TecnologĂas adecuadas para el cuidado de la casa comĂșn
- Alejandro Aguilar
- 17 abr 2023
- 5 Min. de lectura
Alejandro Aguilar Nava
En la actualidad vivimos en una crisis dual: ambiental y social. Ambas caras de la moneda han sido abordadas continuamente en los espacios acadĂ©micos del IMDOSOC. Al terminar las sesiones, frecuentemente las personas asistentes me preguntan: âAlex, ÂżquĂ© podemos hacer para revertir esta situaciĂłn? ÂżCĂłmo podemos actuar desde nuestro entorno cercano?â. Desafortunadamente, la mayorĂa de las veces, me encontraban sin respuesta. En las siguientes lĂneas tratarĂ© de remediar dichas omisiones ofreciendo, si acaso, un atisbo de esperanza.
ÂżA quĂ© nos referimos con tecnologĂas adecuadas?
En un pionero y heterodoxo libro, Ernst Friedrich Schumacher, realizaba una aguda distinciĂłn entre las falsas promesas de algunas soluciones tecnolĂłgicas y la tecnologĂa apropiada para contextos de alta pobreza y marginaciĂłn:
âEl sistema de producciĂłn masiva basado en una tecnologĂa sofisticada intensiva en capital, con una dependencia energĂ©tica alta y ahorradora de mano de obra, presupone que ya se es rico, porque para establecer un solo puesto de trabajo se necesita una cantidad considerable de inversiĂłn de capital. El sistema de producciĂłn por las masas moviliza los recursos inapreciables que poseen todos los seres humanos, sus cerebros inteligentes y sus manos habilidosas [âŠ] La tecnologĂa de la producciĂłn masiva es inherentemente violenta, ecolĂłgicamente dañina, autodestructiva en tĂ©rminos de recursos no renovables, y embrutecedora para la persona humana. La tecnologĂa de la producciĂłn por las masas, haciendo uso de lo mejor del conocimiento y experiencia modernos, conduce a la descentralizaciĂłn, es compatible con las leyes de la ecologĂa, es cuidadosa en su uso de los recursos escasos y se adapta para servir a la persona humana en lugar de hacerla sirviente de las mĂĄquinasâ (Schumacher, 1983, p. 160-1).

Las tecnologĂas adecuadas responden a lo que hace unas dĂ©cadas el autor denominaba tecnologĂas de producciĂłn por las masas. En naciones donde la mano de obra es abundante y el capital es escaso, los Ășltimos avances tecnolĂłgicos en ocasiones poco tienen que aportar para el bienestar de la poblaciĂłn. TambiĂ©n llamadas âtecnologĂas intermediasâ, se caracterizan por utilizar soluciones prĂĄcticas, accesibles y econĂłmicas para solventar las necesidades acuciantes del sostenimiento de la vida sin generar un alto impacto en el medio ambiente.
6 interrogantes y esperanzas de las tecnologĂas adecuadas
Me permito enumerar una serie de interrogantes y esperanzas que bien pueden servir de rasero para evaluar las experiencias de tecnologĂas adecuadas.
En primer lugar, deben de servir para la inclusiĂłn de personas descartadas y en situaciĂłn de pobreza o vulnerabilidad. Retomando las palabras de Schumacher, la tecnologĂa sofisticada es intensiva en capital y ahorradora de fuerza de trabajo, dejando excluidos a cada vez mĂĄs personas del sistema productivo y, en consecuencia, marginĂĄndolos de toda posibilidad de bienestar. La tecnologĂa adecuada, por el contrario, al utilizar soluciones mĂĄs intensivas en fuerza de trabajo (aunque no rudimentarias, sino sĂłlo asequibles) nos encamina a revalorizar el potencial productivo de cada quien en la comunidad. La economĂa que nacerĂa (queremos soñar) es una donde cada quiĂ©n tenga su lugar.
En segundo lugar, deben de implementarse mediante un patrĂłn que asegure el consumo sustentable y armonioso con el medio ambiente. En tĂ©rminos generales, la tecnologĂa no puede ser considerada como âadecuada a su entornoâ si se mantiene mediante un uso desmedido de los recursos naturales. Tampoco constituirĂa una alternativa viable a las formas de organizaciĂłn social predominantes en la actualidad que ejercen una considerable presiĂłn ambiental. La tecnologĂa adecuada no deberĂĄ comprometer los recursos del futuro por el confort del presente.

