“Riqueza, vanidad y el orgullo”: tres tentaciones que nos deshumanizan.

“Riqueza, vanidad y el orgullo”: tres tentaciones que nos deshumanizan.

Boletín 003

Mensaje Social del Papa Francisco

 

Jefe de información y/o reportero de la fuente

 

“Riqueza, vanidad y el orgullo”: tres tentaciones que nos deshumanizan.

 

Con un mensaje espiritual y ético dicho en el municipio de Ecatepec, Estado de México, lugar que más pobreza concentra, donde el índice de feminicidios es amplio y ante más de 350 mil personas, la mayoría paupérrimas  que viven en condiciones de violencia, el Papa Francisco habló del tiempo de cuaresma a partir del Evangelio de las Tentaciones de Jesús como un “tiempo de conversión”.  De frente a esa realidad de indiferencia cuestionó: “Cuántas veces hemos tenido que llorar y arrepentirnos por darnos cuenta que no hemos reconocido esa dignidad en otros”. Y después confirmó: “Cuántas veces —y con dolor lo digo— somos ciegos e inmunes ante la falta del reconocimiento de la dignidad propia y ajena”. Estas palabras confirman el interés que tenemos en el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC) de buscar al otro, especialmente al más necesitado, al excluido, a quien vive en las periferias existenciales y aún geográficas.

Tres tentaciones a las que nos exponemos todos: la riqueza, la vanidad y el orgullo. La riqueza “adueñándonos de bienes que han sido dados para todos y utilizándolos tan sólo para mí o «para los míos». Esta referencia al bien común y al destino universal de los bienes, es fundamental para hacer una sociedad menos desigual y más justa.

Llama a no educar a los hijos para tener un pan mal habido que describe mucho a nuestra sociedad: “En una familia o en una sociedad corrupta ese es el pan que se le da de comer a los propios hijos”.

La otra tentación, la vanidad, “esa búsqueda de prestigio en base a la descalificación continua y constante de los que «no son como uno»”. Esta forma de no reconocer al otro ni a su dignidad, atenta contra la persona, especialmente contra las que son distintas a uno, es la forma de exclusión y la discriminación, lo contrario a la exclusión que ha sido una de las propuestas permanentes del Papa Francisco.

La tercera tentación, del que se pone encima de los demás “el orgullo, y que reza todos los días: «Gracias te doy Señor porque no me has hecho como ellos».

Lo que impide construir comunidad y una sociedad solidaria, o como dice el Papa “una sociedad dividida y enfrentada. Una sociedad de pocos y para pocos”. Es esa vida egoísta.

El Papa Francisco es muy claro, el reto para los católicos es alejarse  de la seducción del “dinero, la fama y el poder”.

Durante su mensaje del Angelus, el Papa Francisco nos hace un llamado a la solidaridad, a esa que hemos olvidado con los que más nos necesitan: “Un cristiano no puede menos que demostrar su solidaridad… no puede quedar insensible ante la realidad”.

En un municipio caracterizado por la violencia y la pobreza; hizo un llamado a la acción “que nos ayude a levantar la cabeza y esperar con ganas la aurora”… “para solucionar la situación de aquellos a quienes aún no ha llegado el pan de la cultura o la oportunidad de un trabajo honorable… para hacer realidad sus legítimas aspiraciones”.

Invita al cristiano a “estar siempre en primera línea… para mejorar la situación de los que sufren necesidad”  que ayuden a esta “bendita tierra mexicana una tierra de oportunidad. Donde no haya necesidad de emigrar… ni necesidad de ser explotados para trabajar; donde no haya la necesidad de hacer de la desesperación y la pobreza de muchos el oportunismo de unos pocos”.

Y ante la grave crisis de violencia, sin mencionarlo en forma directa a los feminicidios ni las ejecuciones y la declaración de “alerta de género” para once municipios del Estado de México, las palabras del Papa nos llaman a revertir la situación donde esta “tierra no tenga que llorar a hombres y mujeres, a jóvenes y niños que terminan destruidos en las manos de los traficantes de la muerte”.

También el Papa hace un llamado a no olvidar su cultura y tradiciones, con sus luces y sus sombras  y a tener la certeza de que “heredarán el fruto vivo de la fe” la certeza de su cercanía y solidaridad.

Sin duda esta mañana las palabras del Papa Francisco nos alientan a trabajar por el bien común, la solidaridad y el respeto por la dignidad de cada persona para hacer una sociedad más justa, principios de la Doctrina Social de la Iglesia que en el IMDOSOC proponemos para vivirlos en la sociedad.

Imdosoc, 14 de febrero de 2016