Homilía Domingo 20 de sept: La justicia del reino de Dios
Homilía de Fray Luis Javier Rubio Guerrero, O.P. sobre Mateo 20, 1-16

Hay parábolas del Evangelio que incomodan porque ponen en cuestión aquello que damos por evidente. La parábola de los trabajadores de la viña, que escucharemos este domingo, es una de ellas.
En el Evangelio de Mateo, Jesús habla de un propietario que sale varias veces durante el día a buscar trabajadores para su viña. Algunos comienzan su jornada desde temprano; otros se incorporan cuando el día está por terminar. Sin embargo, al llegar la hora del pago, todos reciben el mismo jornal.
La reacción de quienes trabajaron durante todo el día resulta comprensible: ¿cómo puede ser justo recibir lo mismo que quienes trabajaron apenas una hora?
Pero justamente ahí está el punto de quiebre de la parábola. Jesús invita a mirar la justicia desde otro lugar.
¿Qué sucede cuando convertimos la vida en una contabilidad de méritos?
En su reflexión, Fray Luis Javier Rubio Guerrero, O.P., señala que el problema de los primeros trabajadores no es que hayan recibido menos de lo acordado. Recibieron exactamente lo que se les había prometido. Lo que les molesta es que los demás hayan recibido lo mismo.
La parábola toca así una tentación muy humana: medir nuestro valor y el de los demás a partir de lo que hemos hecho, de cuánto hemos dado o de cuánto creemos merecer.
Desde esta lógica, incluso nuestra relación con Dios puede convertirse en una especie de contabilidad: cuánto he trabajado, cuánto he cumplido, cuánto llevo de camino… y, por tanto, cuánto debería recibir.
Pero el Reino de Dios no funciona bajo esa lógica.
La viña representa el espacio donde Dios llama, busca y reúne. Y quienes llegan en la última hora representan también a aquellos que, desde nuestras categorías humanas, parecen llegar tarde: los pequeños, los excluidos, los pecadores, quienes no cuentan con los mismos títulos o reconocimientos que otros.
La imagen de un propietario que sale una y otra vez a buscar trabajadores resulta especialmente significativa. Dios no permanece encerrado; sale al encuentro, llama e incorpora.
Una justicia que también restaura la dignidad
La respuesta del propietario a quienes protestan contiene una pregunta que atraviesa toda la parábola: “¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”
La generosidad no significa que la justicia desaparezca. Más bien, Jesús presenta una justicia que no se limita a calcular méritos, sino que busca hacer posible la vida, restaurar la dignidad y abrir un futuro para quienes han quedado al margen.
Esto también interpela nuestras comunidades y nuestra manera de relacionarnos con los demás.
¿Nuestra fidelidad se convierte alguna vez en privilegio?¿Nuestro servicio se transforma en una forma de posesión?¿Nos cuesta reconocer el bien cuando alcanza a alguien que, a nuestros ojos, “llegó después”?
La parábola no desprecia el esfuerzo de quienes han trabajado desde el comienzo. Nos invita, más bien, a revisar aquello que puede esconderse detrás de nuestros méritos: la dificultad para alegrarnos cuando la bondad alcanza a otros.
Fray Luis Javier Rubio Guerrero, O.P., nos propone acercarnos a este Evangelio desde esa tensión entre la justicia que contabiliza y la justicia que da vida.
Te invitamos a escuchar su reflexión completa y a dejar que esta parábola nos acompañe durante la semana.
¿Desde dónde estamos mirando la justicia: desde lo que creemos merecer o desde la posibilidad de que otros también tengan un lugar, una oportunidad y un futuro?
🎧 Escucha aquí la homilía completa de Fray Luis Javier Rubio Guerrero, O.P.





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