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México: Entre la identidad nacional y la identidad social

Karen Castillo


México: identidad nacional

Septiembre es un mes significativo en México; en estos días exaltamos algunos aspectos de nuestra identidad nacional y celebramos la historia de nuestro pueblo, compartimos videos e imágenes que nos invitan a reconocer y valorar esos elementos que nos hacen sabernos parte de un gran país. Los colores de la bandera y su escudo, los paisajes tan diversos con que cuenta nuestro territorio, la enorme gastronomía que incluso nos conecta con sabores y recuerdos, la belleza de tantos trabajos hechos a mano, pero inspirados por el corazón, rostros que habitan nuestras tierras mostrándonos pluralidad.


Pueblo solidario

Dentro de todo este lindo entramado de elementos tangibles, en septiembre, especialmente el 19, recordamos también que somos un pueblo solidario. Después de movimientos telúricos que han derrumbado algunas estructuras, se han generado otros movimientos en la ciudadanía para poner de pie una estructura social que responde a una necesidad concreta.

Definir nuestra identidad es difícil, pero a partir de lo dicho resulta importante destacar dos grandes retos que tenemos como sociedad y como iglesia: independencia y comunidad.

La celebración de las fiestas patrias surge de hacer memoria de una lucha de independencia, de un deseo de libertad, de la necesidad de una identidad propia. Sin embargo, es importante cuestionarnos sobre qué libertad e independencia hemos alcanzado como sociedad.


El Papa Francisco en su mensaje a la Cumbre sobre Colonialismo, Descolonización y Neocolonialismo, nos ofrece claves fundamentales para este análisis. Nos habla de la vigencia del fenómeno colonial, alertando sobre la necesidad de erradicar prácticas neocoloniales y sus expresiones; así como sobre la colonización ideológica que al no tolerar las diferencias tiende a estandarizar.


Desde estas claves será fundamental analizar si como sociedad avanzamos en procesos de libertad o si por el contrario transitamos de una dependencia a otra. O aún peor, si no somos parte de las estructuras neocoloniales, arraigando prácticas de exclusión que nos lleven a la paradoja de ignorar o atacar precisamente aquello que decimos reconocer como parte de nuestra identidad nacional.


Necesitamos confrontar las imágenes de lo que representa nuestra gran riqueza con las que nos evidencian una realidad social compleja; confrontar lo que nos permite cantar México lindo y querido, con situaciones que nos llevan a reconocer que habitamos un México lindo y herido. Y desde esa mirada es urgente mover nuestra solidaridad, identificarnos como un pueblo capaz de sumar esfuerzos no sólo ante una tragedia natural, sino conscientes de que vivimos una tragedia social que afecta a millones de personas en nuestro país. Tragedia que se siente en la violencia y la desigualdad, en la falta de acceso a servicios de salud y la inseguridad, en un gran número de rostros y realidades concretas que nos piden actuar para que ¡¡MÉXICO VIVA!!


Por ello, junto con el Papa, ratificamos la voluntad de actuar, con la doctrina social de la iglesia, en pos de la revisión de los procesos neocoloniales que afligen a la humanidadentre la identidad nacional y la identidad social.

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