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Un grito por la justicia social a propósito de las roscas

Por David Vilchis

 

En días pasados, las redes sociales se encendieron con la polémica de los revendedores de roscas de reyes de Costco. ¡Y vaya que la discusión tomó vuelo!


Roscas de reyes Costco
Imagen creada con ChatGPT

La controversia ha servido para discutir sobre la ganancia justa y los límites éticos de las prácticas económicas. ¿Hasta dónde es aceptable obtener beneficios a expensas de la necesidad ajena? Podemos extender este debate iniciado por roscas a cuestiones fundamentales como el acceso a la vivienda.


En el ámbito de la vivienda, la situación es más que crítica. Hace apenas unos años, se necesitaban entre 70 y 80 años de trabajo para adquirir una casa con un salario promedio. Ahora, esta cifra ha escalado a un desolador panorama de 120 años de esfuerzo.[1] ¿Cómo hemos llegado a este punto? La respuesta se encuentra en la financiarización de la vivienda, lo que ha derivado en su concentración en pocas manos y la especulación de sus precios.

La vivienda, ese derecho humano fundamental, se ha convertido en un activo financiero más que en un hogar. Los precios aumentan sin consideración por la demanda o el poder adquisitivo, impulsando una espiral de especulación que priva a las personas de este derecho. Por ejemplo, en los últimos 16 años, los precios de las viviendas subieron 42%, pero los salarios disminuyen, en promedio, 21%, aumentando la brecha de la desigualdad.[2] 

Por ello, se ha insistido en regular el mercado inmobiliario. Por ejemplo, en ciudades como Washington, Oakland, Vancouver y Montevideo hay impuestos contra la vivienda vacía para desincentivar las inversiones especulativas. Varios gobiernos controlan los precios de las viviendas e, incluso, se ha llegado a proponer la expropiación de los grandes tenedores de vivienda, como en Berlín donde la ciudadanía votó a favor de expropiar más de 240,000 viviendas en manos de unas cuantas compañías.


Volviendo a las roscas, varios revendedores reportaron pérdidas y han señalado al "hate" recibido en redes como la causa. Si defendemos con fuerza nuestro derecho a un postre, ¿por qué no hacer lo mismo por algo tan fundamental como un techo digno?

Es hora de organizarnos y alzar la voz contra la injusticia en todas sus formas.

La polémica de las roscas es solo un recordatorio de que la justicia social no puede ser selectiva. El clamor por un trato justo debe escucharse en todos los rincones de la sociedad. La justicia no debería tener sabores agridulces, sino que debería endulzar la vida de todos por igual.


 

[1] Jaramillo-Molina, M. E., (2022) “Regular Airbnb en CDMX: Un paso contra la crisis de la vivienda.” Nexos. Disponible en https://labrujula.nexos.com.mx/regular-airbnb-en-cdmx-un-paso-contra-la-crisis-de-vivienda/?fbclid=IwAR2Ilk5ZuSZkJVoW_T9j2RdO5d26YekH9jCKp0S5I0qxWMGXnHOx1p0SEeQ

[2] Jaramillo-Molina, M. E., (2022) “La inalcanzable vivienda: ¿las nuevas generaciones no tienen vivienda porque no quieren?” Nexos. https://labrujula.nexos.com.mx/la-inalcanzable-vivienda-las-nuevas-generaciones-no-tienen-vivienda-porque-no-quieren/?fbclid=IwAR25sy9jO2ydFRFywRLCkObWE3GXlfVvS23MwE_YRMaRRcw1rS1o4vEOiec

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