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Sentirnos parte de la naturaleza, sabernos parte del problema y solución de la crisis socioambiental

Los temas transversales que atraviesan toda la Encíclica Laudato Si’, enunciados en el numeral 16, muestran la visión que desde la complejidad hace el Papa Francisco de aquello que le está pasando a la Tierra, y plasma con claridad la interrelación de temas ecológicos con la acción humana:

  • La íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta

  • La convicción de que en el mundo todo está conectado

  • La crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología

  • La invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso

  • El valor propio de cada criatura

  • El sentido humano de la ecología

  • La necesidad de debates sinceros y honestos

  • La grave responsabilidad de la política internacional y local La cultura del descarte

  • La propuesta de un nuevo estilo de vida


Deja claro que “no hay dos crisis, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socioambiental” (Laudato Si’, 139) que demanda respuestas integrales que inciten a la acción.


© Johan Bergström-Allen

En la Encíclica, el Papa Francisco propone una Ecología Integral que incluya lo ambiental, lo social, lo político y también lo cultural, lo espiritual y lo religioso. Irrumpe en el discurso ecológico internacional en el 2015 con una gran apertura al diálogo entre ciencia y fe, entendiendo “ciencia” como todas las disciplinas que aportan a la comprensión de este complejo mundo de relaciones llamado Tierra, donde las religiones, espiritualidades y sabidurías ancestrales tienen mucho que aportar.


“Si tenemos en cuenta la complejidad de la crisis ecológica y sus múltiples causas, deberíamos reconocer que las soluciones no pueden llegar desde un único modo de interpretar y transformar la realidad” (Laudato Si’, 62)

Ver a la Tierra como “Casa común” es entender al ser humano como parte de este super-organismo vivo y autorregulado con el fin de mantener la vida. Pero esta maravilla de la Creación no la percibe más el ser humano, se va de largo dando por hecho que todo el daño que infringe a la Tierra, ésta lo va a superar, y no es así porque el ser humano ha sobreexplotado la naturaleza sin responsabilidad agotándola, dañando los ecosistemas, contaminando el aire y el agua.


El ser humano olvida (o hace como que olvida) que tiene una gran responsabilidad ética frente a toda la Creación, olvida que es el administrador, que, si bien puede tomar de la Tierra lo que necesita para su supervivencia, también tiene el deber de protegerla y dejarla a las siguientes generaciones en buenas condiciones para la vida y la vida en abundancia. Esto implica un gran cambio en la catequesis para modificar la comprensión del ser humano como parte de esta complejidad llamada vida, es el cambio necesario del antropocentrismo a la visión biocéntrica basada en la pluralidad y diversidad de formas de vida y su relacionalidad para poder vivir todos y cada uno en un lugar digno.


Es necesario volver a leer los textos bíblicos en el contexto actual, con una hermenéutica adecuada a la realidad que nos invite a cuidar, proteger, preservar la naturaleza y a ello nos invita también la Encíclica Laudato Si’ en el numeral 67, así como a superar y rechazar las interpretaciones incorrectas sobre el hecho de ser creados a imagen de Dios y del mandato de dominar la Tierra entendido como dominio absoluto sobre las demás criaturas. Y convoque a tener una relación de reciprocidad responsable entre el ser humano y la naturaleza.

Somos una gran variedad de seres independientes, no basta la salvación del hombre y de la mujer, hay que hacer cambios y abrirnos para la salvación de todos los seres que existen y posibilitan la vida de la Tierra, en la Tierra, con la Tierra.

Termino con la esperanza que percibo en Laudato Si’ cuando propone algunas soluciones, porque no las tiene todas, pero deja claro que la apertura al diálogo honesto propiciará la solución a la crisis eco-social.


Es así que los jóvenes en distintas partes del mundo hacen propuestas que van más allá de las “3R” porque éstas las dan por asumidas, hoy expresan la interrelación con la naturaleza como una forma de vida a través de la música, canto, baile, pintura, poesía, narrativa e interpelan a toda la humanidad a transformar el modo de vida imperante a la voz de ¡ya! porque el tiempo se agota y ellos y ellas quieren que la vida siga, quieren ser felices, tienen esperanza en el ser humano y su capacidad de transformar el mundo con justicia para todos.

Con sus expresiones artísticas nos recuerdan que somos naturaleza y que, si bien somos parte del problema, también lo somos de la solución.


Rosario Alfaro

Consejera de IMDOSOC y coordinadora la Comisión de Ecología Integral

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