XXXIII Asamblea Anual

XXXIII Asamblea Anual

MENSAJE DEL PRESIDENTE DEL IMDOSOC ROMÁN URIBE MICHEL

CIUDAD DE MÉXICO, 2 DE MAYO DE 2017.

Cumplo con la obligación y el gusto de informar a esta Asamblea los trabajos realizados por el Instituto en este mi último año en el honroso cargo de Presidente. Dichos trabajos se enumeran puntualmente en el material grá co que aquí presentamos, hemos sido cui- dadosos de plasmar en forma objetiva, nunca triunfalistas, las actividades y alcance de nuestra labor; sobra decir que los mismos son definitivamente producto del compromiso y entrega de nuestro personal operativo y la invaluable participación de la mayoría de nuestros consejeros en las diferentes comisiones que tuvieron a su cargo.

Quisiera mencionar y agradecer a todos y cada uno de ellos por su nombre, no lo hago por obvio de tiempo, pero permítanme resaltar el valioso apoyo que en todo momento recibí de mi Comité Ejecutivo: la maestra Lucila Servitje y el maestro Enrique Mendoza en su calidad de Vicepresidentes, al Lic. Manuel Gómez Díaz como secretario, al Lic. Sergio Castro, nuestro tesorero y a la Lic. Mary Paz Sáenz, quien a pesar de otros importantes compromisos nos acompañó como vocal.

Tanto mayor es mi gratitud hacia ellos cuanto más corto mi merecimiento de su ayuda y amistad.

Mención aparte merece, el agradecimiento a mi esposa quien ha sido tan paciente conmigo en estos tres últimos años, bueno más bien en los últimos 44 años, gracias Teté.

Pusimos nuestro mejor empeño en incidir en temas tan sensibles como el análisis y difusión de los importantes documentos pontificios generados en los últimos meses, el lacerante y urgente tema de la migración forzada que no solo a nuestro país, sino a muchas otras partes del mundo está impactando como una verdadera crisis humanitaria. El re- cuento de cursos, publicaciones, conferencias, talleres y coloquios, así como nuestra situación nanciera se encuentran en este informe, serán ustedes los mejores jueces y estamos siempre abiertos a su escrutinio y comentarios.

No puedo dejar de reconocer la siempre importante y fraterna cercanía de nuestros pastores. En este período tuvimos la gracia de reunirnos en una sesión plenaria con los 22 Obispos de las provincias de México y Tlalnepantla, con quienes hemos retomado las jornadas sociales, confío que el Espíritu Santo seguirá inspirando este trabajo de largo alcance.

El Señor permita que la nueva Presidencia y su Comité Ejecutivo con renovados ánimos den continuidad a todos estos trabajos, estoy seguro que así será pues queda en manos de católicos comprometidos e inteligentes.

En noviembre del año pasado junto a una de las estas más grandes de nuestra fe, la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, éramos testigos de la clausura del Jubileo extraordinario de la misericordia, ese año turbulento por tantas razones en que fuimos llamados por el Santo Padre a re exionar y practicar la misericordia.

No olvidemos que el Reino de Dios se hace presente ahí donde la misericordia se hace presente. Publicamos en esa misma fecha nuestro número mensual “Signo de los Tiempos”, precisamente titulado “Testigos” hacíamos un sencillo recuento de muy queridos compañeros de viaje en esta aventura llamada IMDOSOC.

Escribimos sobre Salvador Domínguez Reynoso que hacía apenas unos días antes, el 7 de septiembre, había fallecido; del Ing. Bernardo Pacheco, de Monseñor Talavera, del Cardenal Van Thuan y de Don Lorenzo Servitje Sendra, quién iba a pensar que Don Lorenzo fallecería unos pocos meses después y se uniría en la casa del Padre con su “compañero” como se llamaban mutuamente Salvador y él. Por cierto la última vez que tuvimos la dicha de tener a Don Lorenzo en este auditorio, fue precisamente el 9 de septiembre del año pasado, escasos dos días posteriores a la muerte de Don Salvador, quien no quiso que se suspendiera la celebración de los 25 años de CCB (Comunicación Cristiana de Bienes), otra de las grandes y queridas instituciones de la familia Reynoso.

Dios tenga en su gloria a esos dos pilares de nuestra institución y nos permita honrar su legado trabajando por sus ideales. Hablamos de ellos como testigos sobre todo del mensaje evangélico quienes con sus obras lo predicaron.

En esta línea de ideas, ese mismo año fuimos receptores de un legado, entiendo que fue el primero en la historia del Instituto, por parte de la Sra. Cristina Valladares de Quintero, quien generosamente pensó en el Imdosoc, dicho gesto nos conmueve, nos compromete y de alguna forma nos demuestra el cariño y reconocimiento de la utilidad del trabajo que algunas personas conceden al Imdosoc.

Una reflexión final: una de las tareas más urgentes de la Iglesia de hoy es conseguir que la fe llegue como buena noticia. Con frecuencia entendemos la evangelización como una tarea casi exclusivamente doctrinal. Evangelizar no significa solo anunciar verbalmente la palabra de Dios, sino hacer presente en la vida de las gentes la fuerza humanizadora, liberadora y salvadora que se encierra en el acontecimiento y la persona de Jesús. Los cristianos hemos confundido muchas veces la evangelización con el deseo de que se acepte socialmente nuestro cristianismo. Las palabras de Jesús llamándonos a ser sal de la tierra y luz del mundo nos deben de impulsar a combatir ese egoísmo brutal e insolidario en el que vivimos.

Seguir a Jesús es creer lo que Él creyó, dar importancia a lo que Él le dio importancia, interesarse por lo que Él se interesó, defender las causas que Él defendió, mirar a las personas como Él las miró, confiar en el Padre como Él con ó, enfrentarnos a la vida como Él se enfrentó. Tenemos que aprender de Jesús a conjugar tres verbos decisivos: escuchar, acoger y acompañar.

Dios nos permita perseverar en la construcción de su Reino. Muchas gracias.

Pascua del 2017.

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