• David Vilchis

Cuando el populismo utiliza a la religión


El populismo no es un fenómeno aislado en la política internacional: Donald Trump en Estados Unidos, Boris Johnson en Gran Bretaña, Jair Bolsonaro en Brasil, Matteo Salvini en Italia, Viktor Orbán en Hungría y Andrés Manuel López Obrador en México. Cada uno, con sus características propias, representan al populista contemporáneo: nacionalista y proteccionista, con una ideología que presenta al “pueblo” como una fuerza moral “buena” a la que se opone una élite corrupta, con una actitud paternalista hacia el “pueblo” que debe ser guiado y protegido de los entes malignos que tanto daño le han causado, lo que naturalmente divide a la sociedad en términos absolutos de amigos y enemigos, sin posibilidad alguna de postura intermedia. (Blancarte y Barranco, 2020: 15-16) Además de ello, los líderes populistas contemporáneos se han caracterizado por incluir elementos religiosos en sus discursos y actos, pero, ¿por qué lo hacen?


A decir de algunos, (Hawley, s.f.) los líderes políticos recurren a elementos religiosos para subsanar problemas de legitimidad. Como los líderes populistas suelen atacar a las instituciones, estos buscarán fuentes externas de legitimidad ante el cuestionamiento y deterioro de su gestión gubernamental. En este sentido, la presencia de lo religioso en la obra y el discurso político tiene una finalidad instrumental. Además, es común observar que el populista no es congruente en su discurso religioso; incluso, se vuelve prácticamente imposible rastrear su verdadera afiliación. No obstante, si bien esta incongruencia puede verse como otro ejemplo del uso instrumental de la religión, en realidad cabe la posibilidad de que el populista sea genuinamente religioso, pero a la manera posmoderna: desregulada institucionalmente y formada a modo de “collages y bricolajes” (Hervieu-Leger 2004: 17; 2005: 227-230).


En este sentido, la concentración de poder y la convicción de ser el guía del “pueblo bueno” suelen inclinar al líder hacia el mesianismo político. Y así, los líderes se vuelven guías morales y espirituales de su nación, la cual defenderán contra los poderes del mal. Tal rol propicia que los líderes políticos se revistan de cierta función cuasi sacerdotal, donde se predique desde la investidura presidencial y se proclamen cruzadas morales para acabar con ciertos males o instaurar ciertos bienes.


De cualquier forma, más allá de sus verdaderas convicciones, el populista contemporáneo ha encontrado, en algunos sectores religiosos, actores que resultan ser clave para su éxito, que le son redituables políticamente. El problema es que, aunque en el discurso se identifique con toda una tradición religiosa, en la práctica su interlocución suele privilegiar a una o un pequeño grupo de comunidades religiosas que no son representativas de la totalidad de los creyentes. Estos privilegios no solo abren las puertas del Estado a esos afortunados interlocutores religiosos, sino que les dan espacio, recursos y poder que les permite con mayor facilidad efectuar sus pretensiones de instaurar sus particulares cosmovisiones del mundo al resto de los ciudadanos.


Así, el populista, bajo el estandarte de luchar contra el “nuevo orden mundial” o contra la “mafia del poder”, pone en peligro las libertades de las minorías que protege el Estado laico; pues secuestra, desfigura e instrumentaliza “la cultura del pueblo […], con cualquier signo ideológico, al servicio de su proyecto personal y de su perpetuación en el poder”, (FT 159) beneficiando en el camino a unos cuantos en detrimento de la diversidad existente en una misma tradición religiosa. Pero también pone en riesgo a la democracia misma cuando, bajo la anuencia de sus seguidores, exacerba “las inclinaciones más bajas y egoístas de algunos sectores de la población” y avasalla a las instituciones y a la legalidad misma. (FT 159)


David Eduardo Vilchis Carrillo


Referencias

  • Blancarte, R., y B. Barranco, AMLO y la religión: El Estado laico bajo amenaza, México, Grijalbo, 2019.

  • Carta encíclica Fratelli Tutti sobre la fraternidad y la amistad social.

  • Hawley, A., Los evangélicos en México ¿a la conquista del Estado? Regímenes de confesionalidad o de laicidad pretendidos por los miembros de las Asambleas de Dios y de la Iglesia Metodista. Ciudad de México, CES: Colmex, documento de trabajo inédito.

  • Hervieu-Léger, D., El peregrino y el convertido. Trad. J. M. Villalaz, México, Ediciones del Helénico, 2004.

  • Hervieu-Léger, D., La religión, hilo de la memoria, Trad. M. Solana, Barcelona, Herder, 2005.

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