Volver a empezar… Los retos de la justicia social (¡Feliz año nuevo!)

Actualizado: 29 ene

Hace unos años, un artículo académico se volvió noticia -cosa que raramente sucede y siempre sorprende a los mismos académicos- cuando se descubrió, con base en información de censos antiguos, que las familias más acaudaladas de la ciudad de Florencia en 1427 lo seguían siendo en 2011. La relación entre la posición social que ocupaban los ancestros hace cinco siglos ayuda a predecir en gran medida la posición social que ocupan su descendencia hoy. La evidencia de textos reconocidos en la materia podría sugerir que no se trata de un caso único, sino más bien de una generalidad de las sociedades contemporáneas. En países como Austria, más de 8 de cada 10 millonarios heredaron sus fortunas, mientras que en Chile -para poner en contexto a América Latina- la relación es superior a 7 de cada 10. Aunque no hay información de este tipo para México, es bien sabido que la movilidad social en el país es muy baja: más de 7 de cada 10 personas que nacen en situación de pobreza permanecen así toda su vida, siendo la situación aún más grave en el sur del país.


Estudiados los hechos, podemos hacernos una serie de preguntas al respecto ¿Es esto preocupante? Claro, el hecho de que unos pocos concentren muchos recursos económicos necesariamente se traduce en consecuencias de otro tipo, empezando por el control político de las sociedades. Además, la riqueza de unos significa la miseria de otros (con todo lo que representa). ¿Se trata de una injusticia? Por supuesto, es una diferencia de riqueza y oportunidades que no puede justificarse en términos de mérito, esfuerzo o algún otro criterio de distribución. Es pura suerte de nacimiento.


Árbol genealógico "Las raíces de la fortuna" de Monserrat Paz.
"Las raíces de la fortuna" de Monserrat Paz.

Aunque para estas interrogantes se deben tomar medidas urgentes, quisiera detenerme en otra que, en ocasiones pasamos por alto. ¿Es este un arreglo imperturbable? ¿Será acaso que tengamos que conformarnos a vivir con una desigualdad extrema porque siempre ha sido así?


Con frecuencia escuchamos este tipo de explicaciones de quienes se conforman con la situación tal cual, a veces por conveniencia, a veces por desesperanza. Sin embargo, hay múltiples evidencias de que las sociedades, a lo largo del tiempo, han sido conscientes de la injusticia y el peligro que entraña la desigualdad y se las han arreglado para dominarla. Para examinar un caso concreto recurramos a la Biblia. En el Antiguo Testamento podemos encontrar una descripción somera del Jubileo judío y sus implicaciones de redistribución, que incluían el perdón de las deudas y la liberación de los siervos (cada 7 años), además del rescate de la propiedad (cada 50 años). Los siguientes fragmentos sirven para ilustrar la cuestión:


"Contarás siete semanas de años, siete veces siete años; de modo que el tiempo de las siete semanas de años vendrá a sumar cuarenta y nueve años. Entonces en el mes séptimo, el diez del mes, harás resonar clamor de trompetas; en el día de la Expiación haréis resonar el cuerno por toda vuestra tierra. Declararéis santo el año cincuenta, y proclamaréis en la tierra liberación para todos sus habitantes. Será para vosotros un jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y cada cual regresará a su familia. Este año cincuenta será para vosotros un jubileo: no sembraréis, ni segaréis los rebrotes, ni vendimiaréis la viña que ha quedado sin podar, porque es el jubileo, que será sagrado para vosotros. Comeréis lo que el campo dé de sí. En este año jubilar recobraréis cada uno vuestra propiedad." (Lv 25: 8-13)


"Si tu hermano hebreo, hombre o mujer, se vende a ti, te servirá durante seis años y al séptimo le dejarás libre. Al dejarle libre, no le mandarás con las manos vacías; le harás algún presente de tu ganado menor, de tu era y de tu lagar; le darás según como te haya bendecido Yahveh tu Dios." (Dt 15: 12-14)


