• Alejandro Aguilar

Cuidar del bien común


Para entender cuáles son los caminos que NO llevan al Bien Común nos serviremos de una situación imaginaria. Por ejemplo, un abrevadero abierto, al que varios pastores pueden llevar su rebaño. Quizá, en un principio, esto no conlleve ningún problema pues el abrevadero es grande y hay suficiente agua para todos los borregos. Para hacer el ejemplo fácil, pensemos que el abrevadero puede sostener a 10 borregos. Si se alimentan de él menos (9, 8, 7…) entonces el nivel del agua se mantiene y los pastores pueden usarlo por tiempo indefinido. Por el contrario, si van a beber agua más de 10 borregos al día, el abrevadero comienza a secarse y con el tiempo quedará totalmente seco.


Si son 3 pastores y cada uno tiene 3 borregos, no hay problema de escasez. En total se cuentan 9 borregos (3x3=9), por debajo del límite. En cambio, si todos los pastores pensaran de forma “individualista” no verían inconveniente en aumentar un animal a su rebaño. “En fin, ¿qué es un borreguito más?”, podrían decirse. Sin embargo, esto podría tener consecuencias para la subsistencia de la comunidad. Un animal más en cada rebaño multiplicado por tres rebaños resulta en 12 borregos en total, por encima del límite de 10. En este caso, el abrevadero ya no puede sostener a los borregos y poco a poco se va agotando. En este punto, todos y todas pierden, pues ya no pueden sostener a sus rebaños.


Este es un ejemplo clásico para explicar como el comportamiento individualista con el que cada quien busca su propio beneficio sin pensar en los demás causa el perjuicio de todos. Otra salida fácil, muy de moda hoy en día, es delegar la obligación del cuidado del Bien Común a una persona sin reflexionar sobre las consecuencias. Este sería el caso, si dos pastores le encargaran sus borregos al tercero, sin preocuparse por atenderlos. Si el tercero obrara mal, también sería responsabilidad de los otros dos por no hacerse cargo de su obligación de cuidar el Bien Común. Actuar para construir el Bien Común será todo lo contrario.


Probablemente decir que el Bien Común es diferente al bien individual de todas las personas es un cliché, no obstante nos sirve para comenzar la reflexión. Cuando hablamos del bien individual de todas las personas, hablamos del máximo bienestar de cada quien. Si pensamos en el ejemplo anterior, cada pastor tendrá un mayor bienestar de forma individual si aumenta su rebaño en 1 borrego. Al menos en el corto plazo.


Lo que no es evidente es que en el largo plazo, si cada quien busca su bienestar máximo, habremos abusado del abrevadero disminuyendo su capacidad de alimentar el ganado. Es aquí donde el Bien Común se distingue del bien de todas las personas, estableciendo las condiciones para que el bienestar sea suficiente tanto en el presente como en el futuro.


Llegados a este punto podemos resolver la pregunta: ¿qué es el Bien Común? En la tradición del Pensamiento Social Cristiano, el Bien Común se define como “el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección” (Gaudium et spes, 26). Si el bienestar sólo llega a unos cuantos, no es Bien Común. Si se alcanza sacrificando el bienestar futuro, tampoco lo es. Aclarar esta definición nos lleva al próximo apartado.


Cuando hablamos de la colaboración como la clave del cuidado del Bien Común, enseguida encontramos una serie de problemas prácticos. ¿Qué hacer cuando deseamos colaborar? ¿Qué hacer con aquellos que no desean colaborar? ¿Cómo buscar las mejores maneras de colaborar?


En un famoso libro, la científica social Elinor Ostrom, El gobierno de los bienes comunes (1990), se tratan dichas preocupaciones, principalmente el problema del “polizón” que puede ser explicado con nuestro ejemplo anterior: Imaginemos que de los 3 pastores, 2 se dan cuenta de que cuidar el abrevadero es la mejor forma de mantener su bienestar, pues así pueden asegurar el flujo constante de agua para los animales de la comunidad, así como organizarse para darle mantenimiento.


No obstante, el tercer pastor ve en esta situación una oportunidad para prosperar y comienza a introducir borregos adicionales. Después de unas semanas, ya posee 6 en total, y el abrevadero comienza a secarse pues son 12 los borregos que pastan. Sin embargo, a nuestro tercer pastor poco le importa pues está obteniendo el doble de beneficios que los otros.


El problema del polizón consiste en el abuso de algún miembro de la comunidad que no está dispuesto a colaborar ni ser generoso para el cuidado del Bien Común. Es perjudicial porque es fuente de injusticia, aunque también porque puede arruinar el esfuerzo colectivo. Para evitarlo, Ostrom recomienda 8 reglas que identificó sobre experiencias donde el Bien Común es cuidado por encima de los intereses o bienes de las personas:


  1. Establecer claramente quienes tienen la disposición para participar del cuidado y la construcción del Bien Común. Este punto es muy importante porque evita que las personas que no tienen interés en preservar el Bien Común se apropien del trabajo de los demás, abusando injustamente.

  2. Las reglas de uso de los bienes comunes siempre deben tomar en cuenta las necesidades de las personas interesadas.

  3. Las mismas reglas de uso deben provenir de acuerdos entre todas las personas, donde su opinión es tomada en cuenta.

  4. Los administradores de los bienes comunes deben ser responsables ante la comunidad de sus decisiones.

  5. Quienes incumplan las reglas pueden merecer sanciones, pero estas deben fijarse de forma justa.

  6. Son necesarios espacios de diálogo para la resolución de problemas en donde todos tengan acceso, sean rápidos y al alcance de todas las personas.

  7. Las organizaciones deben ser subsidiarias, promoviendo que los miembros puedan valerse por sí mismos.

  8. Las organizaciones siempre funcionan mejor cuando se construyen desde lo local, con comunidades de base.


En el fondo, la enseñanza de Ostrom es que cuidar del bien común depende de una mezcla de arreglos sociales justos (que también podemos llamar instituciones) y personas conscientes e interesadas en procurarlo. ¿Cómo te involucras tú en cuidar del bien de tu comunidad?


Alejandro Aguilar

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