Mensaje Emmo. Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera. Asamblea XXXII Asamblea Anual IMDOSOC

Mensaje Emmo. Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera. Asamblea XXXII Asamblea Anual IMDOSOC

876

Mensaje del Emmo. Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México, al IMDOSOC en la XXXII Asamblea General Ordinaria.

12 de abril de 2016

Muy queridos hermanos y hermanas:

Les agradezco la invitación y la oportunidad de dirigirme a ustedes en este día. Es un gusto estar de nuevo en IMDOSOC, en el marco de la celebración de su trigésima segunda Asamblea General Ordinaria. Siempre es una alegría para mí participar con ustedes de un año más de logros.

La presencia de IMDOSOC en el último año ha sido relevante. Su trabajo en el ámbito eclesial y social se ha convertido en pieza clave para despertar conciencias y fomentar acciones. Su incidencia es cada vez mayor debido a una propuesta de formación sólida y vivencial, a sus publicaciones, tanto impresas como digitales, y a sus actividades de difusión de la doctrina social cristiana.

También se ha vuelto importante lo que IMDOSOC ha propuesto en los foros que ha promovido y en los que ha sido invitado para aportar su experiencia.

Traigo a la memoria, por ejemplo, las actividades acerca de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, los espacios de análisis que han promovido para analizar temas actuales, su participación en el encuentro de movimientos católicos Juntos por México, las presentaciones de libros, todas las actividades alrededor de la encíclica Laudato Si´.

La presencia de IMDOSOC a propósito de la visita del Santo Padre a México, le dio una visibilidad que durante mucho tiempo no había tenido y que la sociedad y la Iglesia agradecemos.

Han pasado dos meses desde la visita del Papa Francisco a nuestro país. Hemos de sentirnos orgullosos y bendecidos, pues México ya ha recibido siete veces la visita de un Papa: san Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco han pisado tierras mexicanas, como misioneros de la fe.

El Papa Francisco señaló previamente a su visita que sería un peregrino en busca de la fe del pueblo mexicano. Claramente expresó que no vendría como rey mago a dejarnos regalos, ideas o soluciones; dijo que vendría como misionero de la misericordia y de la paz, a buscar en el pueblo mexicano esa manera de vivir la fe, para conocerla y contagiarse de ella.

El Papa conocía bien la realidad mexicana. Ya durante la visita viajó a lugares significativos y escuchó los testimonios de jóvenes, trabajadores, indígenas, presos, familias. En cada una de esas ocasiones nos animó a tener esperanza y a encontrar soluciones, que no pueden venir de fuera; han de venir de nosotros mismos.

La fe del pueblo mexicano se vio fortalecida con esta visita papal y para que sea una fe viva, debe ser una fe que se traduzca en obras, en compromisos concretos para ayudar a resolver los problemas que aquejan a México.

Cada uno de nosotros ha de fortalecer su fe y actuar en consecuencia: sacerdotes, obispos, religiosos, laicos, jóvenes, indígenas, trabajadores, empresarios, políticos… todos hemos sido interpelados.

En los mensajes del Papa, claramente se leen tareas específicas que hemos de realizar si queremos modificar la realidad, si queremos ayudar a resolver los problemas sociales que nos agobian.

El Papa Francisco vino a México como el sembrador para echar la semilla; de nosotros depende que esa semilla eche raíces, crezca y dé frutos.

Y creo que IMDOSOC puede ayudar a que la semilla fructifique. Algunos de los compromisos que puede asumir podrían ser el fomento de la participación del laico y la difusión de la doctrina social cristiana, temas que el Papa Francisco enfatizó en su mensaje al mundo del trabajo, en donde señaló que:

“la única pretensión que tiene la doctrina social de la Iglesia es velar por la integridad de las personas y de las estructuras sociales. Cada vez que, por diversas razones, ésta se vea amenazada o reducida a un bien de consumo, la doctrina social de la Iglesia será voz profética que nos ayudará a todos a no perdernos en el mar seductor de la ambición […] esto que dice la doctrina social de la Iglesia no es en contra de nadie, sino a favor de todos”.

Y más adelante nos dice en el mismo mensaje: “Los invito a soñar el México que sus hijos se merecen; el México donde no haya personas de primera, segunda o de cuarta, sino el México que sabe reconocer en el otro la dignidad de hijo de Dios”.

Para hacer realidad este sueño es importante la participación del laico en los diferentes ámbitos de la realidad social para hacer la diferencia, para modificar las situaciones en las que la dignidad de la persona humana se ve vulnerada.

El Papa recordó el valioso papel que desempeñan los laicos en la ayuda y protección a los migrantes o en brindar esperanza a los presos. Es muy importante la participación activa de los laicos en los distintos ámbitos en donde los pastores no podemos actuar.

El testimonio y el trabajo conjunto de los laicos con los pastores, y entre los mismos laicos, será decisivo para que el Evangelio de Cristo permee las realidades sociales.

En reiteradas ocasiones, el Santo Padre ha enfatizado la urgencia de que la participación de los laicos sea mucho más activa. En su viaje apostólico a Cuba y Estados Unidos, señaló durante la homilía en la catedral de Filadelfia que “uno de los grandes desafíos de la Iglesia en este momento es fomentar en todos los fieles el sentido de la responsabilidad personal en la misión de la Iglesia”.

