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  • Foto del escritorIMDOSOC

Jornada ecuménica de reflexión por la paz. Las personas y las comunidades son primero.

El pasado sábado 24 de octubre se celebró la Jornada ecuménica de reflexión para la construcción de paz en México, a propósito del Día internacional de la paz el 21 del presente mes. La sede fue la Comunidad Teológica de México en donde se reunieron Mons. Ramón Castro, secretario de la Conferencia Episcopal, la Comunidad Teológica e IMDOSOC, con expertos y un panel con experiencias de buenas prácticas.



La jornada inició haciendo un llamado al ecumenismo y la apertura interreligiosa unidos por una preocupación común que es la construcción de paz en nuestro país.


La reflexión giró en torno a la pregunta sobre por qué estamos viviendo en México una situación tan complicada de violencia e inseguridad. Ernesto López Portillo, coordinador de seguridad ciudadana de la UIA CDMX, anunció una nueva definición de seguridad, en donde se pone a las personas en el centro de las políticas de seguridad, de los programas y de la evaluación de dichas políticas. Insistió en que no se le puede llamar política de seguridad si su evaluación no está enfocada en las personas.


Dijo que el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), a pesar de sus 27 años de existencia, aún no es el referente para tratar la seguridad de la ciudadanía porque no ha cumplido con lo que prometió, pide más recursos pero no evalúa cómo se usan. Estos recursos deberían estar dirigidos a la construcción de una política de seguridad ciudadana que reduzca la violencia, garantice el acceso a la justicia y reduzca la impunidad. En términos de justicia restaurativa tiene que ver con restauración, perdón, acceso a la justicia y reparación.


La seguridad ciudadana es un bien público coproducido con la participación de la sociedad civil y la responsabilización de actores estatales, que habilita modos de convivencia democráticos para reducir los riesgos, los temores y los daños de manera efectiva y sostenible, aplicando de manera transversal tres enfoques: derechos humanos, género e interculturalidad.


Para medir los resultados de una política de seguridad hay que tomar los siguientes indicadores: índices, percepción, confianza a las instituciones, victimización. La Encuesta Nacional de Victimización del INEGI, muestra que el 93% de los delitos no se denuncian.


Uno de los principales retos en el país es la paradoja de la comunicación en temas de violencia; entre más se informa hay menos participación ciudadana, por el nivel de dolor y sufrimiento que provoca tal información. Esto aumenta la percepción de inseguridad.


La propuesta para pasar del paradigma autoritario de la seguridad hacia el paradigma de la seguridad ciudadana es la pedagogía política y social enfocada a favor de la seguridad. Se trata de construir narrativas basadas en la seguridad como una promesa convincente.


Finalmente presentó los nudos estratégicos que sostienen la insuficiente política de seguridad en nuestro país:

1.- México se encuentra atrapado en un círculo viciosos, la crisis de violencia, delincuencia y violación a los derechos humanos, son enfrentadas con una política de seguridad pública enfocada en el uso de la fuerza, la intervención militar y la prisión que solo prolonga dicha crisis.

2.- El país no ha avanzado a un paradigma de seguridad ciudadana por lo siguiente: a) las políticas públicas son de gobierno no de Estado impidiendo su consolidación y sostenibilidad; b) dominan enfoques unilaterales y no integrales con la seguridad ciudadana; c) estás políticas colocan en el centro el saber y quehacer policial y militar, son reactivas marginando el enfoque de la prevención.

3.- No hay un servicio civil profesional especializado, impidiendo el desarrollo de cuadros expertos.

4.- La colaboración es insuficiente entre ámbitos de gobierno, en perspectiva subsidiaria para el fortalecimiento local.

5.- Las políticas hegemónicas reproducen lenguajes y prácticas patriarcales y violentas, debilitando o anulando la perspectiva de género.

6.- No hay justificación de las decisiones con base en la comprobación de relaciones causales, socavando la rendición de cuentas.

7.- Es mínima la participación social, en especial en la evaluación, dejando al margen a las personas que debe servir y proteger.

8.- Hay escasa disponibilidad de referencias de buenas prácticas minando con ello el aprendizaje.


Para profundizar y conocer las experiencias de participación en políticas de seguridad puedes ver el video completo aquí.



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