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Las fuentes del acontecimiento Guadalupano

Por Miguel Ángel Rosas Betancourt


Son varias las razones que nos motivan a estudiar el acontecimiento guadalupano desde la misión del IMDOSOC y el Seminario Paulo Freire, de las cuales menciono solo cuatro que considero las más importantes ante los retos del presente:


1. Importancia cultural: La Virgen de Guadalupe es uno de los iconos culturales más importantes de México y de la cultura hispanoamericana. Su imagen se ha convertido en un símbolo de la identidad mexicana y ha sido objeto de devoción popular durante más de 500 años.

2. Impacto histórico: El acontecimiento guadalupano tuvo un impacto significativo en la historia de México. La historia de la Virgen de Guadalupe se ha utilizado como una herramienta política y cultural para unir a los mexicanos y para impulsar la lucha por la independencia y la justicia social.

3. Influencia religiosa: El estudio del acontecimiento guadalupano puede ayudar a entender la importancia de la Virgen de Guadalupe en la religiosidad popular y cómo ha influenciado la práctica religiosa en México y en América Latina.

4. Estudio interdisciplinario: El estudio del acontecimiento guadalupano involucra disciplinas como la historia, la teología, la antropología, la religión y la cultura.


En las razones precedentes subyace la dimensión pedagógica del acontecimiento guadalupano. Por ello, en el Seminario Paulo Freire de IMDOSOC hemos iniciado un ciclo de formación e iniciamos nuestro estudio con el primer tema, al cual titulamos: “Fuentes primarias y secundarias sobre el acontecimiento guadalupano.” Pero, ¿qué son y qué papel juegan en nuestro ciclo formativo? En historia, las fuentes primarias son documentos, testimonios, objetos arqueológicos, entre otros, que son fuentes de información originales que fueron creadas en la época del acontecimiento que se estudia, mientras que las fuentes secundarias son trabajos que utilizan fuentes primarias para analizar e interpretar los eventos históricos.

Ambos tipos de fuentes son importantes en la investigación histórica, pero cada uno ofrece una perspectiva y enfoque diferente. En nuestro primer día de formación, Mons. Eduardo Chávez, en relación al acontecimiento guadalupano, nos dijo que son fuentes primarias: los signos de los tiempos, la tradición oral y la tilma de Juan Diego que se conserva hasta nuestros días y la cual es al mismo tiempo un códice para los indígenas y una carta para los europeos, y ambos interpretaron el mensaje contenido en la tilma desde su propia identidad cultural.


Los historiadores utilizan diversas técnicas para validar las fuentes primarias y evaluar su confiabilidad. Esto implica examinar cuidadosamente el contenido y contexto de la fuente, buscar corroboración de la información, evaluar la proveniencia de la fuente, contextualizarla en su época histórica, social y cultural, y realizar un análisis lingüístico de la misma. Todo lo anterior es lo que nuestro ponente llamó convergencia histórica, que puede ser vista como una forma de explicar eventos históricos importantes, como las revoluciones, las guerras, los movimientos sociales y el mismo acontecimiento guadalupano. Según esta teoría, la convergencia histórica ocurre cuando diferentes factores, como las condiciones sociales, políticas, económicas, religiosas y culturales, se unen en un momento determinado para producir un cambio significativo en la sociedad.


Muchas de las fuentes primarias y secundarias se producen dentro de lo que él llama el siglo guadalupano, que transcurre del siglo XVI al XVII. Abarca el período entre 1531, año de la aparición de la Virgen de Guadalupe, y 1648, año en que el sacerdote Miguel Sánchez publica por primera vez su obra titulada “Imagen de la virgen María Madre de Dios de Guadalupe, milagrosamente aparecida en la ciudad de México”, la cual se considera históricamente una fuente secundaria, ya que fue el resultado de todo lo que investigó y encontró por escrito, así como todos los informes que reunió apelando a la tradición oral, que inicia con Juan Diego, primer testigo de las apariciones, Juan Bernardino, el tío anciano de Juan Diego y Fray Juan de Zumárraga que es testigo de la impregnación milagrosa de la imagen de la Virgen en la tilma. Así, a partir de las fuentes primarias y secundarias -que nos informan de las apariciones y de la petición de la virgen de construir una casita sagrada para crear una Iglesia en donde reunir a todas sus hijas e hijos para dar a conocer al verdadero Dios por quien se vive-, comenzamos a entrever la relación entre los hechos históricos y la revelación divina contenida en las apariciones de la virgen a Juan Diego.


De todo lo anterior, podemos justificar la necesidad de convocar a teólogos e historiadores para que hagan un examen digno de tan importante acontecimiento. El cual, no sólo tiene un significado religioso, sino también histórico y que ha inspirado a través de la historia de México tantos movimientos sociales y culturales. Mismos que sin Santa María de Guadalupe no pueden comprenderse en su sentido de instauración de sociedades más justas y pacíficas.


A partir de lo anterior, podemos ver que lo más destacable del método pedagógico guadalupano es la inculturación que, como proceso integrador en un contexto de diversidad cultural resultado de la conquista, detonó un proceso que permitió la comprensión y el diálogo entre culturas indígenas, europeas y africanas, y contribuyó a la promoción de la tolerancia y el respeto y enriquecimiento mutuo, ya que permitió a las personas aprender y experimentar nuevas formas de vida y pensamiento. Cabe destacar que la inculturación no debe ser confundida con la asimilación cultural, que implica la pérdida de la identidad cultural propia en favor de adoptar la cultura de otro grupo o sociedad. En el caso del método pedagógico guadalupano, la inculturación buscó una integración armoniosa entre diferentes culturas, manteniendo la diversidad y el respeto hacia cada una de ellas, y dando como resultado un mestizaje que enriqueció de muchas maneras nuestra identidad en lo social, cultural, político y religioso.


Sin temor a equivocarnos podemos afirmar que conocer la historia es fundamental para comprender el acontecimiento guadalupano y proporcionarle a la teología el contexto y la comprensión necesaria para entender y reflexionar sobre los conceptos y doctrinas relacionados con la fe.


Las apariciones y mensaje de Santa María de Guadalupe no acontecieron en un vacío, sino que están enraizados en contextos históricos y culturales específicos. La historia nos permite entender cómo estos contextos influyeron en la forma en que se entendieron y se interpretaron los textos sagrados, en específico Apocalipsis 12, la formulación de las doctrinas y dogmas de la fe en relación con Santa María y el acontecimiento guadalupano.


Sin más, para finalizar solo quiero reiterar la invitación a seguir formándonos e inspirándonos en el método pedagógico guadalupano para realizar nuestras tareas con ánimo y confianza, seguros que encontraremos argumentos para detonar procesos de transformación ante una realidad social que necesita ser sostenida en la fe y así, atentos a los signos de los tiempos que reflejan los cambios significativos que están ocurriendo en el mundo, y que nos afectan a todos, nos motiven a trabajar juntos y solidarios para abordar los desafíos que representan.


Miguel Angel Rosas Betancourt

Coordinador del Seminario Paulo Freire

IMDOSOC

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