En tercer lugar, esperamos observar que congreguen alguna forma de acciĂłn colectiva. La implementaciĂłn de la tecnologĂa adecuada es el pretexto para explorar como las comunidades actĂșan en conjunto para resolver problemas que el Estado y otras formas de organizaciĂłn social han fallado en subsanar. En el fondo somos conscientes de que ningĂșn cambio social de amplitud ha ocurrido por la voluntad de uno sĂłlo, sino por el actuar en concierto del conjunto. Las solidaridades y los afectos juegan un papel central en mantener la cohesiĂłn. La gran interrogante en este nivel es discernir cĂłmo los grupos sociales logran mantener la unidad en la pluralidad.
En cuarto lugar, para resolver las necesidades de la comunidad, las tecnologĂas adecuadas surgen desde lo local. Esto conlleva una presuposiciĂłn muy original, es menester reducir la escala desde la que se implementan las soluciones. En muchas ocasiones, las recetas proporcionadas desde el exterior no responden a las verdaderas necesidades de las comunidades y los problemas no podrĂĄn ser resueltos hasta que las mismas personas tomen cartas en el asunto. Las soluciones globales difĂcilmente se adaptan a los contextos locales. En muchas ocasiones es mĂĄs valiosa la innovaciĂłn social culturalmente adaptada que la tecnologĂa de punta mĂĄs sofisticada.
En quinto lugar, la implementaciĂłn de tecnologĂas adecuadas debe de aumentar el poder de control social. Un ejemplo puede servir para clarificar este punto. En algunas zonas del sureste mexicano, la transiciĂłn energĂ©tica se ha visto obstruida por el aumento de la conflictividad en torno a los parques eĂłlicos que funcionan convirtiendo los flujos de aire en energĂa elĂ©ctrica. Las causas se encuentran en la forma en que se han establecido los contratos. En muchas ocasiones las grandes empresas transnacionales rentan las parcelas a comunidades locales, instalan la maquinaria y venden la energĂa elĂ©ctrica a complejos industriales en otras zonas del paĂs. Aunque dicha tecnologĂa es amigable con el medio ambiente, se encuentra totalmente aislada de la posibilidad de control social de las comunidades en las que las turbinas son instaladas, donde no se benefician de su uso y en ocasiones reciben exiguos pagos por el uso de la tierra.
En sexto y Ășltimo lugar, toda soluciĂłn implementada debe reconocer que en la centralidad del proyecto se encuentra la persona humana. Ya sea desde un punto de vista prĂĄctico o tĂ©cnico-cientĂfico, es de suma importancia evitar el fetichismo de la tecnologĂa, es decir, considerar que toda soluciĂłn tĂ©cnica es mejor cuanto mĂĄs compleja. Esperamos celebrar experiencias de tecnologĂa adecuada con las que las personas implementadoras y beneficiarias encuentren no solo satisfacciĂłn de sus necesidades materiales, sino tambiĂ©n un experiencia de armonĂa con el producto de su obra.
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En el IMDOSOC nos hemos dado a la tarea de plantear, reflexionar y cuestionarnos a travĂ©s de actividades formativas el cuidado de la creaciĂłn en un mundo de crisis, compartiendo experiencias de compromiso y Ă©xito, a partir de un anĂĄlisis cientĂfico en la realidad, a la luz del Magisterio social del Papa Francisco.
Como sociedad civil organizada, la responsabilidad del cambio tambiĂ©n estĂĄ en nuestras manos, en nuestra manera de gestionar la economĂa, la polĂtica y la ecologĂa para enfrentar la crisis climĂĄtica y social, reconociendo que somos parte de un entramado de relaciones que requiere de diĂĄlogo, ciencia y acciĂłn inmediata.
Te invitamos a conocer los webinars, cursos, mesas de diĂĄlogo entre otras actividades en las que abrimos espacios para la discusiĂłn y el diĂĄlogo, en pro de iniciativas y acciones por el cuidado de la creaciĂłn, especialmente de las personas vulnerables.
