La educación es siempre un acto de esperanza que desde el presente mira al futuro.

Hemos iniciado un nuevo año, el tercero desde que inició la pandemia, una pandemia que vino a hacer que la invitación del Papa Francisco a recorrer el camino de planeación, participación y planificación del Pacto Educativo Global se desarrollara en una situación completamente distinta a la esperada. Esta situación manifestó e hizo visibles las grandes problemáticas educativas que se han vivido y se viven en todo el mundo, algunas conocidas y otras minimizadas por la ceguera de la indiferencia.



El Papa Francisco nos recuerda continuamente que la educación, como camino de vida, debe estar basada en la solidaridad y debe poder responder a los grandes desafíos de la actualidad y a las exigencias de crecimiento de cada generación. El Papa está convencido que la educación es una de las formas más efectivas de humanizar el mundo que está inmerso en el marco del sistema capitalista, productivista, individualista, y anti-ecológico.

La educación es ante todo una cuestión de amor y responsabilidad que se transmite en el tiempo de generación en generación. Es la base de una sociedad cohesionada, civil, capaz de generar esperanza, riqueza y progreso. Por eso, no podemos permitir el empobrecimiento de las facultades de pensamiento e imaginación; de escucha, de diálogo y de comunicación.


Lo que el Papa quiere y que no debemos de olvidar sino que hay que trabajar para lograrlo es que el Pacto Educativo Global sea un pacto que promueva la educación a la ecología integral según un modelo cultural de paz, de desarrollo y de sostenibilidad, centrado en la fraternidad universal y el amor social y en la alianza entre el ser humano y su entorno.


La educación es siempre un acto de esperanza que desde el presente mira al futuro, pero ¿a qué tipo de esperanza se está refiriendo el Papa Francisco? Una vez más aprovechemos los escritos del Dr. Fco. Javier Sierra que nos iluminan de una manera clara y sencilla con su escrito “La Esperanza” en: https://alexandria21.digital/misdocumentos/boletines/2021-1223.pdf


Miremos de otra manera el futuro de la escuela y de la educación. Nos corresponde a todos nosotros, ahora, no permitir que ese sueño sea tan solo una ilusión, y hacer que se convierta en la semilla de una nueva forma de ser y estar en el mundo y de educar.


¡Hasta la próxima!

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