El Papa Francisco nos dijo que es necesario velar por la integridad de las personas y las estructuras sociales. ¿Qué es velar? Es mantenernos alerta ante los grandes problemas actuales: la violencia, la corrupción, la pobreza, la exclusión, la cultura del descarte, el narcotráfico, la resignación, las esclavitudes modernas.

¿Qué hacer ante estas realidades? En primer lugar, señalar las injusticias, porque una realidad injusta perdurará si permanece oculta. En segundo lugar, compartir la alegría del Evangelio, porque el mensaje de Jesucristo es alegría, es el amor al prójimo. Y, en tercer lugar, acompañarnos, porque el trabajo de una persona, de una institución, es valioso, pero corre el riesgo de permanecer aislado y sin dar frutos.

Si nos acompañamos y trabajamos juntos cada uno en lo que nos corresponde, los pasos que demos para enfrentar los problemas sociales serán determinantes. Por ejemplo, ante la corrupción, aplaudo que IMDOSOC apoye la iniciativa ciudadana Ley 3 de 3, que es un esfuerzo de muchas personas e instituciones para acabar con ese cáncer que es la corrupción.

Ante la pobreza, la Acción Ciudadana Frente a la Pobreza es otro esfuerzo que IMDOSOC impulsó y que continúa apoyando para ayudar a reducir la pobreza en todas sus manifestaciones.

Y así podría enumerar este tipo de esfuerzos que constan como ejemplos de que el trabajo conjunto de personas e instituciones rinde frutos.

También es necesario dar testimonio de la misericordia de Dios para que toda la humanidad viva más acorde con su plan. En Misericordiae Vultus, el Papa Francisco nos recuerda que siempre tenemos la necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Y esta contemplación no se desliga de la realidad histórica, porque esta reflexión nos revela la dignidad de la persona humana.

Ante los problemas actuales, las injusticias y la globalización de la indiferencia, el testimonio de la misericordia de Dios nos fortalece y anima para anunciar la Buena Nueva.

La indiferencia ha pasado de ser un problema personal o espiritual, a volverse un problema de índole social. Así lo discierne el Santo Padre en el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año. La indiferencia ante Dios y ante el prójimo ha provocado los conflictos locales y globales que vivimos en la actualidad.

Por ello, con el Papa Francisco, les invito a vencer la indiferencia con ejemplos de solidaridad y misericordia. “La misericordia es el corazón de Dios […], es el amor a los demás […], es la medida con la que Dios juzgará nuestras acciones”. Cuantos más signos de misericordia seamos para el mundo, alcanzar la paz en nuestra sociedad será un objetivo cada vez más cercano y asequible.

No puedo dejar de recordar que el cuidado de la creación, de nuestra casa común, también es un signo de misericordia para con Dios que nos ha dado este regalo; para con nuestro prójimo, sobre todo con los más vulnerables, que tienen el derecho a disfrutar de los bienes de la tierra y que, en muchas ocasiones, les arrebatamos, de manera voluntaria o involuntaria, consciente o inconsciente.

Es urgente la acción local y global, personal y colectiva, para dar marcha atrás al camino de destrucción de la casa común. Ha dicho el Papa Francisco en Laudato Si’ que “si de verdad queremos construir una eco­logía que nos permita sanar todo lo que hemos destruido, entonces ninguna rama de las ciencias y ninguna forma de sabiduría puede ser dejada de lado, tampoco la religiosa, con su propio lenguaje […] Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales”.

En esto IMDOSOC también tiene tareas que hacer: seguir difundiendo la encíclica Laudato Si’, promover foros y espacios de reflexión, profundizar en los mensajes sociales del Papa en México, promover acciones culturales, como la exposición fotográfica que lanzaron en conjunto con CONABIO para promover la formación de la conciencia ecológica y seguir fomentando el diálogo con las culturas, los jóvenes y el mundo académico.

Este año se cumplen 125 años de la publicación de la encíclica Rerum Novarum y 25 años de Centesimus Annus; es la oportunidad para que IMDOSOC señale la relevancia de la doctrina social cristiana, como un aporte de la Iglesia a la sociedad, porque contribuye con la reflexión acerca de lo social y, sobre todo, porque mueve a la acción transformadora de la realidad.

Como lo decía al inicio, la acción del IMDOSOC ha sido notable; por ello, los invito a continuar presentes y activos, como referencia obligada acerca de la reflexión de lo social. Tienen el compromiso de seguir formando, de guiar y promover acciones que sigan siendo acordes con su misión: “ayudar a construir una realidad social más justa a la luz del Evangelio”.

También quisiera pedirles su interés y compromiso en dos cosas, que, para su servidor son muy importantes, la urgente necesidad de hacer presencia en la constitución de esta Ciudad de México, creo que, no podemos desentendernos de esta realidad, México está viviendo, la Ciudad de México está viviendo un momento importante desde el punto de vista jurídico e IMDOSOC no puede ser indiferente a este acontecimiento y segundo el aprovechar al máximo la reciente encíclica del Santo Padre Amoris Laetitia es importantísimo impulsar los trabajos a favor de la familia, a ustedes no tengo que convencerlos de la importancia que tiene la familia para la solidez de nuestra sociedad, para la solides de nuestra Iglesia.

Los felicito por sus logros y pido a Dios que los bendiga con frutos de paz y misericordia.

Muchas gracias.