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La protección social de la juventud en la Zona Metropolitana del Valle de México

Mauricio Jiménez Hernández


La pandemia por la COVID-19 reveló la fragilidad de los sistemas de protección social alrededor del mundo. Ni siquiera los países con los sistemas de salud más consolidados, por ejemplo, pudieron copar los dramáticos efectos de la propagación del virus. Evidentemente dichos efectos fueron mucho mayores entre los sectores sociales en condiciones de pobreza. Ante ello, es urgente apuntar hacia políticas que garanticen la protección social universal, incluidas las juventudes. Este texto tiene como objetivo establecer la relevancia que tiene la protección y la seguridad social como un derecho humano, así como vislumbrar la condición en que se encuentran las juventudes de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) sobre este tema.



Uno de los consensos en torno a los cuales se estableció el orden internacional tras la tragedia de la segunda guerra mundial fue el derecho a la seguridad y a la protección social. La constitución de organizaciones como la Organización de las Naciones Unidas, así como la Declaración de Filadelfia (1944) de la Organización Internacional del Trabajo y la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) asentó en las naciones la obligación de brindar ineluctablemente este derecho. En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los artículos 22 y 25 reconocen a la seguridad social como un elemento fundamental para conseguir un nivel de vida adecuado que permita la consecución de derechos económicos, políticos y culturales. Además, sostiene a la protección social como necesaria ante condiciones como la enfermedad, el desempleo, la vejez o la invalidez.


En la actualidad, los Objetivos del Desarrollo Sostenible, propuestos por la Organización de las Naciones Unidas en 2015 con el objetivo de finalizar con la pobreza en el mundo y garantizar la paz, sostienen a la seguridad social como un elemento fundamental. Particularmente esto se refleja en el objetivo 3 “Salud y bienestar” en la meta 3.8 que busca: “Lograr la cobertura sanitaria universal en particular la protección contra los riesgos financieros, el acceso a servicios de salud esenciales de calidad y el acceso a medicamentos y vacunas seguros, eficaces asequibles y de calidad para todos.” (ONU,2015) Este objetivo ha sido asumido por las naciones adscritas a la ONU que, ante un panorama global con alto riesgo epidemiológico tras la experiencia por la pandemia de COVID-19, adquiere una relevancia neurálgica.


La seguridad social ha sido un elemento fundamental en la regulación económica y política de las sociedades capitalistas al convertirse en uno de los principales sectores económicos. (Bizberg, 2015: 475) Sin embargo, el ideal de protección social universal, en tanto acceso a servicios de pensiones, salud y asistencia, está lejos de ser garantizado como un derecho fundamental en diversas naciones. Siempre es una cuestión de grado que va a variar según el país, así como a un nivel subnacional. Al final es en la política, en un sentido amplio de relaciones establecidas entre los diversos sectores sociales y económicos, donde se define la configuración institucional y la intensidad en la extensión de la cobertura. (Bizberg, 2015: 484-485)


Aquí intentaremos vislumbrar brevemente la condición que hay sobre seguridad social en la ZMVM[1], particularmente en la juventud, la cual es una población que no suele ser muy observada respecto a este tema. Aun así, es importante enfatizar que la juventud debe ser considerada como un periodo determinante en la vida de las personas, ya que ciertas condiciones de vulnerabilidad durante esta etapa suelen permanecer durante el resto de las trayectorias vitales. Vale recordar que la juventud es un sujeto social heterogéneo, diverso, múltiple y variable por lo que aquí no apuntaremos a la complejidad de situaciones y condiciones que atraviesan, sino estrictamente a las cifras que muestran tendencias, en lo general, a la protección o desprotección social. (Reguillo, 2000) Para evaluar la condición en protección social se tomó en cuenta un rango de edad que va de los 12 a los 29 años. Dicho corte etario está basado en los indicadores planteados por el Comité Técnico Especializado en Información de la Juventud del INEGI.


