Legado de SS León XIII, a 124 años de Rerum Novarum

Legado de SS León XIII, a 124 años de Rerum Novarum

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El Papa León XIII, antes Vizconde Vincenzo Gioachino Raffaele Luigi Pecci (2 de marzo de 1810–20 de julio de 1903), emitió la primera carta encíclica social Rerum Novarum el 15 de mayo de 1891, la cual marcó una importante pauta para toda la sociedad europea de aquella época, al resolver el grave problema del hambre y las consecuentes migraciones europeas hacia América del Norte, además de sus consecuencias en casi todos los países del orbe. Su vida se desarrolló entre el intento de Napoleón de la Restauración Europea, la invasión y defensa de los Estados Pontificios, la guerra Franco-Prusiana, el liberalismo, la Unificación de Italia, el problema del Concilio Vaticano I que quedó inconcluso y los efectos de la Revolución Industrial. La preparación intelectual del Papa León XIII fue en colegios jesuitas y en la Academia de Nobles, pues su familia pertenecía a la nobleza rural de Carpineto Romano en la región del Lacio. Cuando fue elegido Papa, los Estados pontificios ya no existían y su territorio estaba confinado sólo a Roma, aproximadamente la actual superficie del Vaticano. Además de esa afrenta que los anteriores Papas lucharon arduamente, existía otro problema mayor: la Revolución Industrial, que con la máquina de vapor modificó sustancialmente la vida social de toda Europa. Los artesanos casi desaparecieron, al igual que los campesinos; la riqueza dejó de concentrarse en granjeros y comerciantes, ya que el dinero fluía más rápida y constantemente que esperar a tenerlo por la cosecha anual, o por que llegaran las mercancías del exterior. Además, las construcciones, la madera, piedra y argamasa se sustituyeron por acero y concreto, más eficiente que lo anterior, y el transporte evolucionaba rápidamente de diligencias y carretas tiradas por caballos a locomotoras y al final del siglo XIX surgió el automóvil. Los efectos en una sociedad harta de guerras, que pensaba de acuerdo a las ideas liberales, con una Iglesia acallada y atacada por masones y liberales y sometida a replegarse a los templos y el culto privado. Una pobreza extrema en toda Europa, basta leer cualquier novela de Charles Dickens o Víctor Hugo y se tendrá una idea de la vida del pobre que, además de iletrado y considerado inútil, no tenía oportunidad ni de comer. Las ideas liberales dieron vida a una nueva economía basada en las ideas de Adam Smith llamada ‘capitalista’, adoptada por los nuevos ricos con la mano invisible del mercado —que realmente significaba el laissez faire—, el progreso de las máquinas, un proletariado que era un mal necesario que crecía junto con sus fábricas y sus ganancias; por otro lado, las ideas de Marx y Engels que pugnaban por la lucha de clases, para que el Estado fuera dueño del capital y lo repartiera entre el proletariado, siendo éste quien manejara el Estado. León XIII decidió acercar al Papa a su grey, en vez de reclutarlos para la defensa de los Estados pontificios. Al comienzo de su pontificado, en 1878, dio a conocer la encíclica Inescrutabili Dei Consilio, en la que delineó su programa de trabajo, cuyo principal objetivo fue reclamar un sitio para Dios y para la Iglesia en la sociedad.

Formó, junto a ésta, un Corpus Politicum Leonianum, en el que incluyó las encíclicas: Diuturnum illud (1881), en la que planteó el origen de la autoridad política. Humanum genus (1884), planteando los errores de las doctrinas del naturalismo, los objetivos ocultos de la masonería; en contrapartida, la responsabilidad de cumplir conciente y coherentemente los deberes inherentes del poder civil, enalteciendo la dignidad del gobierno civil en acciones como la justicia, acompañada de la clemencia, la equidad en la autoridad y moderación en la legislación. Inmortale dei (1885), exponiendo los beneficios de la constitución cristiana de los Estados para garantizar el bien común. Libertas praestantissimum (1885), proponiendo e1 sentido cristiano de la libertad. Sapientiae christiane (1885) planteando el comportamiento cívico de los cristianos. Au milieu des sollicitudes (1890), haciendo un llamado a los católicos franceses para matizar sus demandas el gobierno republicano francés en la defensa de las acciones de la Iglesia católica francesa contra los liberales.

