Educación, cuestión de amor y responsabilidad

¡Cómo no seguir los pasos de la VIII Jornada en torno a la pedagogía contextual liberadora con todo lo que se expuso, se comentó y se vivió en ella!


El Papa Francisco nos recuerda que cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en «los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad», (LS 5).


Tenemos tanto que seguir aprendiendo respecto a la educación 4.0

que hacer, que recordar momentos tan significativos de la VIII

Jornada como las palabras inicial es de nuestra directora Karen Castillo Mayagoitia, le dan al Seminario Paulo Freire una razón para seguir trabajando en pro de una educación que humaniza, una educación acorde con el Pacto Educativo Global.



Karen Castillo nos dijo:

Llegar hoy a la VIII Jornada en torno a la pedagogía contextual liberadora es parte de un camino que, si sabemos sumar o contar, no es el resultado de un consecutivo donde después de la sexta vino la séptima y ahora toca la octava. Por el contrario, es el fruto de algo que, si bien lleva una secuencia, ha sido dinámico y se ha ido enriqueciendo año con año desde la capacidad que hemos tenido para cuestionarnos, para conocer y para descubrir.

Así, dentro del Seminario Paulo Freire hemos descubierto y coincidimos en que la educación es mucho más que aprender a sumar, escribir, conocer los personajes importantes de la historia, identificar las especies o releer las encíclicas y ubicarlas en una línea del tiempo.

Aprendimos que sumar es entrelazar experiencias, voces, sensibilidades, conocimientos, aprendizajes, luchas y convicciones.

Descubrimos también que escribir no se limita a utilizar letras para que digan lo que alguien nos dicta, sino que es usar la creatividad, comunicar, dar sentido, permitir volar la imaginación y la esperanza, visibilizar otras realidades; que las palabras construyen un lenguaje, que el lenguaje también se alimenta de gestos y signos, y que los gestos y signos dan sentido y significado.

Nos hemos encontrado con algunos personajes que han hecho historia, no sólo porque alguien nos contó de ellos o porque aparecen en los libros de texto, sino porque han aportado a la transformación de las estructuras sociales, económicas y políticas o porque han sabido defender sus convicciones, trabajando por la justicia, por los derechos, por la no discriminación, por la reconstrucción del tejido social y por la paz.


Ha sido espacio también para identificar que la gran diversidad de especies con que co-habitamos la casa común, no están ahí para satisfacer nuestras necesidades, sino que son parte de la creación y que estamos llamadas y llamados a co-relacionarnos desde el respeto y el cuidado.


La Doctrina social cristiana ha sido eje porque la hemos leído a la luz del Evangelio y el Evangelio lo hemos orado desde reflexiones, principalmente con José María Castillo, que nos colocan desde la mirada de Jesús; un Jesús que ante todo sabe mirar y abrazar la humanidad, la vulnerabilidad y la pobreza.


Por eso, más allá de números, nombres y fechas, tenemos claro que hablar de educación es saber poner rostros, historias, acontecimientos, encuentros, gozos y fatigas, dolores y esperanzas. Reconocemos también, que más que memorizar es hacer memoria; más que conocer una cultura es generar espacios de encuentro intercultural; más que hablar de una religión, es descubrirnos desde la riqueza y las búsquedas de justicia y paz en las religiones.

Desde esta mirada, es necesario asumir que todas y todos somos educadores; y en ello hace sentido que IMDOSOC se sume a la propuesta y los deseos del Papa, un Pacto Educativo Global. Un compromiso por la educación como “una de las formas más efectivas para humanizarnos, como una cuestión de amor y responsabilidad, como una semilla de esperanza”.


Y ante lo expuesto por Karen Castillo, queda muy bien leer lo que el Dr. Javier Sierra nos dice en su artículo “Una crisis sin precedente”: “…Es el momento de considerar las lecciones aprendidas y reconfigurar los espacios, el tiempo, la tecnología y sobre todo a las personas para vislumbrar ambientes educativos más efectivos y eficientes.


Los sistemas educativos necesitan comenzar a ser mejores en la comunicación de necesidades y en la construcción de soportes para el cambio, la innovación y la resiliencia. Pero no solo los sistemas educativos, hay otras situaciones problemáticas que también necesitan estos mismos elementos.


Uno de los problemas más severos es el cambio climático, que forma parte de una red de otros problemas como: la migración, la contaminación, la pobreza, la destrucción de la naturaleza, la corrupción y el racismo. Todos requieren acciones inmediatas. Todos requieren reconfiguración de los espacios, el tiempo, la tecnología y las personas.


Te invitamos a leer el artículo completo en:

https://alexandria21.digital/misdocumentos/boletines/2021-1007.pdf


Y a seguir profundizando en los temas expuestos tanto en la VIII Jornada como en la Educación 4.0.


¡Hasta la próxima!

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