En este texto se recupera el trabajo de quienes motivaron su creación con los ojos puestos en el servicio a los demás; el espíritu social que permeaba su idea; y la manera en que, de forma generosa y por demás comprometida, fueron construyendo paso a paso este organismo vigoroso que ahora ocupa un lugar importante ―como ese brazo laical―, como un medio y no como un fin, para apoyar a la Iglesia, en comunión con la jerarquía, en la solución de los problemas económicos y sociales que apremiaban a México.
40 años del Imdosoc
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