Juventudes en México: Entre las oportunidades y la cultura del descarte

Actualizado: 14 sept

Por Eder Perea



Al hablar de las juventudes mexicanas y los contextos que enfrentan en la actualidad nos encontramos con amplios contextos disimiles y contrastantes. En la gran mayoría de los casos se observa que las circunstancias en las que nace cada individuo son altamente determinantes en el grado de bienestar que disfrutará.


Lamentablemente, observamos la máxima de nuestra sociedad: origen es destino.

En este breve texto pretendo presentar las características que engloban el panorama de los jóvenes en el México actual y el vaivén que desafortunadamente recorre sus vidas entre las oportunidades y el descarte. Este texto es una muy breve reflexión realizada por su servidor a partir del seminario “Juventudes en descarte. Desafíos y oportunidades para las políticas de inclusión y protección social”, organizado por el IMDOSOC.


A modo de contexto, según el Censo de Población y Vivienda 2020, en México residen 31 millones de personas de 15 a 29 años, un 25% del total de la población en el país. La población con estas características enfrenta situaciones diferenciadas por contexto, edad, género o localización, siendo dos de los rubros generales (que no únicos) el de la educación y el trabajo.


Según el estudio “El panorama educativo y laboral de los jóvenes en México” del IMCO[1], los jóvenes actualmente tienen una mayor escolaridad y un mayor acceso al nivel superior de estudios, haciéndola la generación más preparada en términos profesionales. Especialmente destaca el papel de las mujeres en este rubro, quienes ocupan un 55% de los profesionistas jóvenes.



En términos laborales, el fenómeno es particularmente negativo y ha tendido a empeorar aún más con la pandemia de la COVID-19. Según las “Estadísticas a propósito del día internacional de la juventud” del INEGI, 15.4 millones de jóvenes, pertenecen a la Población Económicamente Activa (PEA), de las cuales, 14.3 millones se encuentran ocupadas. Entre ellos la tasa de desocupación presenta datos negativos, un 7% (1.2 millones de personas) están desocupadas, el doble que la población mayor de 29 años (3%). De esta población, el 81% cuentan con experiencia laboral; de ellos 44% tiene entre 20 a 24 años, 39% de 25 a 29 años y 17%, de 15 a 19 años.


De esta forma, con un panorama educativo que presenta oportunidades y un entorno laboral negativo, se circunscriben las posibilidades de los jóvenes mexicanos para alcanzar un nivel de bienestar mínimo. En este contexto también se observan las altas tasas de informalidad entre los jóvenes 67.4%[2], una calidad educativa negativamente impactada por la pandemia, dificultad en el acceso a derechos y seguridad social, sin contar las constantes relacionadas con la violencia (en todas sus formas), migración, movilidad, salud, etc. El 46.1% de las personas jóvenes vivían en situación de pobreza, con una heterogeneidad nacional extensa, donde los estados del sur-sureste mantiene los niveles más altos frente a los estados del norte y el centro[3].


Estos datos nos presentan las características generales, un análisis detallado muestra que las diferencias son aún más extensas mientras más observamos contextos contrastantes de procedencia, genero, ingreso, etc. El panorama no es positivo y la pandemia solo acrecentó las ya evidentes desigualdades y vulnerabilidades entre grupos etarios e intragrupo etario.

Mientras las oportunidades escolares, laborales y de bienestar en general se encuentran centradas en grupos reducidos de jóvenes, principalmente de ciudades y con un capital cultural y económico amplio; aquellos jóvenes en contextos de pobreza rural y urbana, y sin un amplio capital cultural y económico estarán destinados al descarte y la precarización, tanto en el ámbito educativo como laboral y, por vinculación, a otras circunstancias igual de apremiantes como la pobreza, la violencia y la falta de oportunidades.


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Eder de Jesús Perea Casanova es Maestro en Ciencia Política por el Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México y Licenciado en Desarrollo y Gestión Intercultural. Actualmente se desempeña como analista político y es encargado del Seminario “Juventudes en descarte: Oportunidades y desafíos para las políticas de inclusión social.”

[1] Su estudio sobre los jóvenes que abarca las edades de los 15 a 24 años. [2] Según los datos del IMCO [3] Datos retomados del reporte Situación de las personas adolescentes y jóvenes en el estado de Ciudad de México. 2021, elaborado por UNFPA México, Consejo Nacional de Población y el Instituto Mexicano de la Juventud

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