“La justicia y la paz se besan” (salmo 84)

“La justicia y la paz se besan” (salmo 84)

Acontecimientos como la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa a manos de policías coludidos con delincuentes y con la complicidad criminal de las autoridades locales —según las investigaciones dadas a conocer— son inaceptables. No hay nada más contrario a los principios que propone el pensamiento social cristiano que la desaparición forzada de personas, ya que el dolor que ocasiona en ellas, sus familias y la sociedad es incalculable, amén de que deteriora gravemente la confianza general en el Estado de derecho.

Amplias zonas del país (Guerrero, Michoacán, Tamaulipas, entre otros) viven todos los días eventos de violencia, injusticia, corrupción y violación sistemática de los derechos fundamentales de las personas. La manipulación de la información y la impunidad son el común denominador en dichos fenómenos.

Esta grave situación exige, de las autoridades y la ciudadanía, la observancia de los principios de verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición, para la vigencia y respeto efectivo de los derechos humanos.

Además de lamentar profundamente todos los hechos de violencia, pensamos que hay espacio para la esperanza. La construcción de la paz con base en el trabajo de todos es posible. La opción por el Evangelio nos lleva necesariamente a valorar la vida, la libertad, la comunión y actuar en consecuencia, viviendo la justicia en todos los ámbitos de nuestra vida —personal y social— para concretar la paz basada en la práctica de la caridad.

IMDOSOC, diciembre 2014

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