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El problema de la riqueza

No es parte de tus bienes lo que tú das al pobre; lo que le das le pertenece.

Porque lo que ha sido dado para el uso de todos, tú te lo apropias. La

tierra ha sido dada para todo el mundo y no solamente para los ricos.

San Ambrosio[1].

La obsesión por el futuro explica el consejo de Jesús de

«no andar preocupados por qué comeréis y

qué vestiréis mañana» (Mt 6,25): porque lo que el rico guarda para

mañana se lo quita al que lo necesita para hoy. José I. González Faus[2].

El interés por los pobres no se agota en limosnas apresuradas; exige restablecer

las justas relaciones interpersonales que han sido

afectadas por la pobreza. Papa Francisco[3].



Alejandro Aguilar


El 19 de noviembre de 2023, en el marco de la VII Jornada Mundial de los Pobres, el papa Francisco nos dedicó un mensaje reconviniéndonos: “No apartes tu rostro del pobre” (Tb 4,7). Probablemente dichas palabras nunca fueron más necesarias. En medio de dos guerras de dimensiones catastróficas, los empobrecidos se bañan de sangre. En nuestro querido continente, habiendo entrado en el tercer siglo de nuestra era, la pobreza sigue siendo una constante. En los albores de una crisis ambiental, aquellos que menos tienen son los que más sufren. En el IMDOSOC no lo hemos olvidado. Estudiosos del Pensamiento Social Cristiano hemos hecha nuestra la reflexión sobre “la opción preferencial sobre las personas empobrecidas”.



No obstante, puede ser que nos estemos perdiendo de algo. Los empobrecidos -por que considero importante recalcar que se trata de una relación y no un adjetivo sustantivado (“el pobre”)- no existen en el vacío social, filosófico y moral, por el contrario, remiten siempre a una relación con su contraparte, aquellos a quienes solemos llamar “los ricos” (en honor a la coherencia, deberíamos de llamar “enriquecidos”). El problema es que la mayoría de las veces la reflexión sobre “la pobreza” no ve más allá de los sujetos que nombra, limitando la reacción a una muy sentida condena moral que transita la opinión pública con intrascendencia. No hay que olvidar que siempre ha habido voces críticas que entienden que el verdadero nombre de la pobreza es “desigualdad”. Esas “heridas dolorosas” -como les llama Francisco a las desigualdades- “ofenden hoy a nuestra amada América Latina, donde los ricos se vuelven cada vez más ricos, los pobres cada vez más pobres”[4] nos hacen extender las cavilaciones hacia la contraparte.


Hace un par de años, Héctor Tejero, un ecologista y político español, me confió una reflexión que viene mucho a cuento: “La idea de empezar a generar horizontes y redefinir la riqueza en términos de «vivir bien no es tener más cosas […] Es la idea que más me motiva: redefinir la riqueza en términos que sean compatibles con el planeta”[5]. ¿En qué consisten dichos horizontes? Responder una pregunta tan compleja no sería posible en un espacio tan reducido, pero me atrevo a sugerir unas cuantas pautas para iniciar la reflexión: 1) desvincular la riqueza de la exclusividad y el elitismo que supone que por cada enriquecido hayan muchos empobrecidos, 2) orientar esos nuevos sentidos a concepciones de desarrollo colectivo e individual (nunca contrapuestos sino en constante diálogo) en marcos solidarios de “vivir bien” con los demás, 3) desmaterializar el imaginario de riqueza -como bien sugiere Héctor- para escapar de la trampa extractivista y depredadora del ambiente que está dirigida por la acumulación (enfocarnos más en el ser y el hacer, menos en el tener).


Estoy consciente de que mis propuestas son -¡por lo menos!- provisorias y merecen una reflexión mucho más profunda. También espero que algunas personas las tachen de “utópicas” e irrealizables. Esto no revela sino el largo camino que tenemos por enfrente, pues en nuestra obsesión con la pobreza, apenas hemos reparado en la riqueza

 

 

Referencias


Aguilar Nava, Alejandro, y Alberto Tena. “¿Debemos reducir la jornada laboral? Entrevista con Héctor Tejero”. Presente, 22d. C. https://revistapresente.com/expediente/debemos-reducir-la-jornada-laboral-entrevista-con-hector-tejero/.

Francisco. “Discurso del santo padre Francisco a los participantes en el congreso de la Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe (ODUCAL)”. La Santa Sede, 2023. https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2023/may/documents/20230504-universidades-catolicas.html#_ftn1.

González Faus, José I. Ricos y pobres en el Nuevo Testamento. Barcelona: Ediciones Rondas, 2023.

 


[1] Citado en Pablo VI, Populorum progressio (Vatican.va, 1967), párr. 23, https://www.vatican.va/content/paul-vi/es/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum.html#_ftnref14.

[2] José I González Faus, Ricos y pobres en el Nuevo Testamento (Barcelona: Ediciones Rondas, 2023), 8.

[4] Francisco, “Discurso del santo padre Francisco a los participantes en el congreso de la Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe (ODUCAL)”, La Santa Sede, 2023, https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2023/may/documents/20230504-universidades-catolicas.html#_ftn1.

[5] Alejandro Aguilar Nava y Alberto Tena, “¿Debemos reducir la jornada laboral? Entrevista con Héctor Tejero”, Presente, 22d. C., https://revistapresente.com/expediente/debemos-reducir-la-jornada-laboral-entrevista-con-hector-tejero/.

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Es tan importante incluirnos, trabajar para lo mismo, participar para poder convivir y ayudar y

participar con nuestra sociedad por medio de nuestras comunidades, por medio de nuestros hermanos mirando hacia ellos como si ellos fuèramos nosotros mismos.


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