A partir de los datos de la medición de la pobreza realizada por el CONEVAL (2020) podemos identificar que 59.34% de la población joven tiene carencia en seguridad social, es decir, la gran mayoría no está protegida por alguna institución pública o privada de seguridad social. En términos de carencia de salud, más de un tercio (36.42%) de la población joven no cuenta con acceso a algún servicio médico, mientras que apenas un 16.5% cuenta con servicios médicos por medio de un tercero. Lo anterior es reflejo de la carencia a acceso a seguridad social generalizada en nuestro país, la cual ronda en el 52% de la población. Del total de la muestra sólo el 15.62% y el 16.49% de la población joven cuenta con acceso directo a salud y a seguridad social respectivamente.


Estas cifras revelan una situación de indefensión de las juventudes de la ZMVM ante infortunios laborales, enfermedades, así como planes de retiro adecuados que garanticen una vejez con dignidad. Esta breve presentación de cifras atañe a la urgencia de consolidar instituciones de protección que efectivamente sustenten el derecho a la seguridad social y a la salud sin importar la condición laboral, económica y social. Apuntar hacia instituciones de protección social universales, públicas y gratuitas permitirá atajar y reducir el impacto de problemas enormes como lo fue la pandemia por Covid-19. Retomar el consenso ante la importancia de estas instituciones es necesaria, por lo que dirigir la atención de los diversos sectores sociales a esta tarea es fundamental. Para ello se requerirá cuestionar las desigualdades sociales, políticas y económicas existentes para promover las políticas fiscales que permitan obtener los recursos necesarios que una infraestructura de este tipo y alcance requiere. Es decir, será necesario volver a la política para buscar la protección social de las juventudes, lo cual asegurará trayectorias vitales menos problemáticas, más seguras y fructíferas.



Bibliografía

Bizberg, Ilán (2015), “Tipos de capitalismo y sistemas de protección social”, en Ilán Bizberg (coord.), Variedades del capitalismo en América Latina: los casos de México, Brasil, Argentina y Chile, México, El Colegio de México, pp.473-543

CONEVAL (2020), Medición de la Pobreza, https://www.coneval.org.mx/Medicion/MP/Paginas/Pobreza_2020.aspx (último acceso: 2/agosto/2022)

Organización de las Naciones Unidas, “Objetivos de Desarrollo Sostenible”, 2015, https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/ (último acceso: 29/julio/2022)

Reguillo, Rossana (2000), “Las culturas juveniles, un campo de estudio; breve agenda para la discusión”, en Gabriel Medina (comp.), Aproximaciones a la diversidad juvenil, México, El Colegio de México.


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Mauricio Jiménez Hernández es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la Universidad Nacional Autónoma de México y Maestro en Ciencia Política por El Colegio de México, con un intercambio académico en la Universidad Libre de Berlín. Ha laborado como asistente de la Coordinación de Proyectos con los Estados en el Centro Nacional de las Artes, así como docente y facilitador en asignaturas como teoría política, sistema político mexicano y políticas públicas en la UNAM. Actualmente funge asistente de investigación del Dr. Ilán Bizberg en el Colegio de México donde desarrolla investigación comparada sobre política social en América Latina.

[1]Municipios y alcaldías con datos suficientes consideradas dentro de la Zona Metropolitana del Valle de México. Ciudad de México: Azcapotzalco, Coyoacán, Cuajimalpa de Morelos, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Iztapalapa, La Magdalena Contreras, Álvaro Obregón, Tláhuac, Tlalpan, Xochimilco, Benito Juárez, Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo Venustiano Carranza. Estado de México: Acolman, Atizapán de Zaragoza, Coacalco de Berriozábal, Coyotepec, Cuautitlán, Cuautitlán Izcalli, Chalco, Chicoloapan, Chimalhuacán, Ecatepec de Morelos, Huehuetoca, Huixquilucan, Ixtapaluca, La Paz, Lerma, Melchor Ocampo, Naucalpan de Juárez, Nezahualcóyotl, Tecámac, Teoloyucan, Texcoco, Tlalnepantla de Baz, Tultepec, Tultitlán, Valle de Chalco Solidaridad, Zumpango. Hidalgo: Tizayuca.

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