Cuidar del bien comĂșn
- Alejandro Aguilar
- 18 nov 2020
- 4 Min. de lectura

Para entender cuĂĄles son los caminos que NO llevan al Bien ComĂșn nos serviremos de una situaciĂłn imaginaria. Por ejemplo, un abrevadero abierto, al que varios pastores pueden llevar su rebaño. QuizĂĄ, en un principio, esto no conlleve ningĂșn problema pues el abrevadero es grande y hay suficiente agua para todos los borregos. Para hacer el ejemplo fĂĄcil, pensemos que el abrevadero puede sostener a 10 borregos. Si se alimentan de Ă©l menos (9, 8, 7âŠ) entonces el nivel del agua se mantiene y los pastores pueden usarlo por tiempo indefinido. Por el contrario, si van a beber agua mĂĄs de 10 borregos al dĂa, el abrevadero comienza a secarse y con el tiempo quedarĂĄ totalmente seco.
Si son 3 pastores y cada uno tiene 3 borregos, no hay problema de escasez. En total se cuentan 9 borregos (3x3=9), por debajo del lĂmite. En cambio, si todos los pastores pensaran de forma âindividualistaâ no verĂan inconveniente en aumentar un animal a su rebaño. âEn fin, ÂżquĂ© es un borreguito mĂĄs?â, podrĂan decirse. Sin embargo, esto podrĂa tener consecuencias para la subsistencia de la comunidad. Un animal mĂĄs en cada rebaño multiplicado por tres rebaños resulta en 12 borregos en total, por encima del lĂmite de 10. En este caso, el abrevadero ya no puede sostener a los borregos y poco a poco se va agotando. En este punto, todos y todas pierden, pues ya no pueden sostener a sus rebaños.
Este es un ejemplo clĂĄsico para explicar como el comportamiento individualista con el que cada quien busca su propio beneficio sin pensar en los demĂĄs causa el perjuicio de todos. Otra salida fĂĄcil, muy de moda hoy en dĂa, es delegar la obligaciĂłn del cuidado del Bien ComĂșn a una persona sin reflexionar sobre las consecuencias. Este serĂa el caso, si dos pastores le encargaran sus borregos al tercero, sin preocuparse por atenderlos. Si el tercero obrara mal, tambiĂ©n serĂa responsabilidad de los otros dos por no hacerse cargo de su obligaciĂłn de cuidar el Bien ComĂșn. Actuar para construir el Bien ComĂșn serĂĄ todo lo contrario.
Probablemente decir que el Bien ComĂșn es diferente al bien individual de todas las personas es un clichĂ©, no obstante nos sirve para comenzar la reflexiĂłn. Cuando hablamos del bien individual de todas las personas, hablamos del mĂĄximo bienestar de cada quien. Si pensamos en el ejemplo anterior, cada pastor tendrĂĄ un mayor bienestar de forma individual si aumenta su rebaño en 1 borrego. Al menos en el corto plazo.
Lo que no es evidente es que en el largo plazo, si cada quien busca su bienestar mĂĄximo, habremos abusado del abrevadero disminuyendo su capacidad de alimentar el ganado. Es aquĂ donde el Bien ComĂșn se distingue del bien de todas las personas, estableciendo las condiciones para que el bienestar sea suficiente tanto en el presente como en el futuro.
Llegados a este punto podemos resolver la pregunta: ÂżquĂ© es el Bien ComĂșn? En la tradiciĂłn del Pensamiento Social Cristiano, el Bien ComĂșn se define como âel conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro mĂĄs pleno y mĂĄs fĂĄcil de la propia perfecciĂłnâ (Gaudium et spes, 26). Si el bienestar sĂłlo llega a unos cuantos, no es Bien ComĂșn. Si se alcanza sacrificando el bienestar futuro, tampoco lo es. Aclarar esta definiciĂłn nos lleva al prĂłximo apartado.
Cuando hablamos de la colaboraciĂłn como la clave del cuidado del Bien ComĂșn, enseguida encontramos una serie de problemas prĂĄcticos. ÂżQuĂ© hacer cuando deseamos colaborar? ÂżQuĂ© hacer con aquellos que no desean colaborar? ÂżCĂłmo buscar las mejores maneras de colaborar?
En un famoso libro, la cientĂfica social Elinor Ostrom, El gobierno de los bienes comunes (1990), se tratan dichas preocupaciones, principalmente el problema del âpolizĂłnâ que puede ser explicado con nuestro ejemplo anterior: Imaginemos que de los 3 pastores, 2 se dan cuenta de que cuidar el abrevadero es la mejor forma de mantener su bienestar, pues asĂ pueden asegurar el flujo constante de agua para los animales de la comunidad, asĂ como organizarse para darle mantenimiento.
No obstante, el tercer pastor ve en esta situación una oportunidad para prosperar y comienza a introducir borregos adicionales. Después de unas semanas, ya posee 6 en total, y el abrevadero comienza a secarse pues son 12 los borregos que pastan. Sin embargo, a nuestro tercer pastor poco le importa pues estå obteniendo el doble de beneficios que los otros.
El problema del polizĂłn consiste en el abuso de algĂșn miembro de la comunidad que no estĂĄ dispuesto a colaborar ni ser generoso para el cuidado del Bien ComĂșn. Es perjudicial porque es fuente de injusticia, aunque tambiĂ©n porque puede arruinar el esfuerzo colectivo. Para evitarlo, Ostrom recomienda 8 reglas que identificĂł sobre experiencias donde el Bien ComĂșn es cuidado por encima de los intereses o bienes de las personas:
Establecer claramente quienes tienen la disposiciĂłn para participar del cuidado y la construcciĂłn del Bien ComĂșn. Este punto es muy importante porque evita que las personas que no tienen interĂ©s en preservar el Bien ComĂșn se apropien del trabajo de los demĂĄs, abusando injustamente.
Las reglas de uso de los bienes comunes siempre deben tomar en cuenta las necesidades de las personas interesadas.
Las mismas reglas de uso deben provenir de acuerdos entre todas las personas, donde su opiniĂłn es tomada en cuenta.
Los administradores de los bienes comunes deben ser responsables ante la comunidad de sus decisiones.
Quienes incumplan las reglas pueden merecer sanciones, pero estas deben fijarse de forma justa.
Son necesarios espacios de diĂĄlogo para la resoluciĂłn de problemas en donde todos tengan acceso, sean rĂĄpidos y al alcance de todas las personas.
Las organizaciones deben ser subsidiarias, promoviendo que los miembros puedan valerse por sĂ mismos.
Las organizaciones siempre funcionan mejor cuando se construyen desde lo local, con comunidades de base.
En el fondo, la enseñanza de Ostrom es que cuidar del bien comĂșn depende de una mezcla de arreglos sociales justos (que tambiĂ©n podemos llamar instituciones) y personas conscientes e interesadas en procurarlo. ÂżCĂłmo te involucras tĂș en cuidar del bien de tu comunidad?
Alejandro Aguilar