Dos apreciaciones me parecen interesantes al respecto, en cuanto revelan una preocupación por la justicia social. Ambas tienen que ver con concepciones diferentes de la temporalidad. En esta interpretación sigo de cerca lo planteado en un espléndido texto de reciente aparición: David Graeber and David Wengrow, The Dawn of Everything (New York: Farrar, Straus and Giroux, 2021). La primera nos lleva a reflexionar sobre su carácter cíclico. Esta es una apreciación que era común a distintas culturas pre-industriales, el hecho de que alguna clase de equilibrio dependía de ciclos. La vida es el ejemplo paradigmático, que va del nacimiento a la reproducción desembocando en la muerte, para dar paso al siguiente ciclo. Los ciclos de la agricultura también sirven de modelo, con sus estaciones de siembra como de cosecha. Además, no sobran las cosmogonías que entienden la dualidad del día y la noche de la misma manera.


Si los ciclos eran de importancia capital en una serie de ámbitos, ¿por qué no aceptar que los pueblos los consideraron necesarios para el buen funcionamiento de la vida social? Las democracias modernas, sin ir tan lejos, lo han institucionalizado como una forma de regular el poder público, estableciendo ciclos de gobierno. El Jubileo judío tenía esta misma vocación, establecer ciclos a la acumulación de recursos económicos después de los cuales el equilibrio se restauraba. Así se buscaba que nadie pudiera volverse demasiado rico como para estar por encima de los demás, ni nadie demasiado pobre como para verse alienado de la comunidad.


La segunda consideración es algo más sutil. Un argumento que se usa con frecuencia contra la justicia social alude a algo así como “la inmutabilidad de las sociedades”. Es decir, se cree -o se quiere hacer creer- que es difícil que transitemos hacia formas de organización diferentes pues eso requeriría un esfuerzo imposible de acción colectiva. Bajo esta premisa, pocos son los cambios que se pueden hacer y “mejor malo por conocido que bueno por conocer”.

El Jubileo judío muestra que, por el contrario, sociedades antiguas podían ser muy flexibles. La noción clave al respecto es la “estacionalidad”, el hecho que cada cierto tiempo las sociedades cambiaban radicalmente. Así estaba escrito que: “Este año cincuenta será para vosotros un jubileo: no sembraréis, ni segaréis los rebrotes, ni vendimiaréis la viña que ha quedado sin podar, porque es el jubileo, que será sagrado para vosotros. Comeréis lo que el campo dé de sí”. El mandato no es menor. Se instruía a una sociedad agrícola que por un año renegara de trabajar el campo y regresara varios miles de años a cazar y recolectar. La sociedad se reinventaba cada tanto, dando muestras de una creatividad social a veces evitada (por las dificultades que parecía ocasionar) para probar arreglos nuevos.


Ambas cuestiones se encuentran posiblemente relacionadas. El hecho de que cada 50 años se diera el rescate de las tierras y que al mismo tiempo se abandonaran la agricultura no es mera coincidencia. La agricultura ha significado históricamente el inicio de la propiedad privada, la acumulación y, por ende, las desigualdades. Así lo veía Rousseau con su fábula del buen salvaje e, incluso, se encuentran ecos de esta idea también en la Biblia, donde Caín el agricultor es también el homicida.[1]


* * * * *


De vuelta a las efemérides… ¡Feliz año nuevo! Aún en nuestras sociedades modernas seguimos recurriendo a los ciclos para ordenar el tiempo. Ojalá que comenzar uno nuevo sirva para construir una sociedad más justa.


 

[1] Aunque Graeber y Wengrow nos hacen notar que la agricultura no constituyó ni una “revolución” en la evolución humana, ni trajo consigo ineluctrablemente la desigualdad, habiendo en un principio sociedades agrícolas bastante igualitarias.



 

Sin duda un gran tema que abre la puerta al debate y a la reflexión, una tema que año con año hemos tocado desde distintos puntos de vista y este no es la excepción.


¿Qué es la justicia social? por ahí debemos comenzar. Si te interesa profundizar más en este tema, haremos una revisión exhaustiva sobre la definición, componentes y retos actuales concernientes a la Justicia Social, desde el Pensamiento Social Cristiano.


Este es el primer módulo del diplomado "¿Qué es la Justicia Social?", cuyo objetivo será el de ofrecer una visión panorámica y a profundidad de 5 vertientes de pensamiento acerca de la justicia social.


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