¡Por un México más justo! Obispos mexicanos e IMDOSOC

¡Por un México más justo! Obispos mexicanos e IMDOSOC

Ciudad de México a 16 de mayo de 2016

Mons. Francisco Guillermo Escobar (Obispo Teotihuacán) (consejero del IMDOSOC):

Ayer conmemoramos el 125 aniversario de la publicación de la encíclica Rerum Novarum (15 de mayo de 1891), documento con el que se inicia formalmente el Magisterio Social de la Iglesia, es decir, la aplicación práctica del Evangelio en la economía, la política, formación de comunidad y participación social.

Su repercusión a nivel mundial fue inmensa. En México, la encíclica vino a despertar la conciencia de los católicos sobre diversos problemas sociales. Mediante una treintena de Congresos Católicos, Congresos Agrícolas y Semanas Sociales, se impulsó el compromiso, participación y organización de los católicos a nivel nacional en movimientos de campesinos, sindicatos, cooperativas, cajas de ahorro, periodismo e incluso en la política, llegando a influir en el reconocimiento de derechos fundamentales de los obreros en el art. 123 de nuestra Carta Magna en 1917.

Actualizar el mensaje de fondo de Rerum Novarum, nos lleva a reflexionar sobre los graves problemas que enfrentamos como nación. Es pertinente hoy cuestionarnos sobre asuntos como si ¿Se sigue viendo al trabajador como una mercancía negando su dignidad fundamental de ser persona? ¿Existe realmente el derecho de los trabajadores a asociarse de manera libre? ¿Se ha erradicado el trabajo infantil? ¿Existe igualdad de oportunidades para las mujeres trabajadoras? ¿Todos los mexicanos gozan de un salario justo? ¿La seguridad social y el sistema de pensiones responden a las necesidades de los trabajadores? ¿El actual sistema político y económico es la causa de pobreza y degradación de los trabajadores?

Fray Luis Javier Rubio (consejero del IMDOSOC):

A pesar de los grandes avances tecnológicos, la problemática de los trabajadores, así como la falta de oportunidades, ponen a un gran sector de la población en situación de vulnerabilidad. En México el 1% de la población más rica tiene el 21% del ingreso total, mientras que hay más de 55 millones de pobres, de ellos 11.4 millones en extrema pobreza, lo que demuestra la desigualdad y la falta de oportunidades, especialmente a nivel laboral.

El ambiente de corrupción, impunidad y violencia, los bajos salarios, los problemas de seguridad, vivienda, educación, el incremento del desempleo, el empleo precario, la economía informal con sus graves consecuencias, el sistema de salud, las jubilaciones y pensiones inciertas y precarias; así como la fuerte desconfianza social hacia los gobernantes, políticos y sindicatos; son retos fundamentales para lograr una sociedad justa y en paz.

Como Iglesia reconocemos que esta situación injusta no puede continuar, necesitamos vivir una impostergable renovación en la sociedad, bajo la clave de la esperanza, la amistad cívica y la cultura del encuentro. Sabemos que el bien como la esperanza y la solidaridad, deben promoverse.

Mons.  Adolfo Miguel Castaño, Obispo de la tercera vicaría de la Arquidiócesis Primada de México. (en representación del Cardenal Norberto Rivera Carrera)

Es urgente que el bien común sea una aspiración y una realidad, que tengamos una economía incluyente y una democracia verdaderamente participativa que reduzca significativamente la desigualdad social y económica. Como lo ha señalado el Papa Francisco en varias ocasiones “La desigualdad es la raíz de los males sociales”.

En este sistema injusto, marcado por la cultura del descarte, que sacrifica a los que menos tienen, tenemos que alzar la voz y trabajar para cambiar esta realidad que sólo privilegia un sistema individualista y egoísta que niega la solidaridad.

La necesidad de resolver las causas estructurales de la pobreza no puede esperar, nos compete a todos, ya que de lo contrario podría llevarnos a nuevas y más profundas crisis. ¡Urge promover una sociedad más participativa y responsable!

Estamos a tiempo de reparar las graves injusticias que vivimos, estamos a tiempo de crear relaciones sociales más justas. Tenemos que decir no, a un sistema de exclusión e iniquidad, de violencia y desprecio por los más débiles. Tenemos que decir no a una economía y a un sistema político que mata. No podemos mantenernos indiferentes ante la realidad. Para poder trabajar en ello se requieren espacios de reflexión, análisis y generación de propuestas.

Lucila Servitje Montull (Vicepresidenta del IMDOSOC)

Las provincias eclesiásticas de México y Tlalnepantla, junto con el IMDOSOC, impulsaremos “Jornadas Sociales” que nos permitan reflexionar a la luz del Evangelio el papel de la Iglesia y la sociedad ante los problemas de desigualdad y precariedad laboral en el México de hoy, a fin de generar una propuesta social que favorezca la equidad y la justicia.

Hoy, a 125 años retomamos las palabras de León XIII “La Iglesia, nunca ni bajo ningún aspecto regateará su esfuerzo, prestando una ayuda tanto mayor cuanto mayor sea la libertad con que cuente en su acción… La caridad es el antídoto más seguro contra la insolvencia y el egoísmo del mundo”

“La única pretensión que tiene la doctrina social de la Iglesia es velar por la integridad de las personas y de las estructuras sociales… nos ayudará a todos a no perdernos en el mar seductor de la ambición”, nos recordó el Papa Francisco en Ciudad Juárez; lo que nos compromete a obispos, laicos y personas de buena voluntad a conocer, profundizar y sobre todo vivir el Pensamiento Social Cristiano, que responde a las “cosas nuevas” que significan un reto para vivir el bien común.

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