto de nosotros los cristianos es dar testimonio de lo que creemos: que Jesús ha resucitado y tiene consecuencias trascendentales para la humanidad. Lo que se anuncia no es sólo un hecho del pasado (la muerte en cruz y resurrección de Jesús), sino un mensaje de vida para todos los que se unan a su camino (una forma diferente de entender la vida y situarse ante ella).

Hay que precisar los términos ‘pensamiento social cristiano’ y ‘doctrina social de la Iglesia’ para evitar ambigüedades:

  • El pensamiento social cristiano es la reflexión que se ha hecho en la Iglesia desde sus orígenes sobre los problemas de la sociedad. Incluye desde el Antiguo y Nuevo Testamentos, los escritos de los Santos Padres de los primeros siglos del cristianismo, las reflexiones de teólogos a lo largo de la Edad Media hasta llegar a los documentos oficiales de la Iglesia, concretamente de los papas y a partir del Concilio Vaticano II, de otras instancias del magisterio ordinario como concilios, sínodos, conferencias episcopales, obispos.

Pero debe mencionarse que en el transcurso del siglo XIX, surge una problemática inédita: la que surge con la consolidación del Estado moderno y del capitalismo industrial.

  • Así, con base en estos dos sucesos, la doctrina social de la Iglesia, en el sentido estricto del término, nace en el siglo XIX como un intento de respuesta de la fe a los grandes problemas sobrevenidos con la modernidad: las nuevas ideologías que le dan cuerpo (liberalismo y socialismo-marxismo) y los sistemas políticos y socioeconómicos que derivan de éstas.

Rerum novarum (del latín: De las cosas nuevas) es la primera encíclica social de la Iglesia católica promulgada por el papa León XIII en 1891. En ella, critica y advierte sobre las condiciones de trabajo y salario de las primeras fases de la Revolución Industrial, que definió como una violación de los derechos y dignidad de la persona, entre otras cosas. Esta encíclica es considerada la Carta Magna de los derechos sociales.

Concluyendo, la doctrina social de la Iglesia sería una parte del pensamiento social cristiano. Y esto en un doble sentido: porque surge en una época muy concreta —relacionada con la modernidad y las nuevas situaciones que ésta genera—, y porque en ella tienen una relevancia especial los documentos oficiales de la Iglesia.