Ser solidario
Julio 27, 2010 Sin comentarios
De la primera lectura de hoy Jeremías 14, 17-22
Recuerda, Señor, y no rompas tu alianza con nosotros.
Jesús, la solidaridad con las personas en las situaciones dolorosas, en los momentos difíciles es un gran servicio
Pero cuando la solidaridad llega a compartir desde lo profundo la situación del otro, eso es todavía más profundo
Uno se siente parte de una situación y el dolor es vivo en la propia carne, no es un deseo, es una realidad de vida
Jesús, el profeta Jeremías nos ofrece hoy un texto básico que permite descubrir qué es la solidaridad en concreto
Él lo expresa así: mis ojos se deshacen en lágrimas, día y noche no cesan: por la terrible desgracia de mi pueblo
Es una herida de fuertes dolores. Salgo al campo: muertos a espada; entro en la ciudad: desfallecidos de hambre.
Jesús, la desolación abarca todas las facetas de vida, el profeta como el sacerdote vagan sin sentido por el país…
Y pregunta ¿Por qué has rechazado a Judá? ¿Tiene asco tu garganta de Sión? ¿Por qué nos hieres sin remedio?
La situación es muy confusa, pues se espera la paz, y no hay bienestar, al tiempo de la cura sucede la turbación.
Jesús, el profeta ve la realidad de su pueblo: Señor, reconocemos nuestra impiedad, la culpa de nuestros padres
No nos rechaces, por tu nombre, no desprestigies tu trono glorioso; recuerda y no rompas tu alianza con nosotros
¿Existe entre los ídolos quien dé la lluvia? ¿No eres, Señor, Dios, nuestra esperanza, porque tú lo hiciste todo?…
Jesús, qué interpelante es tu palabra, y qué exigente se nos vuelve cuando se trata de la solidaridad con los otros
Que comprendamos la riqueza de tu Palabra, el sentido del compromiso al que nos llama con su realidad viviente
Así seremos personas con corazón, asumiremos la realidad del otro como parte de tu Iglesia que sufre y resucita.
P. William Segura Sánchez
Sub-director CEBIPAL-CELAM
subdirec@celam.org
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