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Elecciones México 2024 ¿Y ahora qué?

Por David Vilchis


En un resultado electoral sin precedentes, Claudia Sheinbaum no solo ha ganado las elecciones presidenciales, sino que lo ha hecho con un margen que dobla a la de su contrincante más cercana, y con un porcentaje de votos que supera incluso al obtenido por Andrés Manuel López Obrador en 2018. Este resultado no solo la convierte en la primera mujer presidente, sino en la candidata electa más votada en la historia de México y, además, le otorga a su partido una mayoría calificada tanto en la Cámara de Diputados como, muy probablemente, en el Senado, algo que no se veía desde las épocas del PRI hegemónico.

Estos resultados son un claro indicativo de que, pese a errores y desaciertos, la mayoría de la ciudadanía respalda la gestión pasada y continúa apostando por el partido en el poder, mientras que la oposición es castigada. A falta de un análisis más profundo, a mi parecer, su mayor problema fue su desarticulación y desconexión con las necesidades y realidades del pueblo mexicano. La oposición falló rotundamente en entender y conectar con gran parte de la población; de ahí que fue incapaz de articular una crítica efectiva ni supo ofrecer alternativas viables.


Lamentablemente, estos problemas parecen contagiarse a ciertos sectores de la ciudadanía agudizando uno de los retos más significativos que enfrentamos actualmente: la polarización extrema. Durante y tras las elecciones, la sociedad parece dividirse en dos: por un lado, una ciudadanía "culta" preocupada por el país, y por otro, una masa "inculta" enfocada en sus intereses inmediatos. Esta división es peligrosa y socava los cimientos de nuestra democracia, porque relega a una gran parte de la población a la categoría de "manipulable" e "ignorante", ignorando sus legítimas preocupaciones y el hecho de que muchos, excluidos y al margen de los canales establecidos, trabajan, proponen, promueven y liberan a su modo.

¿Qué debemos hacer frente a este escenario? Es imperativo superar la tentación de cegarnos y desconocer la realidad; hacer un genuino examen de autocrítica, quitarnos la capa de la superioridad moral y reconocer las creencias, discursos y prácticas que nos impiden reconocer tanto nuestros propios sesgos y privilegios, como las necesidades y realidades de la sociedad mexicana en su pluralidad. Necesitamos construir una participación ciudadana que realmente dialogue y reconozca a todas las facciones de la sociedad mexicana, una que pueda ofrecer una crítica constructiva sin caer en la condescendencia o el elitismo. Una ciudadanía bien informada y activa que desde la colectividad y la participación comunitaria, exija transparencia y responsabilidad a sus representantes, así como se involucre en la toma de decisiones, especialmente en la política local y en los espacios comunitarios. Además, es crucial darle mayor importancia a las y los legisladores, conocerles y mantener una comunicación constante para asegurarnos de que estamos siendo bien representados.


Además, como bien señala el Instituto de Estudios sobre la Desigualdad, es fundamental abogar por reformas vitales, pero que no fueron prometidas por nadie en la contienda, como una reforma fiscal progresiva, la regulación del mercado inmobiliario, la reducción de la militarización, la mejora del sistema de salud y una política migratoria más humana, por poner unos ejemplos. Sobre estos temas, en las próximas semanas exploraremos estos temas en detalle en una serie de entradas de blog.

La elección ha terminado, pero nuestro trabajo como ciudadanos no ha hecho más que comenzar.

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1 Comment


Es increíble que Claudia Sheinbaum haya logrado un resultado tan contundente. ¿Qué crees que fueron los factores clave que llevaron a su victoria arrolladora? snake game

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