Principios de la doctrina social de la Iglesia (parte 1 de 2)

Principios de la doctrina social de la Iglesia (parte 1 de 2)

Lo más importante, trascendente y eficaz de la doctrina social de la Iglesia son sus principios permanentes e inmutables, los cuales representan un patrimonio de reflexión, parte esencial del mensaje cristiano. Estos principios indican las vías posibles para edificar una vida social buena.

  • El principio fundamental de la doctrina social de la Iglesia es la dignidad de la persona humana y sus derechos. Se funda de manera radical en el hecho de que cada hombre, cada mujer, ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Y es por esto que la dignidad del hombre proviene de su componente espiritual, que se expresa a través de aquellas potencias o facultades, como la inteligencia y la voluntad. Estas facultades humanas entran en relación profunda una con la otra y permiten así la aparición de la libertad.

Cabe mencionar que la dignidad humana es una categoría que no cambia ni aumenta ni disminuye y es igual para todo ser humano en tanto que existe y es.

La dignidad absoluta de la persona humana constituye un tema que es especialmente subrayado y tratado en nuestra época, y por esto se ha podido llegar a declaraciones jurídicas a nivel universal, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que fue adoptada por la III Asamblea General de las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948 en París, Francia.

Para que dichos documentos sobre derechos humanos no sean letra muerta, la Iglesia no ceja en su esfuerzo por que la comunidad internacional no viole la dignidad de ningún ser humano bajo ningún pretexto; por eso, al evangelizar propone su doctrina social.