Primeros pasos

Primeros pasos

1273

Con estas esperanzas nació la Asociación Mexicana de Promoción y Cultura Social, A.C., nombre explícitamente no católico en un país donde todavía la ley condenaba todo aquello que estuviera formalmente vinculado con la Iglesia católica.

Se adquirió para ella la propiedad ubicada en la calle de Pedro Luis Ogazón, núm. 56, en la colonia Guadalupe Inn, que en palabras de Salvador Domínguez dio “casa” e identidad al instituto, donde sigue funcionando hasta la fecha. El inmueble fue remodelado por el Arq. Ignacio Mariscal y bendecido con el beneplácito del Cardenal Ernesto Corripio Ahumada el 6 de diciembre de 1983. Su estructura organizacional se basó inicialmente en una Asamblea formada por 38 asociados activos y 172 miembros asociados; una comisión de vigilancia integrada por dos miembros: un consejo directivo compuesto por 24 socios y seis comisiones de consejo: académico, de difusión, de relaciones, financiero, de organización y de casa, organización que ha sufrido algunos cambios estructurales en el tiempo, pero cuya base fundamental se mantiene.

En la segunda reunión del grupo organizador se propusieron diversos nombres para la organización, pero de lo que había certeza era de que debía llevar las palabras “instituto, mexicano y sociales”, sugeridos al P. Jesús Vergara Aceves, S.J. como gestor del nombre.

En la sexta reunión de organización se informaba a los asistentes que no había dificultad para el nombre propuesto, aunque sí en cuanto al objetivo de “difundir la doctrina social cristiana”, en tanto que la Secretaría de Relaciones Exteriores consideraba que infringía el artículo 27 constitucional. No obstante, los miembros decidieron mantener ese objetivo en tanto que “no es algo de tipo cultual, sino de tipo cultural y académico”, y así permanecería en el tiempo.

La constitución legal tuvo lugar el 27 de junio de 1983 con la participación de 211 asociados fundadores y con un patrimonio inicial de cuarenta millones de pesos. El IMDOSOC fue creado como medio, no como un fin, para apoyar a la Iglesia en comunión con la Jerarquía. El Cardenal Roger Etchegaray, en su aceptación como Presidente Honorario del IMDOSOC, invitó al Instituto a “no considerar nuestro trabajo como propiedad, sino como don para el servicio de la Iglesia en México”.
Lo cual quedó reafirmado en las palabras de Bernardo Pacheco al asumir que el IMDOSOC: como la Iglesia es un medio y no un fin en sí mismo… Queríamos y queremos ser un instrumento más que contribuya a la formación de la conciencia social solidaria de los mexicanos, pues vemos como un escándalo que en un país mayoritariamente católico, se vivan situaciones de pobreza, injusticia, explotación, violación de derechos humanos fundamentales…, y que la fe no tenga la fuerza suficiente para transformar desde adentro valores, conductas, actitudes y estructuras.

Artículos similares

509

1408