Lenguaje, diálogo, transformación

Retomemos un poco del momento en que fue lanzado el Pacto Educativo Global por el Papa Francisco en el que nos dijo: “El pacto educativo debe abordar con valentía la inclusión, la atención a la diversidad, la igualdad de oportunidades, la equidad, la predilección por los pobres, por los que tienen dificultad en su aprendizaje por cualquier motivo. Facilitar el acceso a la escuela y a los recursos materiales o tecnológicos que su aprendizaje requiera. No una educación pobre para los pobres, sino una educación de calidad para todos.


Hemos de educar integralmente (corazón, cabeza y manos)... desde dentro, desarrollando todas las dimensiones, no solo su mente.

Hemos de educar integralmente (corazón, cabeza y manos). Enseñar no es educar. La persona se educa desde dentro, desarrollando todas las dimensiones, no solo su mente. Hay tres lenguajes: el lenguaje de la cabeza, el lenguaje del corazón y el lenguaje de las manos. La educación debe moverse en estos tres caminos. Enseñar a pensar, ayudar a sentir bien y acompañar en el hacer, o sea, que los tres lenguajes estén en armonía, que el niño, el muchacho, piense y sienta lo que hace, sienta lo que piensa y hace, y haga lo que piense y siente.


Por tanto, la educación está llamada a considerar a la persona en su integridad de alma y cuerpo, naturaleza y sobrenaturalidad, conocimiento y acción, libertad y gracia. En este marco, es evidente que el proceso educativo tiene un carácter no solo formativo, sino también humanizado y socializador, finalizado a hacer que el ser humano se descubra a sí mismo como persona en relación.



Hay que iniciar procesos de transformación como nos lo dijo el Papa Francisco en la encíclica Laudato si’, «la educación será ineficaz y sus esfuerzos serán estériles si no procura también difundir un nuevo paradigma acerca del ser humano, la vida, la sociedad y la relación con la naturaleza» (215). Nunca antes (en un contexto desgarrado por los contrastes sociales y carente de una visión común) había sido tan urgente la necesidad de un cambio de marcha que, a través de una educación integral e inclusiva, capaz de una escucha paciente y un diálogo constructivo, haga prevalecer la unidad sobre el conflicto. En este sentido es conveniente, dice el Papa, que se inicien procesos de intercambio y de transformación con todas las iniciativas necesarias para permitir que las generaciones futuras construyan un futuro de esperanza y paz.


Lenguaje, diálogo, transformación, pero… por qué es tan importante el lenguaje? Aprovechemos la lectura del artículo del Dr. Javier Sierra en el que esta semana nos explica su importancia en: https://alexandria21.digital/misdocumentos/boletines/2021-1111.pdf y entonces podemos ver que lo que nos pide el Papa Francisco cuando habla de tener esperanza para poder humanizar la educación es cuestión de encontrar el sentido de la vida al educarnos.


¡Hasta la próxima!

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