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La armonía y la ruptura

Actualizado: 14 dic 2022

Por Alejandro Aguilar


En un cuento folklórico “Canastitas en serie” de Bruno Traven se brinda un ejemplo claro de la colisión entre dos lógicas. El protagonista, Mr. L. E. Winthrop descubre un artesano que produce canastas de bella confección y decide asociarse con él -sobra decir, capturando la mayor parte de las ganancias- para venderlas en Nueva York. Pretendiendo que le ofrece una gran oportunidad de mejorar su suerte, al tiempo que él se volvería rico con el negocio, le pide al artesano que le diga el precio por canastilla si le comisionara hacer 10 mil.

El artesano, después de reflexionarlo largamente, le informa del precio, que será muy elevado por pieza, lo que Winthrop no llega a entender. Las razones son simples: si el artesano se dedica a hacer canastitas no podrá cultivar su milpa y tendrá que comprar todo lo que necesita para subsistir, lo cual no sólo le sería más oneroso, sino también un desenlace indeseable. Además, no concibe la fabricación de “canastitas en serie”, pues cada una de las pocas piezas que hace está imbuida en un significado propio. Winthrop, derrotado, termina por rendirse y abandonar su plan de negocios.

Mientras que el empresario neoyorquino entiende la vida en función de una ruptura con la tradición, que considera atávica y regresiva, hacia el camino del progreso y la riqueza; el artesano no concibe que se pueda vivir una vida que no se encuentre en una compleja armonía entre el trabajo que le permite ganarse su sustento y su tiempo de descanso bajo el cobijo de una comunidad que pervive a lo largo del tiempo. En cierta medida, cada uno se guía a partir de una filosofía práctica que involucra ser y estar en el mundo de formas radicalmente diferentes.

Anteriormente he retomado en este blog el tópico de la armonía desde una perspectiva reflexiva donde la ruptura, observada bajo la lupa teológica, se asocia más bien al pecado. Las filosofías prácticas de los pueblos originarios reivindican ricas versiones que contrastan con la ruptura promovida por la filosofía mundana del mercado y la acumulación. En la región de la selva norte de Chiapas, dicha filosofía alternativa se ha sintetizado bajo la noción del Lekil Cuxlejalil que literalmente significa “la vida buena”. Aunque se trata de un neologismo, refleja una orientación diferente de la vida. En palabras Abelino Guzmán, un estudioso de su cultura:

En lugar de hablar de Lekil Cuxlejalil yo más bien hablaba de cómo vivieron nuestros antepasados, de qué manera se desarrollaban espiritualmente, y por qué ellos continúan esto, porque así aprendieron de sus mayores, ellos no padecieron hambre, siempre tuvieron comida, suficiente, y también porque tenían mucha relación con la tierra, estaban en armonía con la tierra.[1]

La idea de la armonía encarna en todos los niveles y nos permite ofrecer un contrapunto al modus vivendi de las sociedades urbanas mercantiles. Un listado no exhaustivo podría darnos una idea de los contrastes:



[1] Citado en Ricardo Gómez et. al. Vivir Plenamente: Lekil Cuxlejalil en las comunidades Tseltal Maya en Chiapas. University of Washington Information School, One Equal Heart Foundation, CEDIAC Seattle, Washington & Bachajón, Chiapas, 2017, p. 12.

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1 Comment


Son muy importantes estas lecturas y tener conocimiento de lo mismo y asi poder ayudar

en lo posible.

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