Una religión para la democracia

Una religión para la democracia

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La actual globalización económica no solamente está produciendo una hegemonía del dinero, con sus graves consecuencias en el ámbito de la justicia y de la política internacional, sino también una uniformización mental y de comportamientos sociales en la sociedad consumista y del bienestar, que despersonaliza a los individuos y a los grupos sociales. La crisis de identidad que esto conlleva está produciendo, como creación, el intento por recuperar “la diferencia”, la “memoria cultural”. Pero la más preocupante de este fenómeno es que, entre otras cosas, se está convirtiendo en un arma legitimadora, por parte de los que sufren la exclusión económico-política, para condenar y oponerse a los que les excluyen. Aquí puede estar una de las causas de fundamentalismo e integrismo religiosos y del fenómeno  letal del terrorismo. Frente a este reto puede jugar su baza el diálogo intercultural, y el interreligioso en particular, en un mundo, por otro lado, cada vez mas multicultural e interrelacionado. Ello puede ser una ocasión pa-ra descubrir lo que nos une más allá y en las propias diferiencias, y para la recuperación del humanismo y de la “sabiduría olvidada”, que conservan valores inalienables a los que parecemos haber renunciado.

Manuel Fernández  del Riesgo