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Fentanilo y la crisis diplomática

Actualizado: 8 may 2023

Por Pedro Iniesta


El fentanilo es un opioide sintético que frecuentemente es usado como medicamento para contrarrestar fuertes dolores. El origen de este analgésico se remonta a 1960, siendo aprobado para su venta controlada en Estados Unidos en el año 1968. Durante los últimos años, el fentanilo ha sido razón y objeto de diversas controversias políticas y diplomáticas debido a que combatir su tráfico se ha vuelto cada vez más difícil.



En la actualidad, se le ha responsabilizado de que la sociedad norteamericana enfrente una “crisis de los opioides” debido al incremento de su contrabando y venta ilegales, el cual se debe a diversos factores. En primer lugar, es una droga extremadamente potente que requiere dosis muy pequeñas, facilitando su transporte y contrabando. Aunado a ello, también es sumamente adictivo, por lo que se incentiva su demanda, particularmente por la población norteamericana.


Se ha hablado de que el fentanilo es entre 50 y 100 veces más potente que la morfina, un opioide natural, lo que a su vez incrementa los riesgos de sobredosis: solo 2 miligramos son necesarios para provocarla. Según cálculos oficiales, en el país vecino, la crisis de los opioides ha dejado un saldo aproximado de 100 mil personas fallecidas debido a sobredosis de fentanilo y otras drogas.

Otro factor que ha facilitado el contrabando del fentanilo es la globalización. Como en muchos otros mercados de bienes, las cadenas productivas asociadas a la producción y distribución de opioides sintéticos ilegales se han fragmentado e internacionalizado durante las últimas décadas. Es decir, mientras en China se pueden producir los precursores químicos necesarios para fabricar los opioides sintéticos, estos se contrabandean y procesan en laboratorios clandestinos en México y Estados Unidos para obtener el producto final. En ese sentido, mientras las cadenas productivas se multiplican y complejizan, estas resultan mucho más difíciles de vigilar por las autoridades de los distintos países.

Aunado a ello, el hecho de que también exista un mercado “legal” de opioides sintéticos, facilita que algunas partes de las cadenas productivas se lleven a cabo de manera legal y, en otro momento, pasen al tráfico ilegal o al mercado negro. Es decir, los insumos chinos pueden entrar legalmente a Estados Unidos o México, para después ser contrabandeados y procesados por laboratorios clandestinos.


Además, también es posible que los agentes farmacéuticos que reciben el medicamento de manera legal lo trasladen al mercado negro al traficarlo directamente con los usuarios.

Sobre este último punto, las farmacias también han resultado un foco de contrabando muy importante. En los últimos días se ha observado la proliferación de casos de farmacias en el norte de México en el cual se encuentran medicamentos contaminados con fentanilo, lo cual se convierte en un riesgo no solo para la población usuaria de drogas, sino también para los pacientes de cualquier otro padecimiento que requieran algún medicamento en esas farmacias.


Sobre las tensiones diplomáticas, aunque la visita de Joe Biden a México durante la Cumbre de América del Norte (conocida como “Los tres amigos”) se llevó a cabo de manera amistosa a principios del año 2023, posteriormente, la tensión diplomática entre ambos países comenzó a escalar. Una de las principales razones para ello ha sido el tema del narcotráfico y, de manera particular, el contrabando de fentanilo hacia el país norteamericano.

Al respecto, autoridades como la DEA, pero también miembros del partido republicano públicamente relevantes, como Ted Cruz y Donald Trump, han acusado directamente a los cárteles de la droga mexicanos de ser responsables de la crisis de los opioides en EUA. Además, el departamento de Estado ha incrementado las recompensas por la captura de presuntos criminales considerados clave en el contrabando de fentanilo, como los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán que forman parte de la facción del Cartel del Pacífico conocida como “Los Chapitos” o “La Chapiza”.


Sin embargo, la crisis de los opioides es un fenómeno que tiene sus raíces en la comercialización en masa de estas drogas controladas en Estados Unidos, la cual se ha vuelto una práctica constante entre su población. Durante los años noventa, empresas como Johnson & Johnson, Cardinal Health o Purdue Pharma se enriquecieron con la promoción de la venta de opioides mediante campañas y recomendaciones “profesionales” a médicos para que recetaran sus medicamentos, sin advertir sobre sus consecuencias. La venta en masa de estos medicamentos controlados incentivó la adicción entre los pacientes con dolor crónico y otros padecimientos.

Sin embargo, el sistema legal de venta de fármacos controlados no cubría su demanda una vez que se terminaba su tratamiento, por lo que los pacientes, ahora con dependencia, tendieron a recurrir al mercado negro para obtener los opioides sintéticos. El fentanilo y otros medicamentos análogos resultaron ser los más demandados en el mercado negro en función de sus bajos costos, ya que una pastilla con una dosis puede costar hasta 2 dólares en las calles de Estados Unidos. Considerando la posibilidad de adicción y sobredosis, esto la hace una sustancia exponencialmente peligrosa.


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Sociólogo y politólogo especializado en temas de narcotráfico, seguridad pública, corrupción e impartición de justicia. Participante en diversos proyectos de investigación en las áreas de desarrollo social, educación y estudios culturales. Además, he colaborado en diversas organizaciones de la sociedad civil defensoras de derechos humanos como México Evalúa y México Unido Contra la Delincuencia.

Como investigador independiente se encuentra elaborando una metodología con perspectiva de sistemas complejos para el análisis de redes criminales.


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