Con este Corpus Politicum Leonianum, el Papa León XIII logró restaurar la voz de la Iglesia, pues logró que los católicos pusieran los medios de la sociedad en la defensa de su religión, como el derecho a la libre práctica de la religión, la santidad e indisolubilidad del matrimonio, la educación cristiana de la juventud, la paz social y el buen entendimiento entre la Iglesia, el Estado y la Santa Sede; la clave estuvo en que sus propuestas no discutían, sino penetraban en las instituciones. Así recomendaba a los católicos que actuaran, no tenía caso discutir la libertad de prensa, pues con constituir una prensa católica que formara redes de prensa “hacían” prensa libre y, asimismo, con participar en la política con católicos preparados en asambleas parlamentarias, etc., era como se defendía mejor la religión. También los diferentes Estados escucharon al Papa. Antes de meterse en el problema social, formó un Corpus Theologicum Leonianum para dejar de confrontarse con los hermanos separados en la fe; en la encíclica Providentissimus Deus propuso la interpretación de la Biblia por medio de las ciencias de Exégesis y la Hermenéutica, en vez de dejarse influenciar por la Filosofía positivista de Comte, Mill, Nietzsche y otros pensadores, trabajando ambas Iglesias por su lado en fundamentar sus ideas en la Palabra de Dios con una interpretación correcta. Con estas ideas aceptadas, tanto por gobernantes como por ministros de otras religiones, se dio a la tarea de resolver el problema social del liberalismo por medio de las dos corrientes socioeconómicas: el capitalismo y el socialismo.

El 15 de mayo publica la encíclica Rerum novarum, en la que se tratan los problemas sociales derivados de la Revolución Industrial. Los principales puntos de esta encíclica son: 1. Definición del problema por los grandes cambios en las relaciones obrero patronales como resultado de los grandes adelantos industriales y un proletariado afectado por la inserción de la política en la economía. 2. Las dos grandes soluciones son parciales, pues Rerum novarum acepta del capitalismo la propiedad privada, el trabajo remunerado como forma de propiedad privada y la libertad de gasto, pero rechaza el lucro cuando éste oprima la dignidad humana, la desenfrenada codicia de los competidores, la concentración de trabajo en unos cuantos y el trabajo esclavizante de hombres, mujeres y niños. Del socialismo acepta la ayuda estatal para el socorro del proletariado, pero rechaza al igual que con el capitalismo la desenfrenada codicia de los competidores, la concentración del trabajo en unos cuantos, la usura voraz y el trabajo esclavizante de hombres, mujeres y niños; además, rechaza la transferencia de los bienes privados a la comunidad. Con respecto a este último punto, propone seis razones del derecho de propiedad privada: 1. El obrero, por razón misma de su trabajo, tiene derecho a buscar y poseer algo para su propio beneficio; 2. El ser humano, por derecho natural e inteligencia, tiene dominio sobre animales y tierra; 3. El ser humano, por naturaleza intelectual, tiene capacidad para elegir bienes en prevención del futuro; 4. El señorío final es un derecho humano a velar por su vida y sus intereses; 5. El señorío instrumental otorga al trabajo la categoría de ser un medio de procuración de satisfactores; 6. El trabajo es un título de propiedad, pues los materiales por sí solos, sin mano de obra, no producen nada.

En el otro aspecto del socialismo, el Papa León XIII establece que sí hay diferencia de clases, pues la condición del ser humano tiene diferencia de talento, fuerza, inteligencia, habilidades y salud. También establece, por sentido común, que ricos y pobres no se combaten, se necesitan el uno al otro, pues no puede haber trabajo sin capital y tampoco puede haber capital si no hay trabajo. Además, establece que las obligaciones del trabajador son cumplir con el trabajo encomendado y las obligaciones del patrón son no
tratar al obrero como esclavo o sirviente, además de pagar salarios y jornadas de trabajo justas. También, en Rerum novarum propuso las asociaciones de obreros, que posteriormente darían paso a los sindicatos. Éstas tenían por objeto: 1. Ayudar a las condiciones de trabajo del trabajador; 2. Evitar cargas de trabajo y jornadas laborales excesivas, de acuerdo con el esfuerzo, la edad y el sexo; 3. Evitar conformismo de salarios injustos por miedo a perder el trabajo; 4. Tener salario suficiente para construir un patrimonio familiar; 5. Establecer relaciones justas de acuerdo a ambos intereses (patrones y obreros); 6. Amparo a viudas y huérfanos; 7. Protección a obreros y sus familias en enfermedades; 8. Derecho a huelga en casos extremos. Por otro lado, también propuso asociaciones de obreros y patronos para establecer relaciones justas para ambos intereses, cerrando el círculo virtuoso.

Por último, Rerum novarum delineó la responsabilidad del Estado estableciendo cooperación con instituciones, leyes y administraciones para la prosperidad de la sociedad y de los individuos, y participando en la regulación de excesos de ambas partes, protegiendo injusticias y disolviendo huelgas injustas para el bien común. Con lo expuesto en esta encíclica, se tuvo la aceptación de casi todos los gobiernos europeos, que pudieron hacerle frente al grave problema social que asolaba la Europa de fines del siglo XIX. En nuestro país, las ideas de esta encíclica vinieron a través del Primer Concilio Plenario de América Latina en Roma; obispos y laicos trabajaron en uniones de obreros católicos, cajas de ahorro, ligas campesinas… en los primeros años del siglo XX, hasta la persecución religiosa. En la actualidad, el mundo ha cambiado mucho, pero casi todos los principios expuestos en este documento siguen funcionando. Aunque las encíclicas sociales posteriores complementan este primer gran trabajo acorde con los cambios de época, Rerum novarum indiscutiblemente fue un hito para la sociedad.

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Adalberto E. Rosas