Los Papas y sus visitas a la ONU

Los Papas y sus visitas a la ONU

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Guillermo Torres Quiroz*

El próximo 25 de septiembre, por quinta ocasión, un “Obispo de Roma” visitará la sede la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York. ¿Cuál ha sido el mensaje de los otros pontífices? ¿Qué mensaje puede dar el Papa Francisco a los líderes del mundo?

El 4 de octubre de 1964, el Papa Paulo VI fue el primero en hablar en la ONU. El clima político internacional era el de la “guerra fría” y en Estados Unidos el asesinato de John F. Kennedy seguía presente en el discurso, pues la campaña presidencial estaba en su mayor auge.

En su mensaje, Paulo VI dijo: “La paz, como saben, no se construye solamente mediante la política y el equilibrio de las fuerzas y de los intereses. Se construye con el espíritu, las ideas, las obras de la paz”.

El Santo Padre habló también de la vocación de la ONU y de la construcción de la civilización moderna. En un gesto hacia la clase política estadounidense, recordó a John F. Kennedy y citó la frase que el presidente número 35 de Estados Unidos proclamara cuatro años atrás: «La humanidad deberá poner fin a la guerra, o la guerra será quien ponga fin a la humanidad».

En el primer año de su pontificado, el Papa Juan Pablo II visitó Nueva York con el mismo propósito: hablar a los líderes del mundo y contribuir a la construcción de la paz mundial. En Estados Unidos, el presidente Jimmy Carter acababa de lograr la firma de la paz, en Camp David, entre Israel y Egipto.

El 2 de octubre de 1979, Juan Pablo II recordó el papel de observador de la Santa Sede en la ONU y habló de la dignidad de la persona humana: “Todo ser humano posee una dignidad que, no obstante la persona exista siempre dentro de un contexto social e histórico concreto, no podrá jamás ser disminuida, violada o destruida, sino que, al contrario, deberá ser respetada y protegida, si se quiere realmente construir la paz”.

En relación al “Año del Niño” que se celebraba en ese año, el Papa polaco hizo referencia a los derechos y deberes humanos, además de motivar a la esperanza del futuro: ¿Qué más se podría desear a cada nación y a toda la humanidad, a todos los niños del mundo, sino un futuro mejor en el respeto de los derechos del hombre llegue a ser una realidad plena en las dimensiones del dos mil que se acerca?

Con motivo del cincuenta aniversario de las Naciones Unidas, el 5 de octubre de 1995, Juan Pablo II regresa a Nueva York. No hay duda, el mundo había cambiado después de dieciséis años.

La “Cortina de Hierro” ha desaparecido, se ha desarrollado el “Capitalismo Salvaje”, los conflictos bélicos en la región de los Balcanes están en su momento álgido y los nacionalismos están provocando serios problemas.

En Estados Unidos, el presidente Bill Clinton busca poner fin a la “Guerra de Bosnia” y ha iniciado su campaña para la reelección presidencial buscando la paz en el conflicto palestino-israelí.

Juan Pablo II basó parte de su mensaje en la libertad, los deberes de las naciones, el papel de la ONU y la construcción de la “Civilización del Amor”. El nuevo milenio se acercaba y no había que tenerle miedo.

“No debemos tener miedo del futuro. No debemos tener miedo del hombre. No es casualidad que nos encontremos aquí. Cada persona ha sido creada a ‘imagen y semejanza’ de Aquél que es el origen de todo lo que existe”.

“Tenemos en nosotros la capacidad de sabiduría y de virtud. Con estos dones, y con la ayuda de la gracia de Dios, podemos construir, en el siglo que está por llegar y para el próximo milenio, una civilización digna de la persona humana, una verdadera cultura de la libertad”.

Juan Pablo II cierra su mensaje con una hermosa frase: “Podremos darnos cuenta de que las lágrimas de este siglo han preparado el terreno para una nueva primavera del espíritu humano”.

La cuarta ocasión que un Papa visita la ONU es el 18 de abril del 2008, en la persona de Benedicto XVI.

El siglo XXI no ha sido tan esperanzador. La lucha contra el terrorismo por parte de Occidente, y en especial los conflictos bélicos en Irak, Afganistán y otras regiones del Medio Oriente, han provocado una derrota para la humanidad. Pobreza, hambre y muerte son las constantes en gran parte del globo terráqueo.

La justicia es ahora el tema fundamental y se sigue hablando de los Derechos Humanos, en especial de la libertad religiosa.

Benedicto XVI lanzó un reto: “La búsqueda, siempre nueva y fatigosa, de rectos ordenamientos para las realidades humanas es una tarea de cada generación”.

La problemática a la que se va a enfrentar el Papa Francisco ante la Asamblea General de la ONU, al igual que sus antecesores, es sumamente compleja.

En Estados Unidos se está viviendo la recta final del gobierno del presidente Barack Obama. El restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba es sin duda uno de los elementos clave de su visita. Pero también, los reflectores podrían apuntar a una declaración papal sobre la aprobación del same-sex marriage por parte del Tribunal Supremo de Estados Unidos.

Y varios temas candentes más, como la persecución a los cristianos por parte de fuerzas militares musulmanas, miles de refugiados y migrantes que buscan nuevas “oportunidades” en Europa y América del Norte, conflictos bélicos en distintas regiones del mundo, un modelo económico en crisis, impunidad, corrupción y pobreza.

El Obispo de Roma ha sido fundamental en la propuesta de solución a los problemas de la humanidad. Su cuestionamiento a la Cultura del Descarte y su constante llamado a la Cultura del Encuentro serán clave en su mensaje.

Como ha sucedido en sus encuentros con gobernantes y políticos desde el inicio de su pontificado, es probable que hable de la práctica de la caridad como elemento fundamental de la política.

Por estas razones, el mensaje del Papa Francisco en la ONU es esperado con gran expectación por parte de políticos, parlamentarios, sociedad civil y diversos actores económicos y sociales.

*Licenciado en Ciencia Política por la UAM-Iztapalapa. Máster en Doctrina Social de la Iglesia por la Universidad Pontificia de Salamanca – IMDOSOC. Director Editorial de Yo Influyo

El 22 de noviembre de 1963 fue asesinado John F Kennedy, el vicepresidente Lyndon B. Johnson tomó protesta como presidente y fue el candidato del Partido Demócrata en esa elección.

http://w2.vatican.va/content/paul-vi/es/speeches/1965/documents/hf_p-vi_spe_19651004_united-nations.html

 El 26 de marzo de 1979 se firmó la paz entre Israel y Egipto en Washington DC. Los acuerdos -que principalmente se refieren a límites territoriales- fueron para resolver el conflicto árabe-israelí.

http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/speeches/1979/october/documents/hf_jp-ii_spe_19791002_general-assembly-onu.html

 La firma de los Acuerdos de Dayton en París, el 14 de diciembre de 1995, puso fin a este conflicto bélico en la extinta Yugoslavia.

http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/speeches/1995/october/documents/hf_jp-ii_spe_05101995_address-to-uno.html

w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/speeches/2008/april/documents/hf_ben-xvi_spe_20080418_un-visit.html

 El matrimonio entre personas del mismo sexo con carácter federal fue aprobado el 26 de junio de 2015.

Carta encíclica Laudato